La primera dama de Türkiye, Emine Erdogan, aprovechó el encuentro de cónyuges de jefes de Estado y de Gobierno celebrado en el marco de la 36ª Cumbre de la OTAN para lanzar un firme llamamiento en favor de una mayor protección de la infancia en el entorno digital. Durante una mesa redonda centrada en el impacto de la tecnología sobre los menores, defendió que la seguridad infantil debe convertirse en el principio rector del diseño de las plataformas digitales y reclamó una supervisión independiente de los algoritmos y de los efectos sociales de la inteligencia artificial.
Con ese objetivo, Emine Erdogan recibió en el Palacio de Cankaya a las esposas y parejas de los líderes que viajaron a Ankara con motivo de la cumbre. Tras dar la bienvenida personalmente a cada uno de los invitados, dio inicio a la reunión, titulada "Niños, tecnología y seguridad: proteger a la próxima generación".
En la apertura del encuentro, la primera dama expresó su satisfacción por acoger a los asistentes en Türkiye y agradeció que hubieran aceptado su invitación para participar en un debate que calificó de urgente.
Para ilustrar la magnitud del desafío, recordó que, según datos de UNICEF, ni siquiera había transcurrido medio minuto desde el inicio de su intervención cuando otros 60 niños ya habían accedido por primera vez a internet.
"Ese mundo sin límites ofrece tantas oportunidades como riesgos. La exposición no tiene límites; tampoco la manipulación ni el seguimiento de datos", advirtió.
"La inteligencia artificial se ha convertido en el confidente de la nueva generación"
A continuación, Emine Erdogan alertó de que la relación de los menores con la tecnología está transformando profundamente su desarrollo emocional y cognitivo.
"Mientras los niños miran la pantalla, la pantalla también los observa. Los algoritmos, impulsados por la insaciable economía de la atención, moldean sus mentes y su mundo emocional", afirmó.
Apoyándose en diversos estudios, señaló que uno de cada tres jóvenes prefiere hablar con la inteligencia artificial antes que con otras personas, una realidad que, a su juicio, convierte estas herramientas en "el nuevo confidente y mentor de la nueva generación".
A partir de esa reflexión, planteó una pregunta que, según dijo, debería preocupar tanto a los gobiernos como a la sociedad en su conjunto:
"¿Quién está educando la mente y la conciencia de nuestros hijos?"
En este sentido, sostuvo que el problema va mucho más allá de la difusión de contenidos peligrosos. A su juicio, la verdadera cuestión es que la atención, la curiosidad y el tiempo de los menores se han convertido en la materia prima de la economía digital, mientras un reducido grupo de empresas decide qué contenidos consumirán miles de millones de niños en todo el mundo.
Frente a lo que definió como un "tecno-colonialismo", cuyo territorio es la mente y cuyo recurso más valioso es la atención, advirtió de que los niños constituyen el grupo más vulnerable.
Los Estados, llamados a asumir su responsabilidad
A renglón seguido, Emine Erdogan defendió que los gobiernos no pueden permanecer al margen de esta transformación tecnológica y tienen la obligación de proteger a la infancia.
"¿Daríamos a nuestros hijos un medicamento que no hubiera sido aprobado? ¿Determinaríamos su dosis sin consultar a un médico? Lo que los niños consumen en las pantallas, y durante cuánto tiempo, no puede quedar únicamente en manos de empresas guiadas por el beneficio económico", sostuvo.
Asimismo, subrayó que, mientras las compañías tecnológicas responden ante sus accionistas, los Estados responden ante sus ciudadanos, por lo que consideró imprescindible construir un marco regulatorio centrado en las personas y, especialmente, en los menores.
En ese contexto, recordó las iniciativas impulsadas por Türkiye, entre ellas la Convención sobre los Derechos del Niño en el Mundo Digital, con la que Ankara busca trasladar este debate al ámbito internacional.
Del mismo modo, explicó que el país ha aprobado regulaciones nacionales que restringen el acceso a las redes sociales para los menores de 15 años e imponen a las plataformas obligaciones concretas, como sistemas de verificación de edad y controles parentales.
Abrir la "caja negra" de los algoritmos
Por otra parte, la primera dama aseguró que esta preocupación ya no es exclusiva de Türkiye y destacó que numerosos países representados en la reunión han comenzado a adoptar medidas similares.
En ese marco, elogió la iniciativa "Shaping the Future Together", impulsada por la primera dama estadounidense, Melania Trump, para reunir a las parejas de los líderes mundiales en torno a la protección de la infancia frente a los desafíos tecnológicos.
No obstante, advirtió de que las respuestas actuales siguen siendo insuficientes.
"No podemos limitarnos a repartir filtros en la orilla mientras el río sigue contaminándose."
Por ello, insistió en que la seguridad infantil debe dejar de ser una función añadida posteriormente a las plataformas digitales y convertirse en el principio sobre el que se diseñan.
"La seguridad infantil no debería ser un ajuste añadido posteriormente a las plataformas digitales, sino el primer principio de su diseño. La caja negra de los algoritmos debe abrirse y las empresas tecnológicas deben someter el impacto social de sus productos a una supervisión independiente", afirmó.
Tecnología al servicio del desarrollo infantil
En la recta final de su intervención, Emine Erdogan recalcó que el objetivo no es alejar a los menores de la tecnología, sino garantizar que puedan aprovechar sus beneficios en un entorno seguro.
En este sentido, recordó que la historia ha demostrado repetidamente que toda innovación implica también la responsabilidad de asumir sus consecuencias y advirtió de que ignorar esa responsabilidad siempre termina teniendo un elevado coste para la humanidad.
Al mismo tiempo, subrayó que ninguna ley ni ningún filtro digital podrán sustituir el papel del afecto y de las relaciones humanas en el desarrollo de los niños.
"El escudo más fuerte frente al tecno-colonialismo no son las leyes, sino un corazón que ha construido vínculos sólidos y una mente capaz de cuestionar."
Según explicó, los menores que desarrollan estas capacidades desde edades tempranas se convierten en sujetos conscientes del mundo digital y no en simples objetos del mismo.
"Nuestra intención no es privar a nuestros hijos de las oportunidades de esta era, sino hacer que esas oportunidades sean compatibles con su dignidad, su seguridad y su desarrollo", afirmó.
Finalmente, retomó la cifra con la que había abierto su discurso y señaló que, mientras hablaba, más de 300 nuevos niños habían accedido por primera vez a internet.
"Lo que les espera al otro lado de esa puerta dependerá de la voluntad que demostremos hoy. Estoy convencida de que asumiremos juntos esta responsabilidad, que ningún individuo puede cargar por sí solo, y construiremos un futuro digital más seguro, más humano y libre de toda forma de explotación para nuestros niños", concluyó.
Participación internacional y muestra del patrimonio turco
Tras su intervención, Emine Erdogan cedió la palabra, en primer lugar, a la esposa del presidente francés, Brigitte Macron, a quien presentó como una educadora con una larga trayectoria de trabajo sobre el impacto del mundo digital en la infancia.
Posteriormente intervinieron Diana Nausediene, esposa del presidente de Lituania; Suzanne Elizabeth Innes-Stubb, esposa del presidente de Finlandia; Mirabela Gradinaru, pareja del presidente de Rumanía; Marta Nawrocka, esposa del presidente de Polonia; Olena Zelenska, esposa del presidente de Ucrania; Kim Hea Kyung, esposa del presidente de Corea del Sur; Urska Bacovnik Jansa, esposa del primer ministro de Eslovenia; Linda Rama, esposa del primer ministro de Albania; Monika Babisova, esposa del primer ministro de Chequia; Bo Tengberg, pareja de la primera ministra de Dinamarca; Mareva Grabowski-Mitsotakis, esposa del primer ministro de Grecia; Milena Spajic, esposa del primer ministro de Montenegro; Evelin Ilves-Oras, pareja del primer ministro de Estonia; Diana Fox Carney, esposa del primer ministro de Canadá; Charlotte Merz, esposa del canciller alemán; y Heiko von der Leyen, esposo de la presidenta de la Comisión Europea.
Una vez concluida la mesa redonda y tras la fotografía oficial, Emine Erdogan y los invitados recorrieron una exposición de tejidos tradicionales, bordados y trabajos de aguja que reflejan la riqueza del patrimonio textil de Türkiye. Asimismo, pudieron contemplar piezas representativas del legado artístico de Mesopotamia, Anatolia y de los Estados otomano y turco.
Durante la visita, los asistentes mostraron un notable interés tanto por la artesanía tradicional como por las especialidades gastronómicas turcas ofrecidas durante el programa.
La jornada concluyó con la despedida personal de Emine Erdogan a cada uno de los invitados, poniendo fin a un encuentro que situó la protección de la infancia frente a los retos de la revolución digital en el centro de las actividades paralelas a la cumbre de la OTAN.





















