El viaje del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, por América Latina esta semana tuvo su primera parada en Barranquilla, donde fue recibido por el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, en una guarnición militar. El encuentro sirvió para trazar una nueva hoja de ruta entre ambos países, tras años de tensiones durante el anterior gobierno de Gustavo Petro.
La reunión tuvo varios ejes, pero dos ocuparon un lugar central: los minerales críticos y la seguridad. Bogotá y Washington sellaron un acuerdo sobre estos recursos estratégicos, en momentos en que Estados Unidos busca asegurar sus cadenas de suministro, y avanzaron en una mayor cooperación en seguridad, una de las prioridades de la Casa Blanca en su relación con América Latina.
Tras el encuentro, De la Espriella presentó el denominado “Acuerdo de Barranquilla”, una hoja de ruta bilateral estructurada, según explicó, en tres ejes: reconstrucción y recuperación económica, seguridad y protección del hemisferio.
“Colombia pone proyectos, territorios, capacidades productivas y recursos”, mientras que Estados Unidos aporta “inversiones, financiamiento, tecnologías y capacidad empresarial”, afirmó el mandatario colombiano.
Rubio también destacó las posibilidades de ampliar los vínculos económicos. “Creemos que hay mucho que podemos hacer juntos en el campo de la energía, el comercio y los intercambios, que permita que ambos países se beneficien”, afirmó.
A ese acuerdo se sumaron dos memorandos de entendimiento. El primero establece cooperación en el área nuclear: abre un espacio de diálogo técnico, gradual y responsable sobre las posibles aplicaciones de la tecnología nuclear en el país. El documento contempla su uso en seguridad energética, investigación científica, formación de talento humano y fortalecimiento regulatorio, según reportaron medios locales.
El segundo establece un marco de cooperación entre ambos gobiernos para asegurar las cadenas de suministro vinculadas con la extracción y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras.
“Junto con el secretario de Energía, identificamos oportunidades en infraestructura, tecnología, industria, reconstrucción y minerales críticos, como el acuerdo que acabamos de firmar”, señaló De la Espriella.
El foco en los minerales críticos
Este acuerdo se produce en momentos en que Estados Unidos busca ampliar y diversificar el acceso a minerales necesarios para industrias estratégicas, mientras América Latina concentra importantes reservas y producción de varias de estas materias primas.
Según reportes de CitiBank, la región representa el 41% del cobre, el 22% del zinc y el 19% del litio extraído a nivel mundial. Chile y Perú cuentan con algunas de las mayores reservas de cobre del planeta, mientras Argentina, Bolivia y Chile integran el denominado “triángulo del litio”.
Estos recursos son utilizados en sectores que van desde la inteligencia artificial y las tecnologías digitales hasta la transición energética y la industria de defensa.
Colombia también ha comenzado a ganar atención en este terreno. A finales de agosto, la compañía Collective Mining anunció el hallazgo de tungsteno en el país, un metal utilizado en distintas industrias estratégicas y cuya cadena mundial de suministro está fuertemente dominada por China.
El tungsteno se encuentra entre los minerales que Washington considera importantes para sus cadenas de suministro debido a sus aplicaciones industriales, tecnológicas y de defensa.
Alineados en seguridad
La seguridad fue otro de los principales asuntos de la visita. El secretario de Estado afirmó que Colombia y Estados Unidos enfrentan amenazas comunes vinculadas con las organizaciones criminales y el narcotráfico. “Las amenazas a la seguridad que enfrenta Colombia son las mismas que enfrentamos nosotros en Estados Unidos”, declaró Rubio.
De la Espriella, por su parte, reiteró su intención de que Colombia se consolide “nuevamente como el principal socio de seguridad hemisférica de los Estados Unidos”.
Rubio también señaló que existen posibilidades de que Colombia recupere la certificación de Washington en materia de cooperación antidrogas, después de que la Casa Blanca la retirara durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro en 2025. Petro, quien concluyó su mandato a principios de agosto, mantuvo varios desacuerdos públicos con el presidente de EE.UU., Donald Trump.
En ese sentido, el secretario de Estado sostuvo que las relaciones entre Bogotá y Washington se habían distanciado durante el gobierno anterior debido a diferencias en asuntos como el narcotráfico, el comercio y la política arancelaria estadounidense.
En tanto, desde que asumió la Presidencia, De la Espriella autorizó operaciones militares conjuntas con Estados Unidos y en agosto recibió al jefe del Comando Sur para abordar la estrategia contra el narcotráfico. Colombia también se incorporó al Escudo de las Américas, una coalición liderada por el presidente Donald Trump para combatir el tráfico de drogas en la región.
Además, ahora el mandatario colombiano solicitó apoyo estadounidense para modernizar aviones, drones, helicópteros y otros equipos militares.
Reconstrucción tras el terremoto
La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto también formó parte de las conversaciones. El sismo dejó más de 330 muertos en Colombia y causó graves daños en varias ciudades.
De la Espriella agradeció la asistencia humanitaria de Estados Unidos y vinculó la reconstrucción con las oportunidades de inversión incluidas en la nueva hoja de ruta bilateral.
El gobierno colombiano había pedido además a Washington suspender aranceles para facilitar las tareas de reconstrucción. Aunque no hubo un anuncio al respecto este martes, Rubio aseguró que ambos países mantienen negociaciones comerciales.
“El presidente de Estados Unidos desea alcanzar un acuerdo con Colombia lo antes posible”, señaló el secretario de Estado. Según explicó, ya se celebraron dos rondas de conversaciones y se han registrado avances, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo.
La visita a Colombia fue la primera en la gira sudamericana de Rubio. Luego, el secretario de Estado mantendrá reuniones clave en Ecuador y posteriormente en Perú, ambos aliados de la Casa Blanca.





















