Diez días antes de su boda, Hala Salem Darwish ultimaba los preparativos de una celebración que marcaría el inicio de una nueva etapa en su vida. Hoy, en lugar de compartir con su familia y seres queridos, lucha por sobrevivir en una unidad de cuidados intensivos, después de que una bala de un francotirador israelí atravesara su vivienda familiar y la impactara en la cabeza. Así, la cuenta regresiva hacia su boda se transformó en una lucha por sobrevivir.
La joven de 19 años se desplomó frente a sus familiares después de que la bala entrara por una ventana poco antes del atardecer.
“No quedaban más que 10 días para nuestra boda”, dijo su prometido, Mohammed Shreihi, a la agencia de noticias Anadolu. “En un solo instante, todo cambió”.
La bala sigue alojada en su cabeza y ha causado graves daños en el tejido cerebral, dejando su estado crítico e inestable. Los médicos, hasta ahora, no han podido operarla.
Su padre, Salem, aseguró que el momento continúa atormentándolo: “Estábamos preparando comida cuando de repente una bala israelí entró por la ventana y la alcanzó”, relató. “Cayó frente a nosotros. No puedo olvidar esa escena”, añade.
El caso de Hala refleja la realidad en Gaza, donde el sistema de salud ha sido llevado al límite. De hecho, estimaciones palestinas indican que alrededor de 22.000 heridos y enfermos necesitan salir del territorio para recibir tratamiento. Su prometido hizo un llamado al Comité Internacional de la Cruz Roja y a organizaciones humanitarias para que intervengan.
La fosa abierta de Gaza: 8.000 cuerpos siguen atrapados
Mientras historias como la de Hala siguen acumulándose, Gaza enfrenta otra tragedia silenciosa: miles de cuerpos permanecen enterrados bajo los escombros.
Más de seis meses después de un alto el fuego mediado por Estados Unidos que pretendía, sin éxito, pausar los bombardeos de Tel Aviv, el enclave continúa siendo un vasto cementerio sin cartografiar. Según la Defensa Civil de Gaza y un reciente informe del periódico israelí Haaretz, al menos 8.000 palestinos permanecen atrapados bajo las ruinas de sus propios hogares.
A pesar de la tregua, la recuperación física del enclave es prácticamente inexistente: hasta la fecha, se ha retirado menos del 1% de las 68 millones de toneladas métricas de escombros.
Una evaluación conjunta de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea estima que solo la retirada de escombros costaría más de 1.700 millones de dólares.
Alexander De Croo, jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha afirmado que, al ritmo actual, se necesitarán al menos siete años para despejar el enclave.
La situación se complica aún más por la presencia de explosivos sin detonar y la descomposición de miles de cuerpos atrapados bajo los restos de edificios colapsados.
Para las familias en toda Gaza, la espera es más que un retraso burocrático. Los equipos de defensa civil siguen recibiendo miles de llamadas de familiares que conocen las coordenadas exactas de los restos de sus seres queridos.
Sin embargo, la falta de maquinaria pesada y de equipos especializados ha paralizado los esfuerzos de recuperación en algunas de las zonas más afectadas, incluidos los barrios de Shujaiyeh y Tuffah, en la Ciudad de Gaza.
En muchos casos, los restos se encuentran más allá de la llamada “Línea Amarilla”, áreas que aún están bajo control directo del ejército israelí.
Las familias han sido informadas por organizaciones internacionales como la Cruz Roja y la ONU de que la coordinación para la recuperación debe ser aprobada por la parte israelí, un proceso que con frecuencia termina en un callejón sin salida.
Para muchos, el tratamiento de estos restos no es solo una tarea logística, sino una cuestión de derechos humanos fundamentales.
Como expresó un residente a Anadolu: “Las personas tienen derecho a que sus nombres sean conocidos, a ser enterradas y a ser lloradas”.
Enviado del Consejo de Paz de Trump se reunirá con funcionarios israelíes
En paralelo a este escenario, Nickolay Mladenov, principal enviado de la Junta de Paz para Gaza del presidente de EE.UU. Donald Trump, tiene previsto mantener este lunes conversaciones con altos funcionarios israelíes sobre la situación en el enclave palestino.
Durante las reuniones, se espera que Mladenov solicite a Israel que flexibilice las restricciones a la entrada de suministros humanitarios en Gaza, sometida a bloqueo, y que limite sus operaciones militares en el territorio, según informó el sitio de noticias The Times of Israel.
Su visita a Israel se produce después de que el enviado mantuviera conversaciones con el grupo de resistencia palestino Hamás en Egipto sobre la implementación del plan de alto el fuego para Gaza impulsado por Trump.
No se ofrecieron detalles sobre el contenido de esas conversaciones, pero medios israelíes afirmaron que los intentos de Mladenov de abordar el desarme del grupo fracasaron.
Según The Times of Israel, Hamás insistió en que la cuestión de sus armas solo puede tratarse dentro de un marco que culmine con el establecimiento de un Estado palestino.
El grupo no ha emitido ninguna declaración sobre las conversaciones con Mladenov ni ha comentado las informaciones de los medios israelíes.
El 29 de septiembre de 2025, Trump anunció un plan en tres fases para poner fin a la ofensiva israelí de dos años en Gaza, que incluía un alto el fuego, una retirada parcial, la liberación de cautivos israelíes y la entrada de camiones de ayuda.
Aunque Hamás liberó a todos los rehenes israelíes en la primera fase del acuerdo, Israel no cumplió plenamente la tregua y continuó sus ataques, matando a más de 830 personas e hiriendo a cerca de 2.350 desde el inicio del alto el fuego.
Tel Aviv también se ha negado a permitir la entrada de las cantidades acordadas de ayuda humanitaria al enclave, donde alrededor de 2,4 millones de palestinos —incluidos 1,5 millones de desplazados— enfrentan condiciones humanitarias severas.
La segunda fase del plan de Trump incluye una retirada israelí más amplia de Gaza, la reconstrucción y el inicio del desarme de las facciones, aspectos que aún no se han materializado.
Israel sigue matando palestinos, las cifras ya alcanzan los 72.600
Y la violencia no se ha detenido. Solo en las últimas 24 horas, dos palestinos murieron por fuego israelí en Gaza, lo que eleva a 72.612 el número total de fallecidos desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023, según informó el Ministerio de Salud del enclave el lunes.
El ministerio no ofreció detalles sobre las nuevas víctimas mortales, pero una fuente médica dijo a la agencia Anadolu que un hombre de 44 años murió por disparos israelíes en la zona de Atatra, al oeste de Beit Lahia, en el norte de Gaza, a primera hora del lunes.
Fuentes locales señalaron que la zona de Atatra se encuentra fuera de las áreas de despliegue y control militar israelí según los términos del acuerdo de alto el fuego.
Aún no se han dado detalles sobre la segunda víctima.
El ministerio indicó que otras nueve personas también resultaron heridas por fuego israelí durante el último día, lo que eleva a 172.457 el total de heridos desde octubre de 2023.
Testigos afirmaron que la artillería israelí también bombardeó barrios orientales de la Ciudad de Gaza al amanecer, mientras que fuerzas navales israelíes atacaron con disparos y proyectiles las costas de Rafah y Jan Yunis, en el sur, aunque no se reportaron víctimas.













