Con la atención global puesta en el Hotel Serena de Islamabad, sede de la segunda ronda de diálogos de paz entre Estados Unidos e Irán prevista para esta semana, un avance en las negociaciones mediadas por Pakistán parece cada vez más improbable. Con un agravante: el alto el fuego acordado de dos semanas termina en la noche de este miércoles, hora de Washington.
Se espera que el vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, viaje a Islamabad para la nueva ronda de conversaciones, junto a los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner.
Sin embargo, Irán todavía no ha confirmado oficialmente su participación, y ha exigido como condición previa el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a sus puertos.
Por su parte, el presidente de EE.UU. Donald Trump fijó el miércoles como fecha límite para que Teherán acepte un acuerdo de paz, insistiendo en que extender el alto el fuego –que comenzó el 8 de abril con la mediación de Pakistán– sería "altamente improbable" si antes no se logra un pacto.
El mandatario ya ha declarado que no suspenderá el bloqueo a los puertos de Irán, y agregó que reanudará los ataques contra este país si no hay avances en las próximas conversaciones en Islamabad.
Hace más de una semana, Vance pasó 21 horas en la capital pakistaní negociando con Irán, pero se marchó sin asegurar un acuerdo.
Ante la expectativa de que pronto regrese a Islamabad, analistas apuntan que a pesar de ello no hay señales claras de un posible avance.
“Como aún sigue sin saberse si la delegación iraní aceptó asistir a los diálogos en Islamabad, las probabilidades de que el vicepresidente Vance viaje el martes parecen disminuir. Todo dependerá entonces de si el Gobierno de Pakistán –quizás con la ayuda del gobierno turco y otros– logra persuadir al presidente Trump para que prorrogue el plazo” del alto el fuego, declaró la embajadora Barbara A. Leaf, ex subsecretaria de Estado de EE.UU. para Oriente Medio, a TRT World en una entrevista exclusiva.
"Nada parece seguro y las cosas no están avanzando hacia una dirección positiva", puntualizó.
Además, la embajadora Leaf afirmó que es "poco claro" lo que ocurriría si Irán no asiste a las negociaciones en Islamabad, y apuntó que tanto Washington como Teherán han endurecido sus posturas desde la primera ronda.
Tensiones entre EE.UU. e Irán
Las relaciones entre las partes se fracturaron el 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel lanzaron ataques conjuntos contra instalaciones políticas, militares y civiles de Irán. La represalia de Teherán ha tenido como objetivo bases estadounidenses en la región, Israel y los aliados de Washington en el Golfo.
Los ataques, que han cesado temporalmente, han dejado al menos 3.000 muertos en Irán, casi 2.300 en Líbano, 23 en Israel y más de una docena en los Estados del Golfo. Trece soldados estadounidenses también han muerto y cientos han resultado heridos.
Actualmente, se ha impuesto un doble bloqueo en el estrecho de Ormuz, tanto de Irán como de Estados Unidos. Las dos partes dicen controlar esta vía marítima crucial, por donde transita aproximadamente el 20% de la energía mundial.
Las tensiones en este punto estratégico se están intensificando, amenazando con agravar la crisis energética global y empujar a ambos países hacia un nuevo conflicto, incluso mientras los mediadores aceleran sus esfuerzos para que ambas partes regresen a la mesa de negociaciones.
Estados Unidos e Irán sostuvieron en Pakistán, el pasado 11 de abril, sus primeras conversaciones directas de alto nivel sobre un alto el fuego.
Estas negociaciones, destinadas a resolver el conflicto en medio de la frágil tregua, continuaron hasta el día siguiente, con la delegación de EE.UU. encabezada por Vance y la iraní por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Los temas centrales de discordia giran en torno al programa nuclear iraní, el control del estratégico estrecho de Ormuz, las sanciones estadounidenses y las garantías de seguridad.
Estas conversaciones no lograron un acuerdo y la segunda ronda de diálogo sigue eclipsada bajo un manto de incertidumbre.
“La diplomacia pende de un hilo”
Por su parte, Pakistán mantiene sus esfuerzos de mediación de última hora para lograr que representantes de Washington y Teherán se reúnan en su capital.
El martes, su principal diplomático, Ishaq Dar, instó tanto a Irán como a Estados Unidos a “considerar la posibilidad de extender el alto el fuego y dar una oportunidad al diálogo y la diplomacia”.
El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, anunció que “aún se espera una respuesta formal de Teherán confirmando su asistencia a las conversaciones de paz en Islamabad”.
“Pakistán ha realizado esfuerzos sinceros para convencer a los líderes iraníes de participar en la segunda ronda de conversaciones, y estos esfuerzos continúan”, escribió Tarar en una publicación en X.
“La diplomacia pende de un hilo, pero aún existe la posibilidad de un avance”, declaró a TRT World Trita Parsi, analista geopolítico y vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy, con sede en Washington.
Parsi argumenta que, incluso si el diálogo entre Estados Unidos e Irán llega a una segunda ronda en Islamabad esta semana, “un escenario más probable es que las conversaciones fracasen, pero que Trump decida no volver a la guerra. Tampoco levantará las sanciones, pero Irán seguirá controlando el estrecho de Ormuz. Esto dará lugar a un nuevo statu quo inestable y no negociado”.
Sin embargo, señala que las incógnitas residen en la decisión de Israel y en si el presidente Trump intensifica el bloqueo a Irán, lo que podría provocar que el statu quo se desmorone y desemboque en una guerra abierta una vez más.
“Si Teherán no participa en las conversaciones, el escenario descrito será el resultado más probable”, concluyó.












