Después de meses de avances limitados y con el frente todavía activo, la diplomacia vuelve a ganar terreno en la guerra de Ucrania. Las reuniones mantenidas durante el fin de semana entre altos enviados de Estados Unidos, Rusia y Ucrania han abierto una nueva posibilidad: recuperar las conversaciones de paz a tres bandas para tratar de poner fin al conflicto más mortífero de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
En ese nuevo intento por acercar posiciones, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, se reunieron por separado con los emisarios de Washington. La ofensiva diplomática llega más de cuatro años después de la invasión rusa de Ucrania y cuando los esfuerzos para alcanzar un acuerdo habían perdido impulso.
"Se han logrado avances sustanciales, incluido un movimiento hacia la programación de nuevas conversaciones trilaterales", escribió el lunes en X el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff.
Witkoff, aliado empresarial del presidente estadounidense, Donald Trump, viajó durante el fin de semana a Rusia y Ucrania junto a Jared Kushner, yerno del mandatario y su socio en las negociaciones. La visita a Kiev del domingo, además, marcó la primera estancia oficial de ambos enviados en la capital ucraniana.
El viaje a Kiev del domingo marcó la primera visita oficial de ambos enviados a la capital ucraniana. Allí llevaron nuevas propuestas para tratar de desbloquear el proceso diplomático.
Sobre el terreno diplomático, los emisarios estadounidenses llegaron con nuevas propuestas destinadas a desbloquear las conversaciones. Un alto funcionario ucraniano aseguró el domingo a la agencia de noticias AFP que se trataba de iniciativas nuevas y "más eficaces" para poner fin a la guerra. Sin embargo, desde Kiev también llegaron señales de cautela. Zelenskyy advirtió de que, pese a los esfuerzos diplomáticos, todo apunta a que los combates continuarán durante el invierno.
Coordinar los próximos pasos
En Moscú, entretanto, el Kremlin tampoco cerró la puerta a recuperar el formato trilateral. Una nueva ronda entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia supondría reactivar un canal diplomático que lleva meses prácticamente bloqueado.
Aun así, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, enfrió las expectativas sobre un acuerdo inmediato. "Pero en esta etapa es demasiado pronto para decir nada sobre el lugar o las fechas exactas", declaró el lunes ante los periodistas.
En paralelo, Zelenskyy aseguró que él y su equipo negociador estaban "coordinando nuestros próximos pasos" tras los encuentros con los enviados de Trump y con representantes europeos. El presidente ucraniano, no obstante, no precisó cuáles serían esas medidas.
Por ahora, el precedente más reciente no invita al optimismo. Los negociadores de Moscú y Kiev se reunieron por última vez en febrero, en Ginebra, durante unas conversaciones mediadas por Estados Unidos. Aquella ronda terminó sin acuerdo sobre las cuestiones territoriales, uno de los principales obstáculos para cualquier pacto de paz.
Desde entonces, además, los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington han perdido intensidad. La Administración Trump ha desplazado buena parte de su atención hacia la guerra contra Irán, mientras el conflicto ucraniano continúa sobre el terreno.
Una guerra que no da tregua
Y es precisamente la persistencia de los combates la que condiciona cualquier nuevo intento de negociación. La guerra a gran escala lanzada por Rusia contra Ucrania en febrero de 2022 ha dejado cientos de miles de soldados y civiles muertos y ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares.
Al mismo tiempo, el conflicto ha devastado la economía ucraniana, ha sometido al Ejército ruso a una enorme presión y ha transformado el campo de batalla con la expansión del uso de drones, empleados cada vez más por ambos bandos.
En este contexto, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó el lunes su alarma ante las informaciones sobre drones completamente autónomos que estarían matando personas en Ucrania. Türk reclamó una prohibición urgente de las armas capaces de matar sin intervención humana.
Mientras tanto, Kiev no se ha limitado a resistir los ataques. Ucrania ha intensificado en los últimos meses sus operaciones de represalia contra territorio ruso, en parte con la intención de aumentar la presión sobre Moscú y empujarlo de nuevo hacia la mesa de negociaciones.
Pero, pese a este renovado impulso diplomático, el principal escollo sigue siendo territorial. Las conversaciones continúan bloqueadas, en parte, por el futuro del Donbás, en el este de Ucrania. Rusia no controla por completo la región, pero exige que forme parte de cualquier acuerdo de paz.





















