Opinión
COPA MUNDIAL 2026
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Scaloni y la reconstrucción de la selección de Argentina: un legado que trasciende los trofeos
Tras perder la final del Mundial 2026, el director técnico de la selección de Argentina, Scaloni, dejó en duda su continuidad. Más allá de los títulos, su legado fue reconstruir la identidad de la Albiceleste y sellar la identidad de una generación.
Scaloni y la reconstrucción de la selección de Argentina: un legado que trasciende los trofeos
Lionel Scaloni antes del partido de Argentina en la final del Mundial de 2026.

Hay pocas selecciones que construyen una identidad tan reconocible como la Argentina del entrenador Lionel Scaloni, bautizada por sus hinchas como la "Scaloneta". En casi ocho años, bajo su guía, este equipo dejó una huella marcada por el sacrificio, la garra y, sobre todo, una unión que se tradujo en éxitos dentro de la cancha. Alcanzó cinco finales internacionales, un logro que ni siquiera consiguieron otras generaciones doradas encabezadas por Juan Román Riquelme, Juan Sebastián Verón o Gabriel Batistuta.

Durante esos ocho años, Argentina conquistó la Copa América de 2021, la Finalissima de 2022 frente al campeón de Europa, el Mundial de Qatar 2022 y volvió a levantar la Copa América en Estados Unidos en 2024, antes de disputar esta nueva final mundialista en suelo estadounidense.

Pero el legado de Scaloni va más allá. No se limitó a los títulos conquistados, sino a haber construido una selección en la que muchos argentinos terminaron viéndose reflejados. Forjó una mentalidad competitiva. Construyó una hermandad basada en una idea simple: "Yo te banco". Si alguien se metía con vos, ahí estaba el resto del equipo. Esa imagen se repitió una y otra vez cuando los rivales intentaron golpear o intimidar al astro, Lionel Messi. Siempre aparecieron Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi o Leandro Paredes para respaldar a su capitán.

Por eso, a los 39 años, Messi volvió a desafiar el paso del tiempo en este Mundial. Marcó ocho goles y repartió cuatro asistencias para liderar, una vez más, a un grupo que nunca dejó de creer. De hecho, en el Mundial de 2026, la selección necesitó el tiempo adicional para superar a Cabo Verde y volvió a levantarse frente a Inglaterra en los últimos momentos. 

Esa capacidad de resistir terminó convirtiéndose en el sello de la Scaloneta, incluso cuando buena parte de la prensa prefirió centrar su atención en los "vergonzosos" incidentes posteriores a la final contra España. El lunes, la FIFA anunció la apertura de una investigación por "posibles infracciones" del Código Disciplinario relacionadas con esos hechos. Ese proceso seguirá su curso. Pero también corre el riesgo de eclipsar la historia que, para muchos argentinos, definió realmente a este equipo.

Reflexiones de Scaloni tras la derrota ante España

De todas formas, el aguante de estos últimos partidos fue apenas una muestra de la resiliencia que caracterizó a este grupo de muchachos a lo largo del torneo. Por eso, tras la derrota por 1-0 ante España en el tiempo suplementario de la final del Mundial de 2026, un Scaloni visiblemente conmovido compareció ante la prensa para compartir unas reflexiones que, de algún modo, también calificó como “un triunfo”.

"Espero y deseo que la gente sea consciente de lo que se ha conseguido, sobre todo de la manera en que se ha conseguido. Ya lloré todo lo que tenía que llorar en el vestuario, pero a este grupo hay que agradecerle porque han sido unos guerreros", dijo el seleccionador.

Scaloni tiene contrato hasta diciembre e insistió en que primero debe hablar con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia. Más que nada, destacó el esfuerzo por seguir "hasta el último momento" junto a todos los involucrados con la selección.

Y, quizá, apareció algo que no siempre habíamos visto durante su apasionada dirección al borde de la cancha, entre gritos para presionar o mover la pelota con más velocidad: su lado más íntimo.

"Este lugar es maravilloso; es un lugar soñado y en mi vida pensé que iba a llegar hasta aquí. Para seguir se necesitan un montón de cosas, sobre todo volver a resetear, volver a formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar, y me duele, me duele en el alma", añadió entre lágrimas antes de abandonar la sala de prensa.

Devolver la fe

En menos de ocho años, Scaloni pasó de ser un técnico cuestionado por su inexperiencia –incluso por Diego Maradona, quien dijo que "es un buen tipo, pero ni siquiera sabe dirigir el tráfico"– a reconstruir una selección argentina en pedazos. Este exfutbolista del Deportivo La Coruña y la Lazio no solo le devolvió al equipo una identidad futbolística, sino también la fe para volver a creer en sí mismo.

Bajo el mando de Jorge Sampaoli (2017-2018), Argentina había dependido de un hat-trick de Messi ante Ecuador para clasificarse al Mundial de Rusia 2018. Ya en el torneo, cayó goleada ante Croacia en la fase de grupos y fue eliminada por Francia en los octavos de final.

Fue entonces, en noviembre de 2018, cuando Scaloni, acompañado por su asistente y excompañero de selección Pablo Aimar, asumió de manera interina como una solución de bajo costo para una AFA aún golpeada por el costo de rescindir el contrato de Sampaoli.

Y, poco a poco logró arropar a Messi después de las heridas que dejaron la final del Mundial de 2014 y las Copas América de 2015 y 2016. Profundamente golpeado y distanciado de una parte de la afición, el capitán encontró en Scaloni a alguien que le devolvió la ilusión y lo convenció de que aún podía liderar un proyecto ganador.

La chispa 

En el primer torneo de Scaloni al frente de la selección, la Copa América de 2019, Argentina terminó tercera tras caer ante Brasil en las semifinales. Sin embargo, el mayor triunfo no apareció en el marcador, sino en la consolidación de un grupo que empezaba a creer en sí mismo. Poco después, Ángel Di María recordó el impacto que tuvieron las palabras de Messi en aquel vestuario.

"Dijo que estaba orgulloso del grupo que se había formado, de que habíamos estado todos juntos, que parecía que llevábamos jugando toda la vida, que tiráramos para el mismo lado. Agradeció a los jóvenes y les dijo que, si estaban ahí, era porque lo merecían", evocó Di María. "Después de que terminó de hablar, terminaron todos llorando porque les llegó al corazón, sobre todo a los más jóvenes".

Aquellas palabras fueron la chispa. Dos años después, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro y en plena pandemia, con pocas personas en las tribunas, Argentina derrotó 1-0 a Brasil con un gol de Di María y conquistó una Copa América que el país esperaba desde hacía 28 años. Más que un título, fue el punto de partida de una transformación.

Un año más tarde tuve la oportunidad de presenciar desde el estadio de Wembley, en Inglaterra, la Finalissima entre Argentina e Italia. Los goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala confirmaron lo que ya empezaba a ser evidente: un equipo unido, dinámico y capaz de pasar de la defensa al ataque con una velocidad que pocas selecciones podían igualar.

Qatar 2022

Meses después llegó el Mundial de Qatar, y la Argentina escribió un capítulo que pareció trascender el fútbol. En la final contra Francia, pese a dejar escapar una ventaja de 2-0, el equipo nunca dejó de creer. Messi, incluso en los momentos más difíciles, transmitía la convicción de que Kylian Mbappé no les arrebataría el título.

Argentina conquistó el campeonato tras una inolvidable definición por penales. La victoria coincidió con una etapa clave de mi trayectoria en TRT, desde donde relaté cómo ese triunfo representaba mucho más que una tercera estrella. Mientras millones celebraban en las calles de Buenos Aires, la sensación era que el país entero encontraba, al menos por un momento, un motivo de unidad.

Esa quizá sea la mayor fuerza de la Scaloneta: la unión por encima de cualquier diferencia política, económica o social durante aquellas celebraciones. Para Francisco Gómez, un barbero porteño, fue una "felicidad absoluta". Para Raúl Marcelo Domínguez, padre de cinco hijas que había perdido a su hermano poco antes, significó mantener la fe en que "está allá arriba, observándonos".

Final de 2026 contra España

Durante la final, España monopolizó la posesión del balón y obligó a Argentina a resistir. La expulsión de Enzo Fernández hizo todavía más cuesta arriba el desafío. Sin embargo, lejos de resignarse, la Albiceleste volvió a hacer lo que tantas veces había hecho durante el ciclo Scaloni: competir y resistir hasta el tiempo suplementario.

Como demostró este Mundial durante las eliminatorias, los partidos se deciden por detalles. Por eso, si Giuliano Simeone hubiera seguido la marca de Ferran Torres en la jugada del gol español o convertido una ocasión clarísima frente al arco para igualar el marcador, la historia quizá habría sido distinta.

Futuro

Para quienes alentamos a la Albiceleste queda una inevitable sensación de dualidad. La derrota duele, pero también deja la certeza de haber presenciado otro torneo extraordinario bajo la conducción de Scaloni.

Sea o no el final de su ciclo, su legado ya está escrito. No se limita a los títulos conquistados ni a las cinco finales alcanzadas, sino a haber construido una selección con la que muchos argentinos se sintieron identificados. Un equipo que hizo de la resiliencia, la solidaridad y el sacrificio una forma de competir; uno que siempre encontró la manera de levantarse después de cada caída, pasara lo que pasara.

Quizá por eso la Scaloneta conectó con tantos argentinos que enfrentan la incertidumbre económica. Con la madre que cruza la Línea E del subte porteño con su hija en brazos mientras intenta ganarse la vida vendiendo medias. Con el pibe que vende paltas en una esquina de Medrano para ayudar a su familia. Con el cartonero que, con una camiseta trucha de Messi con el 10 bien marcado, sale cada noche a juntar cartón para llevar el sustento a su casa. Son escenas cotidianas de un país acostumbrado a levantarse una y otra vez, incluso cuando las circunstancias parecen jugar en su contra. En esa lucha silenciosa, muchos encontraron un reflejo de sí mismos en la selección de Scaloni.

Para otros, el mayor logro del entrenador fue reconstruir la selección y liberar a Messi, mientras convencía a una nueva generación –"Cuti" Romero, Giovani Lo Celso y Julián Álvarez– entre otros de que el talento nunca es suficiente sin espíritu colectivo.

Vendrán nuevos nombres, nuevos desafíos y nuevas ilusiones. Pero la Scaloneta ya dejó una identidad: un equipo donde cada uno pelea por el compañero antes que por sí mismo. Quizá por eso las palabras de Scaloni, un año antes de la derrota suenan menos a despedida que a una explicación de por qué esta selección conectó con tantos argentinos: "No es fácil, pero sería lindo que, dentro de 20 años, podamos pensar que esa selección ha dejado un legado, no solamente futbolístico. Una enseñanza de que juntos todo se puede".

FUENTE:TRT Español