Cuba se apaga lentamente. Las luces se extinguen barrio tras barrio mientras el país atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años. El presidente Miguel Díaz-Canel señaló que “la situación del Sistema Electroenergético Nacional de Cuba es particularmente tensa en los últimos días”. Un deterioro que atribuyó al “genocida bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos a finales de enero, cuando advirtió que cualquier país que enviara crudo a la isla enfrentaría las sanciones de Washington.
La gravedad de la situación quedó expuesta por el propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, quien denunció la magnitud del colapso: “No tenemos fueloil, ni diésel. No tenemos absolutamente nada de combustible”. Luego insistió: “No tenemos reservas”.
Mientras las temperaturas aumentan y la demanda eléctrica se dispara, el sistema energético cubano apenas logra sostenerse. Este jueves, la estatal Unión Eléctrica registró un nuevo récord de apagones simultáneos: hasta el 70% del país quedará sin electricidad al mismo tiempo durante las horas de mayor consumo.
Las cifras reflejan el alcance de la crisis. Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), la capacidad de generación prevista es de apenas 976 megavatios frente a una demanda estimada de 3.150. El déficit superará los 2.170 megavatios y obligará a desconectar más de 2.200 para evitar un colapso total de la red.
De la O Levy explicó que Cuba continúa buscando combustible en el mercado internacional pese a las sanciones estadounidenses, aunque reconoció que el aumento de los precios del petróleo y del transporte marítimo, agravado por la escalada regional tras la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha complicado todavía más la llegada de suministros. “Cuba está abierta a cualquiera que quiera vendernos combustible”, aseguró.
Según datos oficiales, la isla produce alrededor de 40.000 barriles de petróleo al día, pero necesita entre 90.000 y 110.000 para cubrir su consumo interno, una dependencia energética que se ha vuelto insostenible ante la caída de las importaciones en los últimos meses.
En medio de la emergencia, el Gobierno cubano anunció esta semana que liberalizará los precios del combustible, poniendo fin al sistema de tarifas fijas en un intento por responder a la escasez.
Rubio: “No se puede cambiar el rumbo de Cuba con este régimen”
En medio de la crisis, las tensiones entre La Habana y Washington volvieron a escalar. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que no es posible cambiar el rumbo de Cuba mientras el actual régimen permanezca en el poder.
En una entrevista concedida a la cadena Fox News y emitida el miércoles, Rubio describió a Cuba como un sistema “roto” y “disfuncional”, controlado, según afirmó, por una élite militar que concentra la riqueza del país. “No existe una economía en Cuba. Y si queda algo de riqueza, no llega al pueblo. Ni siquiera llega al Gobierno”, sostuvo.
El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que los principales recursos económicos de la isla están supuestamente controlados por una empresa vinculada a generales cubanos que monopoliza sectores estratégicos. “Todo el dinero lo controla una empresa propiedad de generales. Son ellos quienes se quedan con todo”, afirmó, al señalar que esa estructura acumularía entre 15.000 y 16.000 millones de dólares.
Rubio insistió en que cualquier intento de transformación económica fracasará mientras las actuales autoridades sigan gobernando. “No se puede cambiar la trayectoria de Cuba con las mismas personas al mando. Han demostrado ser incapaces”, declaró.
Aunque dijo esperar “equivocarse”, el secretario de Estado se mostró pesimista sobre un eventual cambio político en la isla. “Les daremos una oportunidad, pero no creo que ocurra. No creo que podamos cambiar el rumbo de Cuba mientras ese régimen siga ahí”, añadió.
Cuba advierte de una “catástrofe humanitaria”
Desde La Habana, las declaraciones de Marco Rubio encontraron una respuesta inmediata. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, advirtió que una eventual agresión militar estadounidense provocaría una “verdadera catástrofe humanitaria”.
“Ataque militar de Estados Unidos contra Cuba generaría una verdadera catástrofe humanitaria, un baño de sangre”, escribió Rodríguez en X, la red social propiedad de la empresa estadounidense X Corp..
El ministro de Relaciones Exteriores cubano aseguró que un conflicto tendría consecuencias devastadoras para ambos países. “Perderían la vida ciudadanos cubanos y también estadounidenses”, afirmó, antes de acusar a ciertos sectores políticos de promover una confrontación sin asumir sus costes humanos.
“Solo apuestan por eso los políticos que no envían a sus hijos ni a sus familiares a la guerra”, añadió.
Rodríguez rechazó además cualquier justificación para una intervención militar contra la isla y sostuvo que Cuba no representa amenaza alguna para Washington. “No existe la menor razón, ni siquiera el menor pretexto, para que una superpotencia como Estados Unidos ataque a una pequeña isla únicamente porque algunos desean cambiar su sistema político o su Gobierno”, declaró.
Un bloqueo ilegal
La semana pasada, Naciones Unidas calificó de ilegal el bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos y advirtió de que las medidas están obstaculizando “el derecho del pueblo cubano al desarrollo”, además de afectar derechos básicos como la alimentación, la salud, el acceso al agua y el saneamiento.
El embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba se mantiene desde hace más de seis décadas, después de que se instaurara en 1962. (editado)
En paralelo, la retórica de Donald Trump hacia La Habana se ha endurecido en las últimas semanas. El presidente estadounidense ha repetido en varias ocasiones que Cuba es “la siguiente” tras la operación militar de Estados Unidos contra Irán y ha asegurado que la isla “caerá pronto”.
Las tensiones aumentaron aún más después de que Trump compartiera recientemente en Truth Social un mensaje en el que insinuaba que visitaría “una Habana libre” antes de abandonar la Casa Blanca.















