Arrodillados en filas compactas, con las manos inmovilizadas mediante bridas y rodeados por agentes israelíes, decenas de activistas de una flotilla humanitaria con destino a Gaza aparecieron en imágenes que dieron la vuelta al mundo hace apenas unas semanas. Ahora, aquellas escenas han llegado a los tribunales italianos.
La Fiscalía de Roma ha abierto una investigación contra el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, por el trato dispensado a los activistas durante su detención tras la interceptación de la flotilla, informó este lunes la agencia de noticias ANSA.
La investigación pone el foco en la conducta de Ben-Gvir hacia los activistas retenidos en el puerto de Ashdod, donde permanecieron con las manos atadas a la espalda después de que las fuerzas israelíes interceptaran las embarcaciones en el mar.
Los fiscales también examinan la actuación de las autoridades israelíes durante el abordaje de los barcos y la posterior detención de los activistas, entre ellos varios ciudadanos italianos. Según las informaciones disponibles, la Fiscalía estudia denuncias que apuntan a posibles delitos de tortura y secuestro.
No es la primera vez que la Justicia italiana dirige su atención hacia este tipo de episodios. En abril, los fiscales de Roma ya habían abierto una investigación independiente sobre la detención de ciudadanos italianos tras la interceptación por parte de Israel de una flotilla de ayuda para Gaza en aguas internacionales frente a Grecia, después de recibir tres denuncias formales.
La causa actual tiene su origen en los hechos ocurridos a mediados de mayo, cuando fuerzas navales israelíes interceptaron en aguas internacionales a la flotilla humanitaria Global Sumud, que navegaba rumbo a Gaza. Las imágenes retransmitidas en directo desde las embarcaciones mostraron cómo los barcos eran rodeados y abordados por efectivos israelíes antes de ser conducidos hacia territorio controlado por Israel.
La Global Sumud formaba parte de la llamada Flotilla de la Libertad, una iniciativa internacional impulsada por organizaciones de la sociedad civil que desde hace años intenta llegar a Gaza por vía marítima para entregar ayuda humanitaria y denunciar el impacto del bloqueo israelí sobre la población palestina. A bordo de estas expediciones suelen viajar activistas, médicos, parlamentarios, periodistas y cooperantes de distintos países.
El movimiento adquirió notoriedad mundial en 2010, cuando fuerzas israelíes abordaron en aguas internacionales el Mavi Marmara, el principal barco de una flotilla que había partido desde Türkiye con destino a Gaza. Diez activistas murieron durante aquella operación, que desencadenó una grave crisis diplomática y provocó una amplia condena internacional.
Desde entonces, diferentes flotillas han seguido intentando alcanzar las costas gazatíes pese al riesgo de ser interceptadas. Sus organizadores sostienen que se trata de misiones pacíficas destinadas a visibilizar la situación humanitaria en Gaza, mientras que Israel defiende el bloqueo marítimo como una medida de seguridad para impedir la entrada de armamento en el enclave.

Un video que avivó la controversia
La polémica en torno a la Global Sumud se intensificó poco después de la interceptación. Las autoridades israelíes difundieron un video en el que aparecía Ben-Gvir recorriendo las filas de activistas detenidos.
En las imágenes, los activistas permanecían arrodillados, agrupados en filas y con las muñecas inmovilizadas mediante bridas. La grabación circuló rápidamente por medios de comunicación y redes sociales, alimentando las críticas de organizaciones de derechos humanos y de diversos actores internacionales.
En el video, Ben-Gvir aparecía agitando una bandera israelí y dirigiéndose a los detenidos en tono burlón. Todos los activistas fueron liberados posteriormente tras varios días de presión diplomática e internacional.
Ben-Gvir es una de las figuras más controvertidas de la política israelí contemporánea. Líder del partido ultraderechista Otzma Yehudit (Poder Judío), construyó su carrera política desde los márgenes del movimiento de colonos y durante años fue conocido por su cercanía ideológica al rabino Meir Kahane, fundador del movimiento Kach, considerado una organización terrorista por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.
Antes de entrar en el Gobierno, Ben-Gvir fue condenado en varias ocasiones por delitos relacionados con la incitación al racismo y el apoyo a organizaciones consideradas terroristas. Desde que asumió la cartera de Seguridad Nacional en el ejecutivo de Benjamin Netanyahu, ha defendido públicamente la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada, ha respaldado una línea de mano dura contra los palestinos y se ha convertido en una de las voces más beligerantes a favor de la ofensiva israelí sobre Gaza.

La controversia no terminó con la liberación de los activistas. Los supervivientes de la intervención israelí contra la flotilla denunciaron posteriormente abusos sistemáticos durante su detención. Entre las acusaciones figuran agresiones sexuales, descargas con pistolas eléctricas y golpizas por parte de las fuerzas israelíes.
Según los organizadores de la misión, unas 430 personas que viajaban a bordo de 50 embarcaciones fueron detenidas tras la interceptación en aguas internacionales. Diversas organizaciones de derechos humanos sostienen que estas operaciones vulneran el derecho internacional, al impedir el paso de embarcaciones civiles que transportan ayuda humanitaria.
La investigación abierta en Italia constituye uno de los desafíos judiciales más significativos hasta ahora contra responsables israelíes por actuaciones vinculadas a la ofensiva israelí sobre Gaza. El caso también refleja una creciente disposición de algunas autoridades judiciales europeas a examinar posibles responsabilidades legales derivadas de la conducta de funcionarios israelíes durante las operaciones relacionadas con Gaza.






















