Líbano volvió a estremecerse tras un nuevo ataque que se suma a los más de 500 registrados desde el anuncio de la tregua con Israel. Pero esta vez el fuego letal alcanzó, por primera vez desde el acuerdo, a Beirut: el impacto ocurrió en una zona densamente poblada que todavía arrastra las cicatrices de meses de ofensiva israelí. Según reportes, en uno de los bombardeos murió además un alto comandante del grupo Hezbollah.
Tras el ataque, que golpeó un apartamento en la zona de Dahiyeh, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que el objetivo era un comandante de la fuerza Radwan de Hezbollah, identificado por distintas fuentes como Malek Ballout, comandante de operaciones de la unidad. Sin embargo, Hezbollah dijo que ningún dirigente militar de alto rango murió en el bombardeo y que, de hecho, nadie de la organización se encontraba entre las víctimas.
La agresión de Tel Aviv volvió a sembrar el miedo entre los residentes de los suburbios de Beirut, muchos de los cuales habían comenzado a regresar a sus hogares tras la entrada en vigor del alto el fuego el pasado 17 de abril, convencidos de que los bombardeos disminuirían.
Hasta que la explosión de este martes reabrió viejos temores en unos barrios donde los edificios destruidos, las fachadas ennegrecidas y las calles medio vacías siguen formando parte del paisaje cotidiano. Para muchos residentes, el ataque confirma que Israel mantiene abierta la posibilidad de bombardear cualquier punto de Líbano que considere una amenaza para su seguridad, pese a la tregua vigente. Y es que desde la entrada en vigor del alto el fuego, las agresiones de Tel Aviv mataron al menos a 380 personas, según datos de la ONU.
Ataques se multiplican en todo Líbano
Mientras Beirut volvía a escuchar el sonido de las explosiones, las agresiones israelíes continuaron golpeando distintas regiones de Líbano. Solo el martes, el ejército israelí lanzó cerca de 60 bombardeos y ataques con drones que dejaron al menos 16 muertos y 21 heridos, entre ellos paramédicos, además de causar graves daños en infraestructuras civiles, incluida una escuela.
La ofensiva se concentró en los últimos días principalmente en el sur del país, la zona fronteriza con Israel y principal epicentro de las hostilidades desde hace meses. La violencia alcanzó Zahrani, al sur de Sidón, donde un bombardeo sobre la ciudad de Saksakiyeh dejó cinco muertos y 15 heridos, en uno de los ataques más letales de la jornada.
Asimismo, según informó la agencia de noticias libanesa NNA, dos personas murieron en explosiones con drones contra la ciudad de Mefdoun, en la gobernación de Nabatieh, mientras otros bombardeos golpearon áreas entre Zawtar Al-Sharqiya y Zawtar Al-Gharbiya.
Un ataque israelí también alcanzó un vehículo entre ambas localidades y mató a dos personas. En el distrito de Tiro, equipos de defensa civil recuperaron dos cadáveres tras un ataque contra un vehículo en la carretera de Al-Haddathiya, cerca de la escuela secundaria Al-Siraj, entre Wadi Jilo y Tayr Debba.
En el este del país, en el valle de Becá, otro bombardeo golpeó la vivienda del jefe de un consejo municipal en la ciudad de Zellaya, dejando cuatro muertos y al menos tres heridos. Las operaciones de rescate continuaron durante horas entre los escombros, según la agencia de noticias NNA.
En Deir Kifa, en el sur, un dron israelí atacó a paramédicos afiliados a la entidad sanitaria conocida como Autoridad Islámica de Salud, dejando tres heridos que fueron trasladados a hospitales cercanos. Los bombardeos también alcanzaron las localidades de Rishknaniyah, Safad Al-Battikh, Baraachit y Qallawiyeh. En Burj Qallawiyeh, un ataque aéreo israelí causó graves daños en un edificio escolar.
Cerca de 500 ataques pese al alto el fuego
Estos nuevos ataques se producen en medio de una campaña militar israelí que no se ha detenido desde la entrada en vigor del alto el fuego del 17 de abril. El propio ejército israelí reconoció este martes haber atacado cerca de 500 zonas en Líbano desde el inicio de la tregua.
Mientras Tel Aviv insiste en presentar sus operaciones como acciones “defensivas”, la Radio del Ejército israelí admitió que cinco soldados israelíes murieron y otros 33 resultaron heridos por fuego de Hezbollah desde el comienzo del alto el fuego. No obstante, reconoció la existencia de una estricta censura sobre el verdadero alcance de las bajas israelíes.
La admisión de estas bajas llega en un momento en que Hezbollah ha intensificado el uso de drones para realizar ataques en represalia por la ofensiva israelí.
El sistema sanitario, bajo ataque
La intensidad de los ataques también ha agravado la situación del sistema sanitario libanés. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que el organismo ha verificado 152 ataques contra el sector sanitario desde el reinicio de las hostilidades el 28 de febrero.
Según la OMS, estos ataques han obligado al cierre de al menos tres hospitales, mientras ambulancias, centros médicos y personal sanitario continúan trabajando bajo el riesgo permanente de nuevos bombardeos.
Una situación humanitaria “extremadamente frágil”
La ofensiva israelí ha profundizado además una crisis humanitaria que las agencias internacionales consideran lejos de resolverse. La agencia de la ONU para los refugiados advirtió este martes que la situación en Líbano sigue siendo “extremadamente frágil” debido a los ataques continuos, el desplazamiento masivo y la destrucción de infraestructuras básicas.
Karolina Lindholm Billing, representante del organismo en Líbano, declaró en Ginebra que los bombardeos israelíes, las restricciones de movimiento y los obstáculos para regresar a las viviendas están provocando desplazamientos repetidos entre la población.
“A pesar del alto el fuego anunciado el 17 de abril, la crisis humanitaria y de desplazamiento en Líbano está lejos de terminar”, afirmó. Billing explicó que muchas familias intentan regresar a sus hogares solo para descubrir que las viviendas han quedado destruidas o que no existe acceso a agua, alimentos, electricidad o atención médica.
“Las familias huyen, regresan brevemente y luego vuelven a huir, atrapadas en ciclos repetitivos y agotadores de incertidumbre”, señaló.
Según la ONU, aproximadamente una de cada cinco personas en Líbano permanece desplazada, lo que representa cerca de 1,2 millones de personas, muchas de ellas viviendo en tiendas de campaña o refugios improvisados sin acceso estable a servicios básicos.
“El alto el fuego sigue siendo frágil. No ha permitido recuperar hogares ni medios de subsistencia, ni garantiza necesidades básicas como agua, alimentos o atención médica”, agregó Billing.
Pese al alto el fuego anunciado el 17 de abril y prorrogado por tres semanas, hasta el 17 de mayo, los ataques israelíes continúan diariamente sobre distintas zonas de Líbano, acompañados de una destrucción generalizada de viviendas e infraestructuras en decenas de aldeas, especialmente en el sur del país.
El Ministerio de Salud libanés informó además que los ataques de Israel desde el 2 de marzo ya han matado a 2.696 personas, mientras que otras 8.264 han resultado heridas.
Israel mantiene ocupadas zonas del sur de Líbano, algunas desde hace décadas y otras tomadas durante la guerra entre 2023 y 2024. Durante la ofensiva actual, las fuerzas israelíes también han avanzado alrededor de 10 kilómetros dentro del territorio libanés.
Mientras las autoridades israelíes defienden sus operaciones como necesarias para su seguridad, en Líbano predomina la sensación de que el alto el fuego existe solo sobre el papel y que la ofensiva de Tel Aviv sigue marcando la vida cotidiana del país.

















