Error de cálculo: tres años después, Netanyahu afronta las consecuencias del 7 de octubre
GENOCIDIO EN GAZA
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Error de cálculo: tres años después, Netanyahu afronta las consecuencias del 7 de octubreMientras Israel se encamina a elecciones clave, revelaciones sobre alertas previas al ataque de Hamás del 7 de octubre reavivan las dudas sobre los cálculos del primer ministro, Benjamín Netanyahu, su manejo de las amenazas y la ofensiva que siguió.
Según recientes revelaciones de los medios israelíes, la ofensiva relámpago de Hamás del 7 de octubre no fue un misterio para Netanyahu. / TRT World

La advertencia era clara y difícil de pasar por alto.

“Transmíteles un mensaje: estoy preparando la madre de todas las sorpresas. Una operación aterradora. Algo extraordinario”.

Las palabras, atribuidas a Yahya Sinwar, entonces líder de Hamás, fueron entregadas a un intermediario palestino en las semanas previas al 7 de octubre de 2023. Según una reciente investigación del diario israelí Haaretz, acabarían pasando por Abu Dabi y llegando a los más altos niveles del gobierno israelí.

Sinwar, posteriormente asesinado por Israel, habría utilizado la palabra zilzal, que en árabe significa “terremoto”, para describir lo que les esperaba.

Semanas después, miembros de Hamás atravesaron el muro de Gaza y lanzaron un ataque que conmocionó a Israel y tuvo repercusiones en todo Oriente Medio.

Durante gran parte del tiempo transcurrido desde entonces, el 7 de octubre se presentó como un fracaso catastrófico de la inteligencia y la seguridad israelíes.

Pero tres años después, una serie de revelaciones en los medios israelíes plantea una pregunta más inquietante: ¿cuánto sabía el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, antes del ataque?

Los informes de Haaretz y Yediot Ahronot sugieren que Netanyahu y sus asesores habían recibido advertencias sobre una inminente ofensiva relámpago de Hamás.

Las revelaciones salieron a la luz en septiembre, apenas unas semanas antes de las elecciones generales israelíes del 27 de octubre, lo que ha intensificado de nuevo el escrutinio sobre la gestión de esas advertencias por parte de Netanyahu, justo mientras aspira a un nuevo mandato.

Esos relatos no apuntan a una única advertencia, sino a mensajes que circularon a través de intermediarios palestinos, de la cúpula emiratí y, según otros informes, de la inteligencia egipcia.

Tras varias rondas de consultas con sus asesores, el líder de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, príncipe heredero de Abu Dabi, decidió informar a Netanyahu a mediados de septiembre sobre los planes de Sinwar.

Aunque Netanyahu organizó rápidamente una reunión de seguridad en la que se abordaron las advertencias, al final la cúpula israelí no tomó ninguna decisión seria ni hizo preparativos ante la posible planificación de un ataque por parte de Hamás.

“Todo el mundo en la faz de este planeta les informó (a los israelíes)”, afirma a TRT World Dania Koleilat Khatib, experta en relaciones árabe-estadounidenses con amplia experiencia en el trato con los líderes del Golfo.

Según Khatib y fuentes israelíes, el intermediario palestino apodado “Ojos de Carbón” (“Coal Eyes”) era Sufyan Abu Zaida, exministro de Asuntos de Prisioneros y Exprisioneros de la Autoridad Palestina, con quien la analista se reunió en el pasado en Praga.

Khatib añade que el amigo íntimo de Zaida en Abu Dabi es Mohammed Dahlan, ex alto dirigente de Fatah y asesor de Mohamed bin Zayed.

“Ya no es una teoría conspirativa. Hay cada vez más indicios de que Netanyahu lo sabía. Los egipcios se lo dijeron, Ojos de Carbón (Zaida) se lo dijo y la cúpula emiratí se lo dijo”, afirma Khatib.

Tanto Haaretz como The Wall Street Journal informaron de que, a principios de octubre de 2023, el jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamel, también advirtió personalmente a Netanyahu de un inminente ataque de Hamás, sin resultado alguno.

Netanyahu negó las informaciones sobre advertencias procedentes de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, y aseguró que ni la cúpula emiratí ni la inteligencia egipcia le habían informado. Calificó la información sobre el aviso emiratí de “mentira absoluta” y afirmó que “ninguna fuente de la inteligencia israelí transmitió una advertencia egipcia al primer ministro”.

Sin embargo, según el WSJ, que cita a funcionarios árabes, Kamel llamó personalmente a Netanyahu para transmitirle la amenaza inminente en una tercera advertencia, después de que las dos anteriores cayeran en oídos sordos.

Pese a los desmentidos de Netanyahu, ni Emiratos Árabes Unidos ni Egipto emitieron declaración alguna sobre sus advertencias a la cúpula israelí.

Los cálculos de Netanyahu

Antes del ataque del 7 de octubre, Israel y Hamás habían mantenido negociaciones serias, en las que Sinwar buscaba el levantamiento del bloqueo israelí sobre Gaza.

“Sinwar quería que se levantara el bloqueo de Gaza y prometió que, si no lo hacían, habría un terremoto”, afirma Khatib.

Sinwar, que aprendió hebreo durante su encarcelamiento en prisiones israelíes, también era consciente de las crecientes divisiones políticas en Israel.

Netanyahu se enfrentaba a cargos de corrupción y a protestas generalizadas contra su propuesta de reforma judicial, que sus críticos calificaron de “golpe judicial”.

Netanyahu, por su parte, lidiaba con problemas políticos cada vez mayores, ya que antiguos aliados del espectro político dominante se distanciaban de él por las dudas sobre su credibilidad.

Khatib cree que Netanyahu vio en un posible ataque de Hamás una oportunidad para reforzar su posición política.

“Netanyahu se enfrentaba a cargos de corrupción. La gente protestaba contra su intento de cambiar el sistema judicial para eludir la rendición de cuentas. La sociedad estaba muy dividida. Y el 7 de octubre fue una buena excusa para barrerlo todo debajo de la alfombra”, declara Khatib a TRT World.

Pero, según la analista, los cálculos de Netanyahu iban más allá de su supervivencia política inmediata.

Si el primer objetivo era “eludir el escrutinio al que estaba sometido, el segundo era lanzar una guerra en varios frentes y hacer realidad el sueño del Gran Israel”, afirma Khatib.

“En realidad, ambos están relacionados. Si lograba una victoria y ampliaba Israel, el pueblo israelí lo perdonaría. Por eso le resulta difícil detenerse”, analiza.

Haaretz también informó de que Hamás estaba inicialmente dispuesto a liberar sin condiciones a los rehenes tras el 7 de octubre, pero Netanyahu rechazó la propuesta. Según el informe, su postura era que “solo quiere la guerra y la eliminación de Hamás”.

Para Khatib, este relato da peso a su interpretación de los objetivos políticos más amplios de Netanyahu.

Otros analistas sostienen también que Netanyahu trató de utilizar el ataque del 7 de octubre para impulsar una agenda más amplia, que incluía la expansión territorial y el desplazamiento forzoso de los palestinos.

Pese a décadas de políticas y esfuerzos israelíes desde la creación del Estado en 1948, Israel no ha logrado asegurar una mayoría judía abrumadora en toda la Palestina histórica, afirma Sami Al-Arian, profesor palestino y director del Centro para el Islam y los Asuntos Globales de la Universidad Sabahattin Zaim de Estambul.

“Encontraron en estos ataques una oportunidad para emprender una limpieza étnica y un genocidio con el fin de expulsar a los palestinos de su tierra y resolver el problema demográfico de Israel”, declara Arian a TRT World.

Guerra de relatos

Las últimas revelaciones sobre las negociaciones entre Israel y Hamás y sobre las advertencias que Netanyahu habría recibido antes del 7 de octubre también ponen de relieve cómo las distintas partes del conflicto israelí-palestino han intentado moldear la percepción internacional del ataque y de la posterior ofensiva en Gaza.

Netanyahu y sus aliados han presentado el 7 de octubre como un brutal ataque de Hamás contra civiles israelíes, mientras que recientes investigaciones de los medios israelíes sugieren que la cúpula del país había recibido advertencias sobre la magnitud de la operación que se estaba planeando.

Las revelaciones plantean nuevos interrogantes sobre la gestión de esas advertencias por parte de Netanyahu, sobre todo porque los responsables israelíes utilizaron el ataque para justificar una devastadora ofensiva militar en Gaza.

El Gobierno del expresidente de EE.UU., Joe Biden, que según los informes también fue informado por el mandatario de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, sobre un posible ataque de Hamás, respaldó la respuesta militar de Israel como un acto de “legítima defensa”, aun cuando la ofensiva mató a decenas de miles de palestinos.

Sin embargo, analistas palestinos sostienen que el debate sobre quién sabía qué antes del 7 de octubre corre el riesgo de pasar por alto la propia capacidad de acción de Hamás y las advertencias que había lanzado.

Ramzy Baroud, analista político y escritor palestino, argumenta que centrarse principalmente en las advertencias transmitidas a través de gobiernos de la región puede ocultar esa parte de la historia.

“La obsesión de los medios con las advertencias de terceros Estados ignora una realidad flagrante: los propios palestinos emitieron advertencias explícitas y directas”, declara Baroud a TRT World.

Las advertencias de Sinwar sobre un inminente “terremoto” y una “inundación rugiente” eran “abiertas y documentadas”, añade.

Para Baroud, pasar por alto estas advertencias refleja una tendencia más amplia a negar a los palestinos su capacidad de acción a la hora de influir en los acontecimientos.

“Esto refleja una negativa histórica a reconocer la capacidad de acción palestina. Israel ha visto durante mucho tiempo la resistencia palestina desde una óptica paternalista, convenciéndose de que los levantamientos autóctonos no son más que manipulaciones dirigidas desde arriba que pueden gestionarse mediante campañas militares periódicas como la de ‘cortar el césped’”, explica.

Su argumento introduce otra dimensión en el debate sobre lo que Netanyahu sabía de antemano. Aunque la cúpula israelí recibiera advertencias y no actuara, Sinwar tenía sus propios objetivos estratégicos y cálculos políticos.

“Presentar el 7 de octubre estrictamente como un “fallo de la inteligencia israelí” o como una ruptura en las comunicaciones diplomáticas árabes perpetúa ese mismo mito racista: que nada ocurre en Palestina a menos que Israel lo permita o no logre impedirlo. Reduce un conflicto estructural a un simple descuido en la gestión israelí de la frontera”, afirma Baroud.

“El ataque no se produjo de repente. Forma parte de una guerra continua por la supervivencia frente a un asedio de varios años y una violencia militar constante. Las acciones palestinas no dependen del permiso israelí, y cualquier análisis que ignore la capacidad de acción autóctona pasa por alto la realidad central del enfrentamiento en curso””, agrega.

Sami Al-Arian, por su parte, ofrece otra explicación de la respuesta de Netanyahu a las advertencias, y apunta a lo que describe como la creciente arrogancia del primer ministro israelí y su confianza en sus propios cálculos políticos.

Según Arian, Netanyahu se había ido convenciendo cada vez más de su propia “burbuja ideológica”, lo que dejaba poco margen para advertencias que contradijeran sus supuestos.

“Se cree la persona más inteligente del planeta. Las advertencias que recibía, fueran cuales fueran, no encajaban con la estrategia que tenía en mente ni con su propia lectura de la situación sobre el terreno”, añade.

Las alertas sobre un posible ataque de Hamás le sonaban a Netanyahu a “ruido”, sostiene Arian, porque creía que Israel podía avanzar en la normalización de vínculos con Arabia Saudí y otras potencias regionales mientras ampliaba su influencia en todo Oriente Medio, pese a la persistente resistencia palestina.

“Y llegó el 7 de octubre y lo trastocó todo”, concluye.

FUENTE:TRT Español y agencias