Con el frágil alto el fuego aún sometido a fuertes presiones, dos enviados de Estados Unidos llegaron este martes a Qatar para mantener reuniones con los mediadores encargados de supervisar la aplicación del acuerdo preliminar destinado a poner fin a la guerra con Irán. La visita se produce apenas un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que Teherán había solicitado una reunión en Doha, una afirmación que las autoridades iraníes desmintieron de inmediato.
Mientras Washington sostiene que el proceso diplomático avanza hacia una nueva fase, tanto Qatar como Irán descartaron cualquier encuentro directo entre representantes de ambos países. Las conversaciones continúan desarrollándose exclusivamente a través de la mediación catarí.
Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Oriente Medio, y Jared Kushner, asesor y yerno del mandatario estadounidense, aterrizaron en Doha para reunirse con responsables cataríes y abordar la aplicación del memorando de entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán, además de otros asuntos regionales, entre ellos la situación en Líbano.
"No esperamos la presencia de altos cargos iraníes en este momento, pero las reuniones técnicas continúan y no se han interrumpido desde entonces", declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, Majed Al-Ansari.
Qatar e Irán insisten en que no habrá negociaciones directas
Teherán confirmó el envío de una delegación técnica a Doha, aunque volvió a rechazar cualquier encuentro con representantes estadounidenses.
"Todavía no hemos entrado en la fase de negociación de un acuerdo definitivo", afirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, quien añadió que "durante los próximos días no habrá reuniones de negociación con la parte estadounidense a ningún nivel".
Al-Ansari explicó que los contactos continúan desarrollándose a nivel técnico y abarcan cuestiones nucleares, económicas, de seguridad y de gobernanza, aunque sin participación de responsables políticos.
Los activos congelados, en el centro de las conversaciones
Según Baghaei, la delegación iraní sí mantendrá reuniones con las autoridades cataríes para abordar la aplicación del memorando de entendimiento, especialmente en lo relativo a la liberación de los activos iraníes bloqueados en el extranjero.
"Lo que tendrá lugar mañana en Doha será una reunión con la parte catarí para debatir la aplicación de algunos aspectos del memorando de entendimiento, entre ellos la liberación de los activos iraníes bloqueados", explicó.
La liberación de esos fondos constituye una de las principales condiciones planteadas por Teherán para avanzar hacia un acuerdo definitivo con Washington.
El memorando firmado entre ambas partes contempla la reducción de las reservas iraníes de uranio enriquecido, el levantamiento progresivo de las sanciones estadounidenses, la restitución del acceso de Irán a sus activos congelados, la reapertura de la navegación por el estrecho de Ormuz y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo más amplio.
Al-Ansari confirmó que los 6.000 millones de dólares pertenecientes a Irán y retenidos en Qatar continúan bloqueados. No obstante, distintas estimaciones sitúan el valor total de los activos iraníes congelados entre 100.000 y 123.000 millones de dólares, consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países occidentales desde la Revolución Islámica de 1979.

Ormuz, el principal desafío para el acuerdo
La evolución de las negociaciones sigue estrechamente ligada a la estabilidad del estrecho de Ormuz, por donde antes del estallido de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo.
Los ataques iraníes y las amenazas contra la navegación interrumpieron durante semanas el tránsito de petroleros y buques mercantes, provocando una crisis energética con repercusiones internacionales.
Aunque el estrecho discurre por aguas territoriales de Irán y Omán, históricamente ha sido considerado una vía marítima internacional.
El domingo, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció ataques contra diez objetivos militares iraníes, alegando una "agresión continuada de Irán contra la navegación comercial". Teherán respondió asegurando que lanzó ataques contra bases militares estadounidenses situadas en Kuwait y Bahréin.
En paralelo, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, anunció que Irán y Omán celebraron en Mascate la primera reunión del Comité Conjunto sobre Ormuz desde la firma del memorando.
"Durante un viaje a Mascate se celebró la primera reunión del Comité Conjunto de Ormuz", escribió el diplomático en X.
Aunque el derecho internacional impide bloquear el tránsito por el estrecho, Irán advirtió de que cualquier intento de los buques de evitar el corredor próximo a sus costas "incrementará las tensiones" en Oriente Medio.
El desminado abre un nuevo foco de fricción
Otro de los asuntos pendientes es la aplicación del memorando en materia de desminado.
Tras una reunión entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y el sultán de Omán, Haitham bin Tariq, París y Mascate anunciaron su intención de realizar operaciones conjuntas para retirar minas en la zona.
La reacción iraní fue inmediata. Gharibabadi insistió en que, según el acuerdo, únicamente Irán será responsable de esas labores.
"La situación es sensible y compleja. Aconsejamos firmemente a Francia que no la complique aún más con sus provocaciones", escribió el viceministro iraní.
El tráfico marítimo sigue bajo presión
La incertidumbre continúa reflejándose en la actividad comercial del estrecho.
Según la empresa especializada Kpler, el tráfico descendió notablemente durante el fin de semana después de que un buque resultara alcanzado mientras atravesaba la vía marítima. El sábado cruzaron Ormuz 29 buques de mercancías, mientras que el domingo lo hicieron únicamente 12.
Además, ninguna embarcación utilizó el corredor meridional situado en aguas omaníes, mientras que la firma AXSMarine informó de que 44 barcos dejaron de transmitir públicamente su posición.
El texto del memorando establece que Teherán definirá el futuro modelo de administración del estrecho mediante consultas con Omán y el resto de los países del Golfo, siempre "de conformidad" con el derecho internacional.
Entretanto, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró que ha reforzado las medidas de control sobre la navegación en Ormuz y advirtió de que actuará con mayor firmeza contra cualquier embarcación que incumpla las nuevas disposiciones.
En la misma línea, Mohammad Mokhber, asesor del líder supremo iraní, afirmó en la red social X que, mientras Irán mantenga el control del estrecho, "los sueños hegemónicos de Washington en la región no se harán realidad".























