Gaza, Palestina – Cada miércoles, Dalia Al-Fakhoury sale temprano de su tienda de campaña en la Ciudad de Gaza, con su bolsa de deporte, para emprender un trayecto de más de 15 kilómetros hacia el sur, hasta la ciudad de Deir al-Balah.
Esta palestina de 35 años se dirige al Estadio Al-Anan, donde se reúne con otras mujeres que han perdido alguna de sus extremidades –la mayoría durante el genocidio israelí en el enclave– para participar en los entrenamientos semanales de fútbol de la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados (PAFA). Allí se ofrece un espacio seguro y de apoyo para que las personas amputadas palestinas puedan entrenar.
Hace apenas unos meses, Dalia no habría podido hacer este trayecto debido a su lesión y al impacto emocional que tuvo en ella: incluso evitaba relacionarse con otras personas.
"Después de mi lesión, me sentía abrumada por la depresión y la impotencia. Jugar al fútbol con mi maravilloso equipo me ayudó a recuperarme y a mejorar mi vida", contó Dalia a TRT Español, señalando también las mejoras en su salud física y mental.
Antes de que comenzara el genocidio de Israel en Gaza en octubre de 2023, Dalia era una fotógrafa profesional de bodas, conocida por su estilo distintivo y por su reconocido trabajo documentando los momentos más felices de las parejas.
Hoy, su historia refleja las experiencias de los palestinos que han soportado horrores inimaginables –ser rescatados de entre los escombros, ser desplazados y sufrir amputaciones– y quienes, pese a todo, continúan demostrando una enorme entereza. A través del fútbol, Dalia y sus compañeras están reconstruyendo su confianza en una comunidad en Gaza, unida por el cariño, la actividad y el apoyo mutuo.
El ataque israelí y una lesión que cambió su vida
La vida de Dalia cambió repentinamente hace poco más de un año. El 30 de junio de 2025, se encontraba con unos amigos en el café Al-Baqa, en la costa de la Ciudad de Gaza, cuando un enorme ataque aéreo israelí impactó el concurrido establecimiento. Más de 42 personas, entre ellas periodistas, atletas y estudiantes, murieron y decenas más resultaron heridas.
Dalia sufrió una lesión grave y sus cuatro amigos murieron.
Después de permanecer cuatro días en coma, Dalia despertó ante la devastadora realidad de que le habían amputado una pierna.
"Estaba en shock y con el corazón destrozado. Fue la peor sensación de mi vida. No podía imaginar mi vida sin mi pierna", recordó Dalia, quien añadió que todo su equipo de trabajo, incluida su cámara y su ordenador portátil, también había quedado destruido.
Durante seis meses después de su herida, Dalia recibió tratamiento en el hospital Al-Shifa, en el norte de Gaza, mientras soportaba además la hambruna y las incursiones militares israelíes. La amputación tuvo un profundo impacto psicológico y afectó tanto a su vida cotidiana como a su bienestar emocional.
Pero los meses posteriores trajeron nuevos y profundos retos para Dalia.
"Todo se convirtió en un desafío, incluso caminar y utilizar el transporte público. Durante meses después de mi lesión estuve constantemente triste. No quería ver a nadie ni ir a ningún sitio", dijo.
El sufrimiento de Dalia no terminó con esa herida, ya que a dos de sus hermanas las mataron ataques aéreos israelíes y su casa quedó completamente destruida.
Ahora vive en una tienda de campaña en el barrio de Al-Rimal, en Ciudad de Gaza, y, pese a las duras condiciones de vida, Dalia se negó a permitir que su discapacidad definiera su vida y decidió reconstruirla.
Mientras navegaba por su teléfono, encontró un video de un entrenamiento de fútbol femenino para jugadoras amputadas organizado por la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados. Fundada en 2018, esta entidad apoya a las personas palestinas amputadas en Gaza a través de equipos masculinos, femeninos e infantiles. Su equipo femenino sub-16 estaba activo antes de que el genocidio interrumpiera sus actividades.
"Me impresionó el rendimiento de las jugadoras y las actividades de la PAFA. Lo vi como una verdadera oportunidad para cambiar mi vida para mejor, así que me puse en contacto con ellos y me uní al equipo", dijo Dalia.
TRT Español pasó el día con Dalia y el equipo, y rápidamente pudo observar el fuerte vínculo construido a través de los intercambios previos a los partidos, las bromas, las sonrisas y los pequeños gestos de apoyo.
Las compañeras ayudaban a la portera a ponerse los guantes ajustados y tendían la mano a las jugadoras que caían durante el entrenamiento. Los gritos de celebración aumentaban después de los goles, mientras que la camaradería continuaba fuera de la cancha, compartiendo comida y bebidas.
Liderazgo y dinamismo sobre el terreno de juego
"Estoy agradecida a la asociación por esta maravillosa oportunidad", dijo Dalia, convertida ahora en una jugadora dinámica que lidera al equipo animando y orientando a sus compañeras más jóvenes.
TRT Español también pudo observar su capacidad técnica, incluida su amplitud de pase, la potencia de sus disparos y su facilidad para marcar goles.
Tras el alto el fuego de 2025 –que Israel ha violado en diversas áreas del enclave–, la PAFA encontró una posibilidad para retomar sus actividades y, a medida que el número de personas amputadas en Gaza aumentaba drásticamente, estableció oficialmente un equipo femenino que reunió a jugadoras de distintos puntos del territorio.
"Hacemos todo lo posible con los recursos disponibles para crear un entorno saludable para nuestras jugadoras, ofrecerles entrenamientos profesionales y brindarles apoyo físico y psicológico que les ayude a superar el impacto de sus lesiones", explicó Fouad Abu Ghalyon, responsable de la PAFA, a TRT Español. "Esto ha tenido un impacto muy positivo en ellas".
Añadió que jugadoras como Dalia han recuperado la confianza y que hoy "se enfrentan a la sociedad y al mundo con su lesión, sin vergüenza ni miedo. Tienen grandes ambiciones para el futuro: viajar y representar a Palestina en el Mundial si tienen la oportunidad".
La asociación también está preparando al equipo para competir en el Mundial Femenino de Fútbol para Amputados de 2027, mientras que en Gaza se han registrado más de 5.000 amputaciones de extremidades desde octubre de 2023, y uno de cada cinco amputados son niños.
Las heridas
Antes de que Israel comenzara su genocidio contra los palestinos en octubre de 2023, Malak Al-Ghoul, de 16 años, llevaba una vida feliz junto a su familia y amigos, y pasaba el tiempo estudiando, pintando, bordando y montando a caballo.
En marzo de 2024, Malak resultó herida en un ataque aéreo israelí en Jan Yunis, el cual cambió su vida para siempre.
Ella y su madre quedaron atrapadas durante horas bajo los escombros. Debido a la gravedad de sus heridas, aproximadamente un mes después le amputaron una pierna, un golpe devastador para la adolescente.
"Deseé haber muerto y que nunca me hubieran sacado de debajo de los escombros. Después de perder mi pierna, mi casa y todo lo que tenía, y de quedar separada de mi escuela y de mis amigos, caí en una profunda depresión y me aislé. No podía soportar las palabras ni las miradas de compasión. Me sentía insegura", admitió Malak.
Después de que la PAFA estableciera su equipo femenino en 2026, Ghalioun invitó a Malak a unirse.
"Al principio dudé porque nunca había jugado al fútbol, pero con el apoyo de mi familia lo vi como una oportunidad para superar la depresión, salir y conocer gente nueva", dijo Malak. "Me uní al equipo. Fue una de las mejores decisiones que he tomado".
Primer día en el campo
Para cualquier deportista, y especialmente para estas jóvenes jugadoras palestinas que aspiran a competir, el primer día puede ser el más difícil.
La entrenadora del equipo femenino palestino, Aya Al-Othmani, explica a TRT Español que las jugadoras suelen llegar a su primer entrenamiento con ansiedad, nervios, cansancio y falta de confianza. Con entrenamientos regulares y variados, señaló, han mostrado una notable mejoría tanto física como psicológica.
"Aumentaron su confianza en sí mismas, demostraron espíritu deportivo, cariño y apoyo mutuo, y comenzaron a sentirse miembros valiosos de la sociedad, no personas marginadas", dijo.
Dalia encontró difícil y doloroso el primer entrenamiento, después de no haber podido hacer ejercicio durante meses debido a su lesión. Con cada sesión, fue ganando fuerza tanto física como mentalmente.
Malak vivió una experiencia similar durante su primer día, que describió como "el más difícil".
"Había ganado peso debido a mi lesión y no sabía mucho de fútbol. Pero con el ánimo y el apoyo de los entrenadores pude superar todas las dificultades y ahora espero con ilusión cada semana el día de entrenamiento para practicar mi nueva afición y reunirme con mi segunda familia", añadió Malak.
Un equipo, una familia
Para Dalia, el fútbol se ha convertido en mucho más que un deporte y ha transformado su vida "para mejor en todos los sentidos".
"Hoy soy más fuerte, tanto física como mentalmente. Desde que me uní al equipo, he conocido a mujeres increíbles y nos hemos convertido en una familia. Nos queremos y nos apoyamos mutuamente", dijo.
Uno de los valores más importantes que promueve el equipo es la solidaridad entre las jugadoras, un aspecto especialmente importante para personas como Mai Al-Yazji, de 20 años, una de las primeras en incorporarse al equipo. Nacida con una deformidad en el pie, tuvo que someterse a varias operaciones antes de que finalmente le amputaran la extremidad.
"El fútbol me ha ayudado a ser más sociable y a conocer a amigas maravillosas. Siempre me hace ilusión conocer a nuevas jugadoras. Me encanta ayudarlas y compartir mi experiencia con la amputación y el fútbol, y hacer que se sientan bienvenidas y apoyadas. Me alegra ver cómo progresan", contó Mai a TRT Español.
Para Malak, "practicar fútbol es como volver a la vida. Me ayudó a superar los efectos físicos y psicológicos de mi lesión. Me volví más activa y me involucré más con mi comunidad. Fomentó valores importantes como la solidaridad, la resiliencia y la disciplina, tanto dentro como fuera del campo. Me dio esperanza en un futuro mejor", dijo Malak.
El camino continúa
Según Ghalyon, el fútbol para amputados en Gaza afronta numerosos desafíos, principalmente debido al genocidio y al bloqueo israelí. Los estadios y las instalaciones deportivas han sido destruidos, escasea el equipamiento, incluidas las muletas, y el transporte es caro y requiere mucho tiempo. El cierre continuado de los pasos fronterizos de Gaza también amenaza los planes de los equipos de la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados de competir en el Mundial de Fútbol para Amputados de 2027.
Pero las futbolistas palestinas de Gaza siguen decididas a practicar el deporte que aman, aceptando sus lesiones sin vergüenza, con una confianza renovada y el compromiso de contribuir a la sociedad palestina.
"Mi sueño es viajar y representar a Palestina a nivel internacional. Ojalá pudiera recibir un tratamiento adecuado, conseguir una prótesis y tener la oportunidad de llevar una vida normal", dijo Dalia.
Malak comparte esos sentimientos. "Mi esperanza para el futuro es convertirme en futbolista profesional y levantar la bandera palestina en estadios de todo el mundo. Mi mensaje al mundo como futbolista de Gaza es que amamos la vida y que incluso con una sola pierna basta para marcar los goles de la vida".






















