El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha instado a la reapertura del estrecho de Ormuz en un momento marcado por el estancamiento de las negociaciones de paz entre Washington y Teherán.
Durante un debate de alto nivel del Consejo de Seguridad de la ONU sobre seguridad marítima, celebrado el lunes, Guterres lanzó un llamamiento directo: “Apelo a las partes: abran el estrecho. Dejen pasar a los barcos. Sin peajes. Sin discriminación. Que se reanude el comercio. Que respire la economía global”.
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, ha sufrido importantes disrupciones desde comienzos de marzo. Estas tensiones se intensificaron después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una ofensiva conjunta contra Irán el 28 de febrero. Aunque actualmente el conflicto se encuentra en pausa, los esfuerzos diplomáticos para lograr un acuerdo definitivo continúan sin avances significativos.
En este contexto, Guterres advirtió de las consecuencias globales de la crisis. Según explicó, la interrupción del tránsito marítimo ha afectado directamente a la seguridad energética, al suministro de alimentos y al comercio internacional, subrayando que se trata de uno de los principales cuellos de botella marítimos del planeta. Asimismo, insistió en que garantizar un paso seguro y sin trabas constituye un “imperativo” tanto económico como humanitario, al tiempo que alertó de que el impacto ya es tangible y generalizado.
Tráfico marítimo limitado en el estrecho
En paralelo a estas advertencias, los datos más recientes reflejan la magnitud de la disrupción. Durante las últimas 24 horas, hasta las 12:00 GMT, el tráfico marítimo comercial en la zona se mantuvo en niveles reducidos.
Según el sistema AIS, seis buques cruzaron el estrecho desde el Golfo Arábigo hacia el Golfo de Omán, mientras que cuatro lo hicieron en sentido contrario, lo que evidencia la cautela que predomina en esta vía clave para el suministro energético global. Entre ellos figuran cargueros, graneleros y buques gaseros procedentes de países como Irán, Irak o China, con destinos que incluyen Omán, India y Emiratos Árabes Unidos.
Llamamiento a la contención y al diálogo
Más allá del impacto económico, el secretario general puso el foco en el coste humano de la crisis. Más de 20.000 marineros permanecen varados en el mar, mientras que más de 2.000 buques afrontan condiciones inciertas y, en muchos casos, peligrosas. En este sentido, Guterres recordó que estos trabajadores no forman parte del conflicto, sino que desempeñan un papel esencial en el abastecimiento global.
Asimismo, recalcó la necesidad de respetar el derecho internacional, incluidos los principios de navegación recogidos en el Derecho del Mar, y aludió a la resolución 2817 del Consejo de Seguridad. En esta línea, subrayó que la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza, consagrada en la Carta de la ONU, también se aplica en el ámbito marítimo.
Con todo, Guterres instó a las partes a actuar con contención y a retomar el diálogo, ofreciendo su mediación. Como precedente, recordó iniciativas como la Iniciativa de Granos del Mar Negro, impulsada por Türkiye y la ONU en 2022, que demuestran que la cooperación es posible incluso en contextos de guerra. “El océano debe ser una zona de paz y cooperación, no de confrontación ni coerción”, concluyó.
Moscú promete apoyo para la paz regional
En paralelo a estos esfuerzos diplomáticos, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, aseguró que Moscú hará “todo lo posible” para contribuir a la paz en Oriente Medio. Así lo afirmó durante una reunión en San Petersburgo con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi.
Putin subrayó que Rusia pretende actuar en beneficio de los intereses regionales y acelerar la consecución de la paz, al tiempo que elogió la resistencia del pueblo iraní y reiteró la voluntad de mantener una relación estratégica con Teherán.
Por su parte, Araghchi responsabilizó a Washington del fracaso de las negociaciones, pese a la vigencia del alto el fuego. El jefe de la diplomacia iraní llegó a Rusia tras una visita a Islamabad, donde exploró posibles vías para reducir la confrontación con Estados Unidos.
En la reunión también participaron altos cargos rusos, como el ministro de Exteriores, Sergey Lavrov, así como representantes de la diplomacia e inteligencia iraní. Previamente, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, había destacado la relevancia de este encuentro en el actual contexto regional.
Washington y Teherán mantuvieron conversaciones en Islamabad hace dos semanas, sin lograr avances. Estas negociaciones se produjeron tras un alto el fuego mediado por Pakistán el 8 de abril y posteriormente ampliado por el presidente estadounidense, Donald Trump. En la actualidad, continúan los contactos para una nueva ronda de diálogo, aunque sin resultados concretos hasta el momento.









