Mientras las posibilidades de una salida negociada al conflicto entre Irán y Estados Unidos siguen estancadas, Teherán suma un nuevo elemento de tensión con el anuncio de una “zona prohibida” en el estrecho de Ormuz. Tras una nueva ronda de ataques y represalias en las aguas del Golfo, esta ruta marítima estratégica se convierte otra vez en uno de los principales escenarios de la confrontación entre ambos países.
“Esta zona comenzará en la línea del bloqueo de la Armada de Estados Unidos e incluirá sectores del Golfo”, explicó este domingo Mohsen Rezai, alto responsable de seguridad iraní, en declaraciones a la televisión estatal. “Cualquier barco que entre en esta nueva zona será incluido en una lista de sanciones de Irán”, añadió.
Rezai indicó además que Irán y Omán firmarán en los próximos días un acuerdo sobre un nuevo corredor a través del estrecho de Ormuz, cuyos puntos de entrada y salida quedarán bajo control iraní. Desde inicios de agosto, Teherán informó que estaba en una revisión final de un acuerdo con ese país, lo que despertó amenazas de Washington contra Muscat.

El funcionario aseguró que el estrecho está “completamente cerrado y bajo el control de las Fuerzas Armadas” y calificó de “gran mentira” la afirmación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que esta estratégica vía marítima permanece abierta.
Según indicó Rezai, antes del cierre del estrecho más de 100 barcos que transportaban más de 100 millones de toneladas de carga lo atravesaban diariamente. Ahora, afirmó, solo transitan por allí siete u ocho embarcaciones que llevan bienes esenciales para Irán.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, acusó a la Casa Blanca de ser responsable de provocar las disrupciones en el estrecho. Sostuvo este domingo que Ormuz permanecía “completamente abierto” hasta que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero.
En una publicación en la red social X, Baghaei acusó a Washington de haber alterado el transporte comercial, paralizado petroleros, afectado el comercio y provocado un aumento de los precios de la energía. A su juicio, Estados Unidos intenta ahora que Irán cargue con las consecuencias de un conflicto que Washington inició.
“Estados Unidos comenzó la guerra, pero espera que todo el mundo pague la factura”, afirmó Baghaei.
Qué se sabe de la última ola de ataques
El anuncio se produce después de varios días de ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos, concentrados principalmente en zonas marítimas del Golfo, donde el tráfico continúa muy reducido por el cierre iraní del estrecho de Ormuz y el cerco estadounidense a los puertos de Irán.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) afirmó el sábado que Irán disparó contra dos buques de guerra estadounidenses, un portaaviones y un destructor. En respuesta, Washington atacó tres petroleros asegurando que formaban parte de una red multimillonaria que financia a la Guardia Revolucionaria y a sus aliados regionales.
El comandante de CENTCOM, el almirante Brad Cooper, advirtió que Washington aumentaría la presión económica sobre Teherán. “Si disparan contra dos de nuestros barcos, impondremos un costo económico aún mayor: eliminaremos tres de los suyos”, afirmó.

La respuesta iraní no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria afirmó que sus fuerzas navales atacaron tres petroleros que navegaban por una ruta no autorizada del estrecho de Ormuz y otras tres embarcaciones vinculadas con Estados Unidos. Además, advirtió a los barcos que no intenten atravesar esta estratégica vía comercial mediante rutas que no hayan sido autorizadas por Teherán.
En este contexto, Rezai explicó que Irán decidió no hundir los buques atacados debido a que transportaban petróleo y una acción de ese tipo habría provocado daños medioambientales en la región.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, por su parte, condenó los ataques contra sus petroleros y los calificó de “ilegales y agresivos”. “Estas acciones ilegales y agresivas, llevadas a cabo como continuación de la agresión militar de EE.UU. contra Irán —y como parte de su bloqueo naval y guerra económica contra nuestra patria—, constituyen una clara violación del Artículo 2, Párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, un crimen de guerra y una clara amenaza para la paz internacional y la seguridad del transporte marítimo comercial”, señaló en un comunicado.
En medio de esta escalada, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que Teherán endurecerá su respuesta ante nuevos ataques estadounidenses.
“Los estadounidenses deben haber comprendido que la era de las respuestas proporcionales terminó”, afirmó Qalibaf en un discurso transmitido por medios iraníes. "Cualquier agresión contra los intereses y la seguridad de Irán recibirá una respuesta más rápida, más intensa y más dolorosa", añadió.
Preocupación entre los países del Golfo
La disputa por el control del estrecho también genera inquietud entre los países de Oriente Medio, especialmente del Golfo. El asesor presidencial de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, sostuvo que es inaceptable que petroleros y otras embarcaciones estén sometidos a amenazas constantes y advirtió que las exportaciones energéticas de su país no pueden quedar “como rehenes”.
El funcionario emiratí defendió que el estrecho de Ormuz debe ser considerado una vía marítima internacional y pidió avanzar hacia una solución clara sobre el programa nuclear iraní. También señaló que las relaciones con Teherán siguen siendo uno de los principales desafíos para los países del Golfo y que reconstruir la confianza podría llevar décadas.
En otra línea, desde Qatar también surgieron llamados a replantear la seguridad regional. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Majed al-Ansari, afirmó este lunes durante el Foro Hili, en Abu Dabi, que el conflicto con Irán demostró que los países árabes del Golfo no pueden depender únicamente de su alianza estratégica con Estados Unidos.
“Debemos comprender en el Golfo que tener fuerzas internacionales en la región y una alianza estratégica con Estados Unidos es muy importante, pero no es suficiente. La autosuficiencia en materia de seguridad es el único camino a seguir”, sostuvo.
Sin salida diplomática a la vista
Los últimos enfrentamientos se producen mientras Washington y Teherán siguen sin encontrar una salida diplomática al conflicto, iniciado el 28 de febrero con los ataques israelíes y estadounidenses contra Irán.
Una frágil tregua entre las partes se derrumbó en julio tras ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, una vía por la que antes circulaba alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Desde entonces, Irán ha mantenido un bloqueo parcial sobre este paso estratégico, mientras Estados Unidos sostiene un contrabloqueo sobre los puertos iraníes y amplía las sanciones contra entidades con vínculos financieros con Teherán.
Trump ha insistido en las últimas semanas en que Estados Unidos mantiene el control de la situación, mientras el vicepresidente JD Vance aseguró que Washington no retomará las conversaciones con Teherán hasta que cesen los ataques contra la navegación comercial en el estrecho.
Con las elecciones legislativas de noviembre cada vez más cerca, el presidente estadounidense también ha buscado restar importancia al alcance militar del conflicto y poner el foco en la presión económica contra Teherán, según reportes.

El viernes, Trump afirmó que Estados Unidos realiza únicamente “bombardeos puntuales” contra Irán y sostuvo que no se trata de una guerra, sino de “un conflicto militar porque para nosotros es de poca monta”.
EE.UU. admite que podría no haber un acuerdo nuclear
En paralelo a los ataques y la confrontación en Ormuz, sigue en juego la búsqueda de un acuerdo nuclear.
Justamente, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, reconoció este domingo que un acuerdo nuclear con Irán podría no concretarse y planteó que Washington podría optar por destruir las capacidades nucleares de Teherán.
“Puede que no haya un acuerdo nuclear”, declaró Wright a la cadena de noticias ABC News. “Puede que simplemente haya que destruir sus capacidades para hacerlo. Un acuerdo podría tener que esperar a una próxima administración en Irán. Simplemente no lo sabemos”, añadió.
Consultado sobre si continuar con los bombardeos sería entonces la estrategia para impedir que Irán obtenga armas nucleares, Wright respondió afirmativamente.
“Hay que destruir sus capacidades para hacerlo”, sostuvo. También aseguró que Irán construyó una amplia infraestructura para fabricar misiles, pero afirmó que actualmente no tiene capacidad para producir más.
Irán ha asegurado en reiteradas ocasiones, desde hace años, que solo ha enriquecido uranio con fines civiles y pacíficos, y no en búsqueda de armas nucleares.
Netanyahu amenaza con atacar Irán
También coexiste otro frente, aunque ahora en un nivel retórico: las continuas amenazas de Tel Aviv. Desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu amenazó este domingo con atacar Irán si Teherán lanza una ofensiva contra su país.
“Si Irán comete un error y nos ataca, recibirá un golpe que ni siquiera puede imaginar”, afirmó Netanyahu durante la reunión semanal del Gobierno israelí. “Se abstiene de atacar a Israel y sabe por qué”, agregó.
Sus declaraciones se producen a unos 50 días de las elecciones a la Knéset, previstas para el 27 de octubre, mientras Netanyahu y su partido Likud registran una caída en las encuestas.
Funcionarios israelíes consideran que el primer ministro está intensificando las acciones militares en varios frentes en un intento por apaciguar a los partidos de extrema derecha antes de los comicios.
“Junto con Estados Unidos, hemos logrado enormes avances para eliminar una amenaza existencial que se cernía sobre nosotros”, sostuvo.
El primer ministro israelí también afirmó que Israel y Estados Unidos lograron “hacer retroceder la amenaza” de supuesto armamento nuclear de Teherán, además de asestar un “duro golpe” a lo que describió como el “eje iraní”. Asimismo, aseguró que el gobierno de iraní “se acerca a su fin”.





















