Mientras continúan los ataques israelíes en violación del alto el fuego, Gaza enfrenta un deterioro acelerado de sus condiciones humanitarias y sanitarias. Las infecciones cutáneas y las afecciones relacionadas con plagas se han propagado rápidamente entre la población desplazada, donde cientos de miles de palestinos sobreviven hacinados en refugios improvisados rodeados de basura, aguas residuales y escombros. Ratas, piojos, pulgas y ácaros forman ya parte de la vida cotidiana en múltiples campamentos.
La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) alertó esta semana sobre el aumento de enfermedades cutáneas vinculadas a la proliferación de plagas. La agencia señaló que sus equipos médicos están tratando alrededor del 40% de “miles de casos” registrados en campamentos y centros de acogida. Muchas de estas afecciones podrían controlarse fácilmente con medicamentos básicos y productos de higiene. Sin embargo, la escasez de suministros, el colapso sanitario y el deterioro de las condiciones de vida han convertido problemas tratables en una amenaza creciente para miles de familias.
“En Gaza, los medicamentos básicos escasean y muchos niños se quedan sin el tratamiento que necesitan”, afirmó la UNRWA en una publicación en la red social X.
En esta línea, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, pidió permitir la entrada urgente de “champús antipiojos, lociones, productos de higiene, pesticidas e insecticidas” para evitar una emergencia sanitaria aún mayor.
Además, aseguró que sin la entrada de ayuda humanitaria a gran escala “la situación seguirá deteriorándose”. Y es que, según cifras de la UNRWA citadas por Naciones Unidas, los casos relacionados con estas afecciones cutáneas y relacionadas a pestes pasaron de unas 3.000 personas en enero a casi 10.000 en marzo. No obstante, esos números podrían ser mucho mayores, ya que no todos los casos llegan a ser documentados.
Con la intención de paliar las duras condiciones de vida de los palestinos, desde marzo las agencias humanitarias distribuyeron decenas de miles de artículos de cama, lonas y tiendas de campaña para más de 45.000 familias. No obstante, el portavoz subrayó que “se necesitan soluciones de refugio más sólidas y duraderas”, lo que requiere “la entrada de equipos y materiales de emergencia para reparar las viviendas dañadas”.
Y la crisis humanitaria también ha obligado a las organizaciones humanitarias a improvisar soluciones para alojar a las familias desplazadas. Ante la falta de materiales adecuados, algunos equipos comenzaron a reutilizar palés de madera empleados para transportar ayuda humanitaria y convertirlos en estructuras temporales.
“Hasta comienzos de esta semana, se habían instalado 20 refugios de este tipo en las gobernaciones de Gaza y del norte de Gaza, ofreciendo cierto nivel de privacidad y dignidad a las familias”, explicó Dujarric.
La basura agrava la crisis sanitaria
La expansión de plagas coincide con el colapso del sistema de gestión de residuos en Gaza. Montañas de basura permanecen acumuladas entre calles destruidas, barrios residenciales y campamentos mientras los municipios carecen de combustible y maquinaria suficiente para retirarlas.
El Consejo de Servicios Conjuntos para la Gestión de Residuos Sólidos del centro y sur de Gaza advirtió el jueves de una inminente “catástrofe ambiental y sanitaria”. Según el organismo, el cierre de los principales vertederos y las restricciones israelíes sobre combustible y equipamiento han llevado el sistema de recogida de residuos al borde del colapso.
“Estamos viviendo un momento crítico que ya no concierne solo a la crisis humanitaria, sino que se ha convertido en una amenaza directa para el medio ambiente y la salud pública”, declaró Ahmed Al-Sufi, líder del consejo.
Al-Sufi explicó que los municipios ya no pueden acceder a los vertederos sanitarios, lo que obliga a acumular residuos cerca de viviendas y refugios donde sobreviven miles de desplazados. “Nos enfrentamos a una realidad peligrosa marcada por la propagación de roedores e insectos ante la ausencia de un tratamiento adecuado de los residuos”, afirmó.
En esta línea, el responsable pidió una intervención internacional urgente para reabrir las carreteras que conducen al vertedero de Al-Fukhari y permitir la entrada de combustible, maquinaria pesada y materiales para el control de plagas. Según explicó, el vertedero permanece cerrado desde hace un largo periodo, provocando el colapso de la red de gestión de residuos de los alrededores.
Además, Al-Sufi aseguró que los municipios y el consejo de residuos operan en condiciones “extremadamente difíciles”, con vehículos de recogida deteriorados y graves carencias de combustible, aceite, baterías y piezas de repuesto.
“La prohibición de entrada de estos materiales ha inutilizado la mayor parte de la maquinaria y ha convertido los residuos, de ser una carga de servicio, en una amenaza creciente para la vida de las personas”, añadió.
El responsable advirtió además que el sistema enfrenta ya “un colapso integral e inminente” en varias zonas del enclave palestino. “Seguiremos trabajando a pesar de todos los desafíos”, afirmó Al-Sufi. “Pero cada hora de retraso significa que el peligro se extiende más y nos acerca a un punto que quizá ya no pueda revertirse”.
Ataque de Israel mata al hijo de negociador Khalil Al-Hayya
En paralelo al deterioro humanitario, los ataques de Israel continúan, en medio de las crecientes acusaciones palestinas de que Israel sigue violando el acuerdo de alto el fuego vigente desde el 10 de octubre de 2025. Un bombardeo mató al hijo del principal negociador de Hamás, Khalil Al-Hayya. Justo mientras dirigentes del movimiento mantenían conversaciones en Egipto para intentar preservar la tregua.
Azzam Al-Hayya murió el jueves tras resultar herido en un ataque israelí ocurrido la noche anterior, según informó el funcionario de Bassem Naim. Se trata del cuarto hijo de Al-Hayya fallecido en ataques israelíes.
Khalil Al-Hayya, padre de siete hijos, ha sobrevivido a múltiples intentos de asesinato por parte de Israel. Un ataque en Doha el año pasado mató a otro de sus hijos, mientras que otros dos murieron durante bombardeos en Gaza en 2008 y 2014.
En declaraciones al medio qatarí Al Jazeera, horas antes de que se anunciara la muerte de su hijo, Al-Hayya acusó a Israel de intentar sabotear los esfuerzos de mediación para avanzar en el plan para Gaza impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y supervisado por la Junta de la Paz.
“Estos ataques y violaciones sionistas indican claramente que la ocupación no quiere respetar un alto el fuego ni la primera fase”, afirmó Al-Hayya.
El dirigente describió además el ataque como “una extensión de la agresión israelí contra nuestro pueblo en todas partes” y aseguró que busca presionar a los negociadores palestinos mediante “asesinatos, terror e intimidación”.
Al-Hayya pidió además a Estados Unidos y a los países mediadores que presionen a Israel para aplicar el acuerdo de alto el fuego y detener la ofensiva sobre Gaza.
El ataque ocurrió mientras dirigentes palestinos mantenían reuniones esta semana en El Cairo con mediadores regionales y el principal enviado de la Junta de la Paz, Nickolay Mladenov, para impulsar la segunda fase, actualmente estancada, del plan para Gaza.
Israel sigue asesinando palestinos
Además, los ataques israelíes de este miércoles en distintos puntos de Gaza mataron al menos a cinco palestinos más, además de dejar varios heridos, informaron autoridades sanitarias del enclave.
El hospital Al-Ahli informó de la llegada de “tres muertos y varios heridos tras un ataque con dron israelí contra el barrio de Zeitoun, al sureste de la Ciudad de Gaza”. Otras dos personas murieron y más de una decena resultaron heridas en ataques separados dirigidos contra un vehículo policial en Jan Yunis, según la agencia de defensa civil y hospitales locales.
Uno de los fallecidos era un agente de policía, según una fuente de seguridad palestina. Israel ha intensificado en las últimas semanas los ataques dirigidos contra personal policial, mientras las autoridades palestinas lo acusan de intentar profundizar el caos en el enclave.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, desde la entrada en vigor del alto el fuego, los ataques y disparos israelíes han matado a 824 palestinos y herido a otros 2.316.
El acuerdo fue alcanzado tras una ofensiva genocida lanzada por Israel el 8 de octubre de 2023, que asesinó a más de 72.000 palestinos, hirió a 172.000 y provocó la destrucción del 90% de la infraestructura civil de Gaza.













