El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba advirtió sobre las políticas de Estados Unidos hacia la isla, señalando que las acciones de Washington están socavando la paz y la seguridad internacionales y equivalen a “un acto de guerra” mediante un bloqueo energético.
Durante un debate abierto de alto nivel en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre “la defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el fortalecimiento del sistema internacional centrado en la ONU”, Bruno Rodríguez Parrilla declaró el martes:
“¿Cómo referirse a la defensa del papel central de las Naciones Unidas a la promoción de la paz y el desarrollo, a la salvaguardia del orden internacional, sustentado en el derecho internacional y las normas básicas en las relaciones internacionales a fin de evitar nuevos conflictos donde los fuertes se imponen sobre los débiles, sin mencionar, el genocidio contra Palestina o la agresión imperialista contra la República Islámica de Irán y la guerra en Oriente Medio?”
“El gobierno de los Estados Unidos, en los hechos, está en una posición de quebrantamiento de la paz y la seguridad internacionales y de violación del derecho internacional y del derecho internacional humanitario respecto a la República de Cuba”, añadió.
Al criticar el enfoque de Washington hacia Cuba como “motivado políticamente”, describió las restricciones estadounidenses sobre el sector energético cubano como equivalentes a un bloqueo.
“El cerco petrolero o energético que EE.UU. aplica contra Cuba equivale, por sus efectos, a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y genocidio que somete a la población cubana a condiciones que amenazan su integridad y existencia”, afirmó.
Advirtiendo sobre las consecuencias de una escalada militar, señaló:
“Una agresión militar provocaría un baño de sangre. Morirían miles de cubanos defendiendo la patria y valores y razones sagradas, y perecerían también jóvenes estadounidenses sin causa ni ideal que defender”.
“Confrontación y división”
Rodríguez instó a actores internacionales y regionales a actuar para evitar una catástrofe humanitaria y mantener a América Latina y el Caribe como una “zona de paz”.
Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, expresó preocupación por “el aumento de los conflictos, la aplicación selectiva del derecho internacional y la erosión de la confianza entre las naciones. En este contexto, reafirmamos que la cooperación y la solidaridad deben prevalecer sobre la confrontación y la división”.
Subrayando la importancia de defender la Carta de la ONU, afirmó que el Consejo “tiene una responsabilidad única en la preservación de la paz y la seguridad internacionales para fortalecer su autoridad y eficacia”.
Asimismo, instó al Consejo a “ser más transparente, y a que los Estados miembros continúen confiándole el papel para el que fue creado, en lugar de eludirlo cuando prefieren priorizar sus intereses nacionales”.
“Hacemos un llamado a todos los Estados miembros para que actúen de buena fe, cumpliendo sus obligaciones bajo la Carta, y evitando los dobles raseros. Solo mediante el respeto mutuo, la cooperación y la responsabilidad compartida”, concluyó.























