El asedio de las fuerzas israelíes sobre la Flotilla Global Sumud, que busca llegar a Gaza para romper el devastador bloqueo de Tel Aviv, se intensificó este martes con nuevas interceptaciones en aguas internacionales, de acuerdo a un comunicado de la misión. Los hechos marcan el segundo ataque consecutivo contra los barcos de la iniciativa en poco más de 24 horas.
“Continúan las interceptaciones. Buques militares de las fuerzas israelíes están abordando ilegalmente nuestra flota”, se lee en la declaración. “Estamos en alerta máxima mientras avanzamos hacia Gaza. Nos negamos a ser intimidados”, añadió.
Los organizadores informaron además que 10 embarcaciones humanitarias “lograron escapar tras 22 horas de ataques israelíes en aguas internacionales”, y ahora navegaban hacia Gaza. Actualmente, “se encuentran a tan solo 121 millas náuticas de las costas de Gaza”, unos 225 kilómetros, detallaron.

Horas antes este martes, el sitio web de noticias israelí Walla informó –citando a una fuente de seguridad anónima– que las fuerzas de Tel Aviv habían capturado a más de 40 del total de 54 embarcaciones que participan en la Flotilla Global Sumud, y detenido a unos 300 activistas.
Este lunes, las fuerzas de Tel Aviv ya habían interceptado múltiples embarcaciones de la misión cerca de la isla de Chipre. Transmisiones en vivo desde barcos de la flotilla mostraron a las fuerzas navales israelíes atacando y abordando las naves, una tras otra. Además, en videos difundidos por los organizadores se puede ver a los activistas grabando el momento en que los soldados se acercan a las embarcaciones antes de tomar el control de varias de ellas.
Por su parte, el diario israelí Yedioth Ahronoth informó que los activistas detenidos ese día fueron trasladados a una nave de la Marina descrita como una “prisión flotante”, antes de llevarlos al puerto de Ashdod, en el sur de Israel.
A pesar del asedio de las fuerzas israelíes, la Flotilla Global Summud se ha comprometido a continuar con su misión. Este lunes, la activista Mi Hoa Lee, a bordo del buque Kasr-i Sadabad con bandera británica, le dijo a la agencia de noticias Anadolu que las embarcaciones no afectadas seguían navegando.
En este sentido, describió la intervención israelí en aguas internacionales como “ilegal” y “criminal”, y pidió atención internacional sobre la flotilla, así como sobre los palestinos en Gaza y Cisjordania ocupada.
La Flotilla Global Sumud había zarpado el jueves del distrito de Marmaris, en Türkiye.
Un patrón de Israel
Los ataques de esta semana no son los primeros que enfrentan este tipo de iniciativas. De hecho, se suman a un patrón ya repetido de Israel contra misiones humanitarias que, en los últimos años, han intentado llegar a Gaza por mar para desafiar el bloqueo impuesto al enclave desde el verano de 2007.
Uno de los antecedentes más recientes ocurrió el 29 de abril, cuando fuerzas israelíes atacaron otra misión de ayuda con destino a Gaza frente a la costa de la isla griega de Creta.
Según los organizadores, a unas 600 millas náuticas de Gaza, las fuerzas israelíes interceptaron en aguas internacionales embarcaciones con activistas a bordo, detuvieron a 177 personas y las sometieron a malos tratos.
El caso de los activistas Saif Abukeshek, un ciudadano hispano-sueco de origen palestino, y Thiago Ávila, ciudadano brasileño, captó la atención mediática y de sus gobiernos porque fueron llevados a Israel, donde los interrogaron y mantuvieron detenidos durante varios días. Abukeshek y Ávila acusaron a las fuerzas israelíes de tortura. Brasil y España condenaron a Israel por el “secuestro” de sus ciudadanos. Ambos ya se encuentran de regreso en sus países.

Meses antes, a finales de 2025, una primera expedición de la Flotilla Global Sumud navegó por el Mediterráneo rumbo al enclave en una misión que atrajo una notable atención internacional. Sin embargo, el convoy, compuesto por cerca de 50 embarcaciones, fue interceptado por Israel en octubre frente a las costas de Egipto y Gaza.
La operación fue calificada de ilegal por los organizadores y por Amnistía Internacional, lo que provocó críticas y condenas internacionales. Los activistas que participaban en la misión fueron detenidos y posteriormente expulsados por las autoridades israelíes.
Cerca de 2,4 millones de palestinos, incluyendo aproximadamente 1,5 millones de desplazados, viven en Gaza en condiciones humanitarias catastróficas, agravadas por los más de dos años de genocidio israelí que ha matado a más de 72.700 personas y herido a más de 172.700, la mayoría mujeres y niños, además de provocar una grave hambruna.
A pesar del alto el fuego anunciado en octubre de 2025, Israel ha continuado restringiendo el acceso de la ayuda humanitaria y realizando ataques diarios, que han causado la muerte de 877 palestinos y heridas a otros 2.602, según las autoridades locales.



















