En un duro revés para la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el Congreso de Brasil votó este jueves a favor de anular el veto presidencial sobre una ley que reduce de forma significativa las penas de prisión por sedición.De este modo, la decisión supone la segunda derrota parlamentaria de Lula en menos de 24 horas y, al mismo tiempo, abre la puerta para una contundente victoria legal del exmandatario Jair Bolsonaro.
La sesión legislativa estuvo marcada por una alta tensión política. El resultado final evidenció una profunda fractura en el Congreso: en la Cámara de Diputados, 318 legisladores votaron a favor de anular el veto frente a 144 en contra, mientras que en el Senado la medida salió adelante con 49 votos favorables y 24 en contra.
La nueva ley modifica el método de cálculo de las condenas, al impedir la acumulación de penas por delitos similares. Este cambio beneficia directamente a Bolsonaro y a cientos de sus simpatizantes condenados por su implicación en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023 en Brasilia.
Bolsonaro, de 71 años, fue condenado en septiembre de 2025 a 27 años de prisión por su papel en la intentona golpista tras su derrota electoral en 2022.
Aunque comenzó a cumplir la pena en noviembre y actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario, expertos apuntan que esta reforma podría ser determinante, ya que permitiría reducir hasta en 20 años su condena original.
. Bajo las nuevas directrices, Bolsonaro podría pasar a un régimen semiabierto o incluso abandonar el régimen cerrado en un plazo de entre dos y cuatro años.
Entretanto, la votación coincidió con el 45 cumpleaños del senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario y uno de los principales aspirantes a las elecciones presidenciales previstas para octubre. Tras conocerse el resultado, legisladores de la oposición celebraron coreando consignas como “libertad” y el nombre del propio Flavio Bolsonaro.
En paralelo, en la red social X, el senador calificó la legislación como un “regalo de cumpleaños” y “un primer paso para garantizar justicia plena a los perseguidos del 8 de enero”. Cabe señalar que, en las encuestas, Bolsonaro aparece actualmente empatado con Lula, de 80 años, que busca la reelección en menos de seis meses.
Con todo, pese a la victoria legislativa de la oposición, la batalla se trasladará previsiblemente al terreno judicial. Según anticipan expertos legales, el Gobierno de Lula recurrirá la decisión ante el Supremo Tribunal Federal, al considerar que la ley socava de forma inconstitucional las condenas dictadas por delitos contra el orden democrático.
En definitiva, el pulso entre poderes perfila una campaña electoral especialmente volátil en un Brasil que sigue profundamente polarizado entre el legado de la era Bolsonaro y la actual administración de Lula.














