El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha comunicado al presidente estadounidense, Donald Trump, que Israel no se considera obligado por el reciente acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán, una postura que pone de relieve las crecientes diferencias entre ambos aliados.
Según un funcionario israelí citado por CNN, Netanyahu trasladó este mensaje durante los contactos diplomáticos mantenidos en el marco del periodo de negociación de 60 días previsto en el acuerdo. La fuente también aseguró que el líder israelí ha tratado de influir en el resultado de las conversaciones a través de figuras mediáticas conservadoras y de senadores estadounidenses próximos a sus posiciones.
La postura de Netanyahu refleja el profundo escepticismo del Gobierno israelí hacia cualquier acercamiento entre Washington y Teherán. Según el informe, el primer ministro considera improbable que se alcance un acuerdo definitivo y cree que Irán no aceptará restricciones significativas sobre su programa nuclear.
Por ello, habría dejado claro a Trump que Israel se reserva el derecho de actuar de forma independiente, incluso si las negociaciones avanzan. Esta posición afecta también a escenarios regionales contemplados en el acuerdo, incluido el Líbano, donde Israel ha mantenido operaciones militares contra Hezbollah durante los últimos meses.

Un acuerdo para abrir una nueva fase de negociaciones
El memorando, firmado digitalmente por Trump y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, establece una hoja de ruta de 14 puntos destinada a abrir un proceso de negociación sobre el programa nuclear iraní, la reducción gradual de las sanciones y varios de los focos de tensión que involucran a ambos países y a sus aliados en la región.
El documento contempla un periodo inicial de 60 días durante el cual ambas partes deberán negociar medidas concretas y generar confianza mutua. Sin embargo, varias de las cuestiones más sensibles han quedado aplazadas para futuras rondas de negociación.
Precisamente esa falta de definiciones concretas ha generado preocupación en Israel, donde sectores del Gobierno consideran que el acuerdo no responde suficientemente a sus demandas sobre el programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y el apoyo de Teherán a grupos respaldados por Irán en la región, entre ellos Hezbollah.
Sin embargo, el proceso ya ha encontrado sus primeros obstáculos. Suiza anunció el viernes el aplazamiento de unas conversaciones previstas entre Estados Unidos, Irán, Qatar y Pakistán destinadas a dar continuidad al acuerdo e iniciar la fase técnica de las negociaciones.
El encuentro debía celebrarse en el complejo de Bürgenstock, pero fue suspendido pocas horas después de que la Casa Blanca cancelara un viaje previsto del vicepresidente JD Vance al país alpino.
Un portavoz estadounidense explicó que "la logística de estas negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible", aunque aseguró que Washington espera iniciar las conversaciones técnicas "lo antes posible".

Trump toma distancia de Netanyahu
Según un reportaje publicado por The Wall Street Journal, el presidente estadounidense ha pedido en varias ocasiones moderación al dirigente israelí y ha expresado su preocupación por algunas de las operaciones militares llevadas a cabo por Israel, especialmente en el Líbano.
Funcionarios citados por el diario aseguran que Trump llegó a preguntarle directamente a Netanyahu: "¿Por qué está volando edificios por los aires?", al tiempo que le instó a reducir la intensidad de las operaciones militares.
Las mismas fuentes afirman que el mandatario estadounidense se ha mostrado cada vez más frustrado con las peticiones israelíes de ampliar los ataques en la región y que ha cuestionado algunas de las explicaciones ofrecidas por Netanyahu con una dureza poco habitual entre ambos líderes.
Según algunas informaciones publicadas por medios estadounidenses, Trump habría llegado incluso a referirse en privado a Netanyahu como "un loco" y habría sugerido que, sin el respaldo político y diplomático de Washington, el dirigente israelí podría enfrentarse a mayores dificultades derivadas de los procesos judiciales por corrupción que mantiene abiertos en Israel.
Aun así, el presidente estadounidense ha evitado una ruptura pública con su aliado. En declaraciones recientes describió la relación bilateral como una "asociación increíble".
"Bibi se emociona un poco", afirmó Trump utilizando el apodo habitual de Netanyahu, antes de insistir en que había recomendado una aproximación más moderada.

Vance critica el "pánico" israelí
Las discrepancias también han aflorado públicamente dentro de la propia Administración estadounidense.
El vicepresidente JD Vance lanzó una inusual reprimenda contra los dirigentes israelíes que han criticado el acuerdo con Irán y advirtió de que Israel corre el riesgo de enfrentarse a su principal aliado internacional.
"Donald J. Trump es el único jefe de Estado de todo el mundo que siente simpatía por la nación de Israel en este momento, y además resulta que es el jefe de Estado de la principal potencia mundial", afirmó durante una comparecencia en la Casa Blanca.
"Si yo estuviera en el gabinete del Gobierno israelí, quizá no estaría atacando al único aliado poderoso que tengo en cualquier lugar del mundo", añadió.
Vance recordó además el grado de dependencia militar israelí respecto a Estados Unidos.
"Durante los últimos tres meses, dos tercios de las armas defensivas que han protegido su patria han sido construidas por manos estadounidenses y pagadas con dólares de los contribuyentes estadounidenses", señaló.
"El problema de Israel no es Donald J. Trump. Y cualquiera en Israel que piense que su mayor problema es el presidente de Estados Unidos necesita despertar y darse cuenta de la realidad de la situación."
En una entrevista posterior con The New York Times, el vicepresidente fue aún más explícito y criticó lo que considera una reacción desproporcionada de parte del establishment político israelí.
"Hay una especie de pánico extraño dentro del sistema israelí que he percibido, donde asumen que todo lo que sea bueno para Irán va a ocurrir, pero sin que los iraníes cambien ningún comportamiento", afirmó.
"Así no es como está redactado el acuerdo."
Según Vance, el memorando no implica concesiones automáticas a Teherán y cualquier alivio de las sanciones dependerá del cumplimiento de los compromisos asumidos por Irán durante las negociaciones.
El vicepresidente también rechazó la idea de que Washington haya abandonado los intereses de Israel.
"Encuentro todo este ataque de nervios en Israel un poco extraño porque creo que proviene de la desconfianza, y creo que Estados Unidos se ha ganado la confianza de esa región del mundo", declaró.
"Hemos hecho un muy buen trabajo por ese país y por ese Gobierno."
"Y creo que la idea de que hemos firmado un acuerdo terrible no está respaldada por los hechos y simplemente no tiene sentido si se considera la amplitud de la relación que hemos mantenido".

El choque con la ultraderecha israelí
Las declaraciones de Vance estuvieron dirigidas especialmente contra algunos de los miembros más radicales de la coalición de Netanyahu, entre ellos el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich.
Ambos dirigentes han rechazado el acuerdo con Irán y sostienen que no aborda adecuadamente las preocupaciones israelíes sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos y la actividad de grupos respaldados por Teherán en la región.
"Supongo que mi respuesta para ellos sería: ¿cuál es exactamente su propuesta? Son un país de nueve millones de personas. No pueden simplemente matar para salir de todos y cada uno de los problemas de seguridad nacional que tienen", afirmó Vance.
Las palabras del vicepresidente provocaron una respuesta inmediata de Ben Gvir.
"Esta es la propuesta, @JDVance: tratar con los nazis del siglo XXI del mismo modo que Estados Unidos trató con los nazis del siglo XX", escribió el ministro israelí en la red social X.
El intercambio refleja hasta qué punto el acuerdo con Irán se ha convertido en un nuevo foco de tensión entre Washington y algunos sectores del Gobierno israelí, tradicionalmente partidarios de una línea más dura frente a Teherán.
La tensión aumentó aún más después de que el Ejército israelí anunciara la muerte de cuatro soldados durante los combates en el sur del Líbano. Tras conocerse la noticia, Ben Gvir reclamó una intensificación de la ofensiva militar.
"Con todo el respeto a los estadounidenses, Israel debe dejar claro al mundo entero que la sangre de nuestros hijos y la seguridad de nuestros ciudadanos no están sujetas a negociación. Todo el Líbano debe arder", escribió en la red social X.
El ministro aseguró además haber trasladado personalmente esta postura a Netanyahu.
"Le dije al primer ministro, incluso en nuestras reuniones privadas: por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar."
Ben Gvir fue aún más lejos al defender una respuesta militar más contundente.
"En Oriente Medio hay que volverse loco. Hay que destruirlo. Hay que aplastar el terrorismo", afirmó.
Israel continúa los ataques en Líbano
Las diferencias entre ambos aliados también han quedado al descubierto respecto al conflicto en el Líbano.
Trump ha criticado públicamente la intensidad de algunos ataques israelíes y ha pedido evitar acciones que puedan poner en riesgo el acuerdo alcanzado con Irán y los intentos de reducir la escalada militar en la región.
"Cuando dos drones son derribados en el desierto y caen sin causar daños, no es necesario derribar edificios en Beirut. Podrían comportarse mejor y, francamente, podrían hacer un mejor trabajo", declaró durante una rueda de prensa celebrada al margen de la cumbre del G7 en Francia.
Un día después volvió a reclamar públicamente el cumplimiento de la tregua.
"Esperamos un alto el fuego completo en todos los frentes, incluidos el Líbano, Hezbollah e Israel. Gracias por su atención a este asunto", escribió en su red social Truth Social.
Sin embargo, los acontecimientos sobre el terreno muestran la fragilidad del acuerdo.
Según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), una serie de bombardeos y ataques de artillería israelíes contra la ciudad de Nabatieh y localidades cercanas causaron al menos 24 muertos y varios heridos durante la madrugada del viernes.
Los ataques alcanzaron viviendas habitadas en Al-Sharqiyah, Harouf y Kfar Sir, además de distintos barrios de Nabatieh. La agencia libanesa informó también de personas desaparecidas bajo los escombros.
Entre los ataques más mortíferos figura un bombardeo contra una vivienda en Doueir que dejó siete fallecidos, así como otros ataques que causaron cuatro muertos en Al-Ashamiya y tres más en Kfar Sir.
Las autoridades libanesas informaron además de una nueva ola de desplazamientos desde las regiones de Tiro y Bint Jbeil hacia Sidón y Beirut a raíz de los bombardeos.
Hezbollah aseguró el viernes que sus combatientes destruyeron tres tanques israelíes durante los enfrentamientos y afirmó que los combates seguían en curso. Israel no confirmó esa información, aunque anunció nuevos ataques contra objetivos del grupo en distintas zonas del sur libanés.
Naciones Unidas también confirmó que los intercambios de fuego continuaron pese a los esfuerzos diplomáticos. Según el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, los observadores internacionales registraron decenas de lanzamientos de proyectiles por ambas partes durante los últimos días.
Lo que está en juego para Washington
La Administración Trump sostiene que una nueva fase de guerra abierta con Irán tendría consecuencias económicas y estratégicas difíciles de controlar.
Durante una entrevista con Axios, el presidente defendió su decisión de poner fin al conflicto y rechazó las críticas de quienes reclamaban continuar la ofensiva militar para obtener más concesiones de Teherán.
"La única manera de ser más duro sería seguir bombardeándolos durante dos o tres semanas más. ¿Pero qué conseguiríamos con eso?", afirmó.
Trump argumentó que una prolongación de la guerra habría mantenido cerrado el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
"No tendríamos petróleo durante meses. Este es el tipo de cosas que podrían provocar una depresión mundial", advirtió.
Las tensiones entre Washington y Tel Aviv se producen además en un momento especialmente delicado para Netanyahu. El primer ministro continúa enfrentándose a procesos judiciales por corrupción y a una creciente presión internacional por la guerra en Gaza, donde la ofensiva israelí ha provocado una grave crisis humanitaria y decenas de miles de víctimas palestinas, según organismos internacionales.





















