La tensión volvió a escalar la noche del jueves en Teherán, donde las defensas aéreas se activaron brevemente para interceptar aeronaves pequeñas y drones, en paralelo a un mensaje claro desde Washington: la Casa Blanca no piensa someterse a los tiempos marcados por el Congreso en la guerra con Irán.
Las agencias de noticias Tasnim y Fars informaron de que los sistemas, audibles en distintos puntos de la ciudad, se activaron “para contrarrestar aeronaves pequeñas y drones de reconocimiento” durante unos 20 minutos. Poco después, añadieron, la situación volvió a la “normalidad”.
En Washington, mientras tanto, el reloj político avanzaba hacia un momento crítico. La administración del presidente Donald Trump se enfrentaba a una inminente fecha límite a medianoche para obtener la autorización del Congreso que exige la ley para sostener la ofensiva contra Irán, abriendo un nuevo pulso entre la Casa Blanca y el Capitolio.
El equipo de Trump sostiene que ese plazo quedó, en la práctica, congelado tras el alto el fuego anunciado el mes pasado. “A efectos de la Resolución de Poderes de Guerra, las hostilidades que comenzaron el sábado 28 de febrero han terminado”, aseguró a AFP un alto funcionario la noche del jueves, insistiendo en que no ha habido intercambios de fuego desde la tregua del 7 de abril.
“Derrota vergonzosa”
Horas antes, desde Teherán, el tono era igualmente desafiante. El líder supremo iraní proclamó que Estados Unidos ha sufrido una “derrota vergonzosa”, rechazando la advertencia de Trump sobre un bloqueo naval capaz de asfixiar la economía iraní durante meses.
En medio de la volatilidad de los mercados, con el petróleo alcanzando máximos de cuatro años antes de corregir ligeramente, Mojtaba Jameneí difundió un comunicado leído en la televisión estatal en el que afirmó que Irán ha tomado el control del rumbo de la crisis.
“Hoy, dos meses después del mayor despliegue militar y agresión de los matones del mundo en la región, y de la vergonzosa derrota de Estados Unidos en sus planes, se abre un nuevo capítulo para el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz”, declaró, reivindicando el dominio iraní sobre el tráfico marítimo en el estrecho.
En esa misma línea, lanzó una advertencia directa a las potencias externas: quienes interfieren en la región desde la distancia “no tienen cabida allí, salvo en el fondo de sus aguas.”
Mojtaba, que resultó herido en los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel en los que murió su padre, Ali Jameneí, no ha vuelto a aparecer en público desde que fue designado sucesor como líder supremo en marzo.
Sobre el terreno, la presión continúa en ambos frentes. Washington mantiene el bloqueo sobre los puertos iraníes impuesto hace dos semanas, mientras Teherán conserva su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz desde el inicio del conflicto a finales de febrero.
Estados Unidos trata ahora de articular una coalición internacional de países aliados y empresas navieras para garantizar el tránsito seguro por el estrecho, sin levantar el cerco sobre los buques vinculados a Irán, según un funcionario del Departamento de Estado citado por AFP.
En este contexto de creciente tensión, Trump elevó también la presión sobre sus socios europeos, amenazando con retirar tropas de Italia y España, tras advertencias similares a Alemania, por no respaldar las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán, incluidas las relacionadas con el control del estrecho.
Opciones de “golpe final” sobre la mesa
En paralelo, el comandante del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha puesto sobre la mesa de Donald Trump un abanico de escenarios militares que, según Fox News, contemplan un posible “golpe final” contra Irán.
Durante una reunión en la Sala de Situación, el almirante Brad Cooper detalló una estrategia basada en una “ola corta y contundente de ataques”, preparada para activarse si Washington decide reanudar las operaciones.
Los objetivos, de acuerdo con la cadena, incluirían los “activos militares restantes, el liderazgo y la infraestructura” iraníes, en un intento por asestar un golpe decisivo.
El plan se apoyaría además en tecnología de última generación. El Pentágono estudia el despliegue del misil hipersónico “Dark Eagle”, con capacidad para alcanzar objetivos a más de 3.200 kilómetros, incluidos lanzadores de misiles balísticos aún en funcionamiento.
A este dispositivo se suma la creciente presencia en la región de bombarderos B-1B Lancer, capaces de transportar hasta 5.000 libras de armamento hipersónico y ejecutar ataques de gran potencia.
Todo ello forma parte de una escalada que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Teherán respondió atacando a aliados estadounidenses en el Golfo y restringiendo el tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo.
Aunque el 8 de abril se anunció un alto el fuego mediado por Pakistán y se intentó avanzar en negociaciones en Islamabad, no se alcanzó un acuerdo. Posteriormente, Trump decidió extender la tregua de forma unilateral, sin establecer una nueva fecha límite.










