Un sinsabor dejó en México la visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que destacó no por la gira que la política pretendía hacer sino por la polémica alrededor del conquistador Hernán Cortés, el mestizaje, la conquista española y la memoria colonial. Justamente, un debate que en México y Latinoamérica sigue dándose más de cinco siglos después.
Los coletazos de la controversia todavía son motivo de noticia, incluso cuando Díaz Ayuso ya se encuentra de regreso en España y acortó su viaje al país latino. De hecho, la presidenta de México calificó este lunes de “fallida” la visita de la política madrileña.
“Pues la verdad sí estuvo un poco fallida la visita”, dijo la mandataria en su conferencia matutina, al responder a una carta de Manuela Bergerot, portavoz del partido opositor Más Madrid, quien ofreció disculpas a México por la gira de Díaz Ayuso y rechazó una visión “imperialista” de la Conquista.
Sheinbaum además cuestionó que la política española reivindicara a Cortés y defendiera la idea de que México nació con la llegada de los españoles. “Esta idea de que México surgió con la llegada de los españoles está bastante equivocada”, señaló.
“¿Para qué viene esta persona a México? ¿A qué la traen? Pues, ¿por qué piensan que eso les va a dar legitimidad aquí? ¿Cómo creen que les va a dar legitimidad a una persona que adore Hernán Cortés en México?”, comentó Sheinbaum.
La crítica de Ayuso a Sheinbaum y Sánchez
Con la polémica aún viva, Díaz Ayuso acusó este martes tanto a Sheinbaum, como al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, de ponerla "en peligro" a ella y a su equipo durante su viaje al país latino, y señaló que este era el motivo su vuelta prematura a España.
"En una situación de peligro extremo, (el Gobierno) nos abandonó y nadie se ha puesto en contacto con nosotros. (...) ¿Tengo que ir en una flotilla a amenazar a gobiernos para que haya una diplomacia y un apoyo por parte de nuestro Gobierno?", sostuvo la política en una intervención en Cadena Cope recogida por la agencia de noticias EFE.
En sus primeras declaraciones públicas desde que, el pasado viernes, anunció en un comunicado la interrupción de su gira por México, que tenía previsto acabar el martes, Díaz Ayuso ha insistido en denunciar una operación de "boicot" por parte de Sheinbaum, a la que se ha sumado que el Gobierno de Sánchez ha "echado fuego" desde España, motivo por el que decidió suspender la última parte de su viaje, que iba a llevarla a Monterrey.
Díaz Ayuso ha cargado contra el Ejecutivo de Sánchez por haber "abandonado a un representante del Estado" como ella "a su suerte".
Ayuso carga contra el partido Morena
Ayuso, que gobierna la Comunidad de Madrid desde 2019, se ha convertido en una de las figuras más visibles del Partido Popular (PP), principal fuerza de oposición al Gobierno de Sánchez. Dentro de la política local representa el sector más conservador y nacionalista de la derecha, y buena parte de su perfil político se ha construido a partir de la confrontación constante con la actual administración. Y esa misma línea ideológica quedó reflejada durante su viaje a México.
La gira, con paradas en Ciudad de México, Aguascalientes, Riviera Maya y Monterrey, terminó envuelta en protestas, acusaciones cruzadas y tensiones diplomáticas que acabaron dominando el debate político y mediático tanto en México como en España.
A medida que avanzaba el viaje, la tensión aumentó todavía más cuando Ayuso comenzó a lanzar críticas directas contra el Gobierno mexicano y contra Morena, el partido gobernante liderado por Sheinbaum.
Durante una conferencia en la Universidad de la Libertad de Ciudad de México la semana pasada, la presidenta madrileña afirmó que “las cadenas del socialismo” estaban deteriorando tanto la democracia mexicana como la española.
“Así es como mueren las democracias. Así es como está pasando en México y así es como está pasando en España”, sostuvo.
“La primera vez que vine a México fue la primera campaña en las que se presentaba Morena y nosotros ya habíamos pasado por la misma experiencia populista en España”, afirmó.
Paralelamente, Ayuso mantuvo reuniones con representantes conservadores mexicanos vinculados al opositor Partido Acción Nacional (PAN), entre ellos la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, así como gobernadores de Chihuahua, Querétaro y Guanajuato.
Posteriormente, Ayuso acusó a Sheinbaum de utilizar políticamente su presencia en México para “dividir y enfrentar”.
“Es cierto que también la presidenta ha intentado a lo largo de estos días utilizar mi presencia para dividir, para enfrentar, cuando jamás he hablado de ella”, afirmó durante una intervención en Aguascalientes.
Según la dirigente madrileña, evitó mencionar directamente a Sheinbaum por respeto “a la persona que ha sido elegida en las urnas” y “al expreso deseo del pueblo de México”.
“Del mismo modo que respeto su presencia cuando va a España”, añadió Ayuso, en referencia a la participación de Sheinbaum en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona.
“Puede estar o no de acuerdo con las ideas y con lo que defiende cada uno, pero el respeto, la amabilidad, el saber ser hospitalario creo que está por encima de todo, porque además nadie puede hablar en nombre de todo”, afirmó.
La respuesta inicial de Sheinbaum
En medio de la gira de Díaz Ayudo, y ante sus comentarios, Sheinbaum no tardó en responder. En uno de los momentos más simbólicos del enfrentamiento, la mandataria mexicana publicó la semana pasada un edicto del rey Carlos I de 1548 en el que el Consejo de Indias ordenaba liberar a indígenas esclavizados por Hernán Cortés.
“Aquí les dejo el edicto de Carlos I de España en Valladolid, de 1548, en el que habla de las atrocidades de Hernán Cortés, a quien hoy pretende reivindicar la derecha mexicana”, escribió.
“Los pueblos originarios son la verdadera reserva de valores del México de ayer y de hoy”, añadió la mandataria mexicana.
Junto al mensaje, la presidenta adjuntó imágenes del decreto colonial, en el que el Consejo Real de Indias ordenaba liberar a “todos los indios que el Marqués del Valle hizo esclavos en Las Indias”, en referencia a Cortés.
Asimismo, en el documento se mencionaban episodios como la matanza de Cholula, la esclavitud forzada de indígenas y la muerte de cientos de personas del pueblo originario de Cachula.
“Mando a los dichos españoles que los matasen, y que así habían muerto muchos de ellos y hechos esclavos los otros”, se leía en el decreto difundido por Sheinbaum.
Para la presidenta mexicana, el debate no pertenece únicamente al pasado, sino también al presente de México. “Hubo atrocidades que se cometieron y hay que reconocer esas atrocidades y la resistencia de los pueblos”, afirmó.
En esa misma línea, la mandataria vinculó el legado colonial con las desigualdades y la discriminación que todavía sufren muchas comunidades indígenas del país.
Al mismo tiempo, defendió que Ayuso pudiera expresarse libremente pese a las críticas. “Tan hay democracia que pudo venir a decir lo que ella quiso decir. Hay libertad, hay democracia. Aquí se pueden venir a hablar, no hay problema”, señaló Sheinbaum.
Además, la mandataria mexicana aseguró que, si México fuera un país represor, no habría permitido que Ayuso acudiera a hablar de política mexicana ni a criticar al Gobierno de Morena.
“No obstante, hay que respetar la libertad, hay que ser consecuente en todo el sentido”, añadió.
El homenaje a Hernán Cortés que terminó desatando la polémica
La controversia comenzó cuando Isabel Díaz Ayuso viajó a México para participar junto al compositor español Nacho Cano en un homenaje a Hernán Cortés titulado “Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México”. El acto pretendía reivindicar la herencia hispana y presentar el mestizaje como el origen de la identidad mexicana contemporánea.
Inicialmente, el evento iba a celebrarse en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, construida sobre parte de las ruinas de Tenochtitlán, la antigua capital mexica destruida tras la conquista española de 1521. La elección del lugar generó polémica desde el primer momento por la enorme carga simbólica del espacio. Finalmente, la Arquidiócesis canceló el permiso y el homenaje tuvo que trasladarse al Frontón de México.
Durante el acto, Ayuso defendió el legado español en América Latina y rechazó la idea de pedir disculpas por la conquista. “Nunca la libertad pida perdón por ser libertad”, afirmó.
La dirigente madrileña también reivindicó el mestizaje como elemento de unión entre españoles y latinoamericanos. “Habría que ser muy zotes para odiarnos y compartir los apellidos”, añadió posteriormente.
Las declaraciones provocaron una fuerte reacción política y social en México. Poco después comenzaron las protestas contra el homenaje y contra la presencia de Ayuso en el país. Diversos colectivos indígenas y organizaciones sociales convocaron movilizaciones y denunciaron lo que consideraban una glorificación de la colonización española y de la violencia ejercida contra los pueblos originarios.
Por qué la conquista sigue siendo un tema tan sensible en México
Aunque la conquista española ocurrió hace más de cinco siglos, en México sigue siendo un asunto profundamente político y emocional.
Mientras sectores conservadores suelen reivindicar la hispanidad y el mestizaje como origen de una identidad compartida entre España y América Latina, gran parte de la izquierda mexicana y de los movimientos indígenas sostienen que esa narrativa invisibiliza siglos de violencia, esclavitud, despojo y racismo estructural.
En los últimos años, el Gobierno de Morena, primero bajo el mandato de Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, ha impulsado una reinterpretación mucho más crítica del pasado colonial. En esa visión, los pueblos originarios ocupan un lugar central en la identidad nacional y la conquista no se presenta como una “gesta civilizadora”, sino como un proceso marcado por violencia, esclavitud, sometimiento y exterminio.
Ese debate ha tensado en varias ocasiones las relaciones entre México y España. En 2019, López Obrador envió una carta al rey Felipe VI solicitando disculpas por los abusos cometidos durante la conquista contra los pueblos originarios. La petición fue rechazada entonces por el Gobierno español y abrió años de fricción diplomática entre ambos países.
El tono comenzó a suavizarse en marzo de 2026, cuando Felipe VI reconoció públicamente que durante la conquista de América hubo “mucho abuso”, un gesto interpretado en México como un intento de distensión.















