El pequeño país del Cáucaso de Armenia ha vuelto a confiar en Nikol Pashinyan para dirigir su futuro en un momento decisivo de su historia. Situada entre Rusia, Türkiye, Irán y Azerbaiyán, esta antigua república soviética busca estrechar sus relaciones con Europa y Estados Unidos sin romper los vínculos con Rusia, su principal socio durante décadas, al tiempo que intenta cerrar un conflicto histórico con Azerbaiyán mediante un acuerdo de paz.
Los votantes armenios respaldaron esa línea política en las elecciones parlamentarias celebradas el domingo. Según los resultados preliminares publicados por la Comisión Electoral Central, el partido gobernante Contrato Civil obtuvo el 49,81% de los votos, más del doble que la alianza Armenia Fuerte, encabezada por el empresario ruso-armenio Samvel Karapetyan, que logró el 23,29%. También consiguieron representación parlamentaria la alianza Armenia, liderada por el expresidente Robert Kocharyan, con el 9,94% de los sufragios, y el partido Armenia Próspera, del empresario Gaguik Tsarukián, que alcanzó el 4%, el mínimo necesario para acceder al Legislativo.
La participación se situó en el 59% y los resultados otorgarían a Contrato Civil 61 de los 100 escaños de la Asamblea Nacional. Esta mayoría permitirá a Pashinyan formar gobierno en solitario y contar con margen suficiente para impulsar algunas de las principales iniciativas de su agenda política. Tras conocerse los resultados, el primer ministro celebró una "victoria histórica" y aseguró que continuará trabajando por el desarrollo del país.
Más allá de los resultados, la votación fue observada con atención fuera de Armenia porque servía también para medir el respaldo ciudadano al rumbo político impulsado por Pashinyan desde su llegada al poder en 2018. El primer ministro alcanzó el Gobierno tras la Revolución de Terciopelo, un movimiento de protestas pacíficas que abrió una nueva etapa política en el país y que, con el paso de los años, ha ido acompañada de un acercamiento gradual a la Unión Europea y Estados Unidos.
Más allá de las reformas internas, Pashinyan también representó una ruptura con la generación de dirigentes que gobernó Armenia durante gran parte del periodo posterior a la independencia. Mientras los anteriores gobiernos mantuvieron una estrecha alineación con Moscú, el actual primer ministro ha buscado ampliar los márgenes de maniobra del país mediante una política exterior más diversificada y una mayor cooperación con la Unión Europea y Estados Unidos.
Entre Moscú y Bruselas
Precisamente ese acercamiento a Occidente explica el interés que las elecciones despertaron tanto en Moscú como en Bruselas y Washington. Situada en una región estratégica entre Europa, Oriente Medio y el espacio postsoviético, Armenia se ha convertido en un punto de encuentro de intereses políticos y económicos contrapuestos.
Desde la desaparición de la Unión Soviética, Rusia ha sido uno de los principales socios de Armenia en materia económica, energética y de seguridad. Sin embargo, durante los últimos años, el Gobierno de Pashinyan ha reforzado sus relaciones con la Unión Europea y Estados Unidos, al tiempo que ha tomado distancia de algunas estructuras lideradas por Moscú.
En este contexto, el primer ministro reiteró tras las elecciones que mantendrá una política exterior basada en el equilibrio. Pashinyan anunció que viajará próximamente a Moscú, Bruselas y Washington, y aseguró que continuará desarrollando las relaciones con Rusia al mismo tiempo que profundiza la cooperación con Occidente.
Al mismo tiempo, confirmó que Armenia seguirá formando parte de la Unión Económica Eurasiática (UEE), el bloque económico liderado por Rusia e integrado también por Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Asimismo, rechazó la posibilidad de abandonar la organización o convocar un referéndum para elegir entre la UEE y la Unión Europea, argumentando que una consulta de ese tipo solo tendría sentido si Armenia obtiene en el futuro el estatus de país candidato a ingresar en el bloque comunitario.
Felicitaciones desde la Unión Europea
Las felicitaciones llegaron rápidamente desde Bruselas. En primer lugar, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó el fortalecimiento de los vínculos entre Armenia y la UE y felicitó a Pashinyan por su victoria.
"El espíritu de la Revolución de Terciopelo que lideraste en 2018 sigue vivo. Valoramos profundamente nuestra alianza con una Armenia democrática que se acerca cada vez más a Europa. Armenia puede contar con nosotros", escribió en redes sociales.
En la misma línea, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, interpretó el resultado como una muestra del apoyo de los votantes a una mayor aproximación a Europa.
"Parece que los armenios, aunque bajo una fuerte presión rusa, han elegido tener un futuro europeo, lo que es bueno. Por supuesto, intentaremos ayudar tanto como sea posible, también en las futuras reformas", declaró a su llegada a una reunión informal de ministros de Defensa de la UE celebrada en Nicosia.
Por su parte, Rusia ha mostrado en los últimos meses su desacuerdo con algunas decisiones adoptadas por el Gobierno armenio. En mayo, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que "todos vemos lo que está ocurriendo con Ucrania ahora" y señaló que el conflicto comenzó con "el intento de Ucrania de unirse a la UE".
Además, en las semanas previas a las elecciones, Moscú prohibió la importación de varios productos agrícolas armenios. Paralelamente, las autoridades armenias denunciaron campañas de propaganda financiadas por lo que calificaron como "enemigos de la libertad", en medio de una creciente tensión política entre ambos países.
La paz con Azerbaiyán
Sin embargo, el significado de estas elecciones no se limita a la política exterior. De hecho, la mayoría obtenida por Pashinyan podría tener consecuencias inmediatas en otro de los grandes asuntos que marcarán el futuro de Armenia: las negociaciones de paz con Azerbaiyán.
El principal desafío de política exterior para Armenia sigue siendo su relación con Azerbaiyán. Ambos países se enfrentaron en varias guerras desde finales de la década de 1980 por el control de Nagorno Karabaj, una región de mayoría armenia que se separó de facto de Azerbaiyán tras la caída de la Unión Soviética. Aunque durante décadas estuvo bajo control armenio, Bakú recuperó progresivamente el territorio en los conflictos de 2020 y 2023.
La pérdida definitiva de Nagorno Karabaj supuso un punto de inflexión para Armenia. Además de provocar la salida de decenas de miles de armenios de la región, abrió un debate interno sobre la estrategia de seguridad del país y aceleró los esfuerzos del Gobierno para normalizar las relaciones con Azerbaiyán y reducir el riesgo de nuevos enfrentamientos militares.
En este contexto, apenas un día después de las elecciones, Pashinyan dejó claro que pretende aprovechar su renovado mandato para avanzar en la firma de un acuerdo definitivo con Bakú.
"Nos disponemos a institucionalizar un acuerdo de paz. Estamos trabajando en ello", declaró durante una intervención ante el Parlamento.
El mandatario firmó el año pasado junto al presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, un preacuerdo de paz en la Casa Blanca. Sin embargo, para formalizar el tratado definitivo Armenia deberá aprobar una reforma constitucional, un paso para el que el Gobierno necesitaba conservar una amplia mayoría parlamentaria.
La oposición ha criticado esa estrategia y acusa a Pashinyan de realizar concesiones excesivas a Azerbaiyán. Durante la campaña electoral, varias formaciones recurrieron a la cuestión de la seguridad nacional para cuestionar el proceso de negociación y advertir sobre los riesgos de un acuerdo con Bakú.
Por su parte, el primer ministro sostiene que la paz permitiría reducir el aislamiento geográfico del país y desarrollar nuevas rutas de transporte y comercio. En ese sentido, aseguró que Armenia está pasando "de un bloqueo sin salida a ser un cruce de caminos de la paz" y adelantó que en 2026 comenzarán trabajos de mejora de la infraestructura ferroviaria con participación de socios internacionales.
Pashinyan se refería al corredor TRIPP, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, cuyo memorándum fue firmado recientemente por Armenia y Azerbaiyán. Asimismo, defendió avanzar en la normalización de las relaciones con Türkiye y pidió la apertura de la frontera entre ambos países.

Denuncias de irregularidades
Mientras el Gobierno celebraba la victoria y defendía su hoja de ruta para los próximos años, la oposición rechazó los resultados y denunció irregularidades durante el proceso electoral.
Karapetyan calificó los comicios de "vergonzosos" y afirmó que decenas de miembros de su equipo fueron detenidos durante la campaña. Por su parte, Armenia Fuerte acusó al partido gobernante de utilizar recursos administrativos para favorecer su victoria.
Paralelamente, las autoridades armenias informaron de la detención de varios candidatos opositores por su presunta implicación en la compra de votos. El Comité de Investigación abrió 59 causas penales relacionadas con presuntas irregularidades electorales, incluido el voto múltiple, y confirmó la detención de nueve personas.
A pesar de estas denuncias, el jefe de la misión de observadores de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Nurlán Seitímov, aseguró que los comicios se desarrollaron de acuerdo con la Constitución y la legislación armenias.
"Fueron abiertos y competitivos", afirmó en una rueda de prensa celebrada el lunes.















