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¿Qué ha pasado en reunión de Trump y Xi en China? Encuentro clave que abre “nuevo posicionamiento”
La esperada reunión entre los presidentes de EE.UU., Donald Trump, y de China, Xi Jinping, ha estado marcada por una cordialidad mutua en medio de temas espinosos como Taiwán, la guerra contra Irán y los lazos bilaterales. Esto fue lo que ocurrió.
¿Qué ha pasado en reunión de Trump y Xi en China? Encuentro clave que abre “nuevo posicionamiento”
Este jueves, Trump y Xi volvieron a estrecharse la mano y a sentarse en una reunión que duró más de dos horas.

Pasaron más de nueve años desde que los presidentes de EE.UU., Donald Trump, y de China, Xi Jinping, se vieron frente a frente por última vez en abril de 2017. Casi una década en la que las preocupaciones más urgentes de cada país, así como del escenario global, han reordenado las prioridades y las apuestas mutuas. Así, este jueves, los mandatarios volvieron a estrecharse la mano y a sentarse en una reunión que duró aproximadamente dos horas, con temas espinosos sobre la mesa: las tensas relaciones bilaterales, el asunto de Taiwán, la guerra que Washington y Tel Aviv lanzaron contra Irán y el estrecho de Ormuz. Y pese a las tensiones comerciales que protagonizan los dos mandatarios desde hace meses, el tono estuvo marcado por la cordialidad y el elogio recíproco.

De hecho, Xi señaló que el encuentro había dado paso a un “nuevo posicionamiento” en las relaciones de EE.UU. y China, el cual contempla la cooperación con una competencia mesurada. En esa línea afirmó que con Trump coincidieron en que la construcción de una relación edificante y estratégicamente estable guiará los lazos bilaterales durante los próximos tres años y más allá, de acuerdo a un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.

Según la declaración oficial, Xi describió que estos vínculos se basarán principalmente en la cooperación, pero con una competencia mesurada para lograr "una estabilidad normalizada en la que las diferencias sean controlables, así como una estabilidad duradera en la que se pueda esperar la paz". En esa línea, instó a ambos países a ampliar los intercambios y la cooperación en comercio, salud, agricultura, turismo, intercambios entre personas y seguridad pública.

Previamente, durante su discurso de apertura a la reunión, el presidente de China le dijo a su homólogo de EE.UU. que Washington y Beijing deberían ser "socios, no rivales”. Y bajo esa lógica añadió que los dos países "tienen mucho que ganar con la cooperación y mucho que perder con la confrontación”. "Debemos ayudarnos mutuamente a tener éxito, prosperar juntos y encontrar la manera adecuada para que las grandes potencias se lleven bien en la nueva era", apuntó.

Y, abordando justamente los nuevos desafíos geopolíticos a nivel global, destacó que el mundo está experimentando transformaciones "sin precedentes en un siglo", en lo que describió como una situación internacional fluida y turbulenta. En conclusión, acortó, se está ante "una nueva encrucijada". Lo que, a su vez, lleva a EE.UU. y a China a enfrentarse a cuestiones "vitales para la historia, para el mundo y para los pueblos", incluyendo si pueden "crear un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias”.

“Estas son las preguntas de nuestro tiempo que usted y yo debemos responder como líderes de grandes países”, dijo Xi.

“Mejor que nunca”: Trump sobre las relaciones con China

Tras la ceremonia de bienvenida que organizó Xi, Trump expresó por su parte un marcado optimismo sobre el futuro de las relaciones bilaterales. Incluso, le comentó en ese momento a su homólogo chino que los lazos entre ambos países están a punto de alcanzar un nivel “mejor que nunca”. “Es un honor estar con usted. Es un honor ser su amigo, y la relación entre China y EE.UU. va a ser mejor que nunca”, declaró el líder estadounidense.

“Hemos tenido una relación fantástica. Nos hemos llevado bien y, cuando ha habido dificultades, hemos encontrado soluciones”, insistió Trump. De ahí que haya destacado lo que calificó como una sólida relación personal con Xi, afirmando que ambos habían gestionado las tensiones de forma constante mediante la comunicación directa.

“Nos hemos llamado mutuamente, y siempre que teníamos un problema —aunque la gente no lo sepa—, lo resolvíamos con mucha rapidez”, dijo. “Y nos espera un futuro fantástico juntos”, agregó.

Posteriormente, elogió de manera reiterada el liderazgo de Xi y el desarrollo de ese país bajo su mandato. “Siento un gran respeto por China, por el trabajo que ha realizado. Es usted un gran líder”, afirmó Trump. “Se lo digo a todo el mundo. Es usted un gran líder. A veces a la gente no le gusta que lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad”.

Luego, apuntando al enfoque económico de la cumbre en Beijing, el mandatario estadounidense señaló que los destacados ejecutivos de empresas que lo acompañaban en la comitiva, estaban deseosos de ampliar los lazos comerciales con China. “Están esperando comerciar y hacer negocios, y la reciprocidad será total por nuestra parte. Así que tengo muchas ganas de que llegue nuestra conversación”, dijo, añadiendo que esta era “quizás la cumbre más importante de la historia”.

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Justamente, entre las personas que viajaron con Trump –además de los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth– se encontraban los directores y líderes de importantes empresas estadounidenses como Elon Musk de Tesla y SpaceX, Tim Cook de Apple, Jensen Huang de Nvidia, Larry Fink de BlackRock, Stephen Schwarzman de Blackstone, Kelly Ortberg de Boeing, Brian Sikes de Cargill, Jane Fraser de Citigroup, Larry Culp de GE Aerospace, David Solomon de Goldman Sachs, Sanjay Mehrotra de Micron y Cristiano Amon de Qualcomm.

La advertencia sobre Taiwán

Ahora bien, entre el tono altamente conciliador que marcó el encuentro, reportes locales señalaron que Xi no dejó pasar por alto una advertencia acerca de Taiwán, territorio que largamente ha sido foco de tensiones entre Washington y Beijing.  

De acuerdo a medios estatales chinos, Xi advirtió sobre posibles enfrentamientos con Estados Unidos si la cuestión de Taiwán "no se maneja adecuadamente”. La agencia de noticias Xinhua informó que el mandatario le dijo a Trump durante la reunión que el asunto de la isla es el “más importante” en los vínculos de ambos países.

"Si se maneja adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, los dos países tendrán enfrentamientos e incluso conflictos, lo que pondrá en grave peligro toda la relación", afirmó. Y añadió que mantener la paz en Taiwán sería “tan incompatible como el fuego y el agua" si llega a darse una independencia.

"Salvaguardar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán es el principal denominador común" de China y EE.UU., insistió.

Este lunes, Trump había declarado que abordaría "esa conversación” con el mandatario chino ante una pregunta sobre el apoyo de Washington a la defensa de Taiwán. "Al presidente Xi no le gustaría que lo hiciéramos, y tendré esa conversación. Es uno de los muchos temas que abordaré", añadió.

Según el diario The New York Times, un grupo bipartidista de senadores instó a Trump a que impulse un paquete récord de armas para Taiwán por valor de 14.000 millones de dólares, que lleva meses estancado en el Departamento de Estado de EE.UU.

Como principal proveedor de armas de Taiwán, Estados Unidos aprobó el año pasado ventas de armas por valor de 11.000 millones de dólares, lo que provocó protestas de Beijing.

China considera a la isla autónoma de Taiwán su "provincia separatista", mientras que Taipéi ha insistido en su independencia desde 1949.

¿Una postura común de Trump y Xi ante el estrecho de Ormuz?

Los coletazos de la guerra que EE.UU. e Israel lanzaron contra Irán el pasado 28 de febrero, y que ahora se encuentra suspendida en un frágil alto el fuego, también se sintieron en la cumbre de Xi y Trump. No sólo porque la operación bélica retrasó la llegada del estadounidense a Beijing, un viaje inicialmente previsto en marzo, sino también porque se anticipaba un diálogo al respecto.

Antes del encuentro, Trump había afirmado que la expectativa era poder mantener una "larga conversación" sobre Irán, que vende la mayor parte de su petróleo a China pese a la amenaza de sanciones de Washington. No obstante, insistió en que no necesitaba "ninguna ayuda" de Beijing.

Pero al parecer este tema se dejó de lado y el foco estuvo puesto en el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo del mundo y cuyo tráfico Teherán ha restringido severamente desde que estallaron las hostilidades. La situación ha golpeado duramente el sector energético y lanzado por las nubes los precios del petróleo y del gas.  

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Trump y Xi “estuvieron de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía", informó la Casa Blanca este jueves. Y añadió que “el presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó su interés en adquirir más petróleo estadounidense para reducir la dependencia” de Beijing del paso marítimo “en el futuro”.

Frente a la guerra en Oriente Medio, la postura de China ha sido insistir en su llamado al diálogo, mientras que Washington ha acusado a Beijing de apoyar las capacidades militares y económicas de Irán.

“Más intereses comunes que diferencias”

En otra parte de sus declaraciones, Xi destacó que siempre había creído que Beijing y Washington tenían “más intereses comunes que diferencias”. Por lo que a renglón seguido añadió que el éxito de un país representaba “una oportunidad para el otro” y que unas relaciones bilaterales estables eran beneficiosas para todo el mundo.

Además, destacó su interés de continuar las conversaciones sobre temas importantes para ambos países y para la comunidad internacional en general. En ese sentido, apuntaba a trabajar con Trump “para marcar el rumbo y dirigir el gran barco de las relaciones entre China y Estados Unidos”, con el objetivo de hacer de 2026 “un año histórico” que abra “un nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales.

“Ayer (miércoles), nuestros equipos económicos y comerciales lograron resultados generalmente equilibrados y positivos. Esta es una buena noticia para los pueblos de ambos países y para el mundo, declaró el mandatario chino.

El miércoles, los principales negociadores comerciales de China y Estados Unidos se reunieron en Corea del Sur para mantener lo que Beijing describió como “intercambios francos, profundos y constructivos”.

“Los hechos han demostrado una y otra vez que las guerras comerciales no tienen vencedores”, insistió Xi, haciendo hincapié en la “consulta en igualdad de condiciones” como la “única opción correcta”. Y luego instó a ambas partes a “mantener conjuntamente el buen impulso que han logrado con tanto esfuerzo”.

Ambas partes acordaron construir una relación bilateral de estabilidad estratégica que sirva de guía para los próximos tres años y más allá, según Xi. Un esfuerzo que “será bien recibido por “los pueblos de ambos países, así como por la comunidad internacional”, destacó.

Y esta estabilidad "debe ser positiva con la cooperación como pilar fundamental, una estabilidad sólida con una competencia moderada, una estabilidad constante con diferencias manejables y una estabilidad duradera con promesas de paz”, insistió.

Está previsto que la visita de Trump dure tres días en total, con otra reunión junto a Xi programada para este viernes.

FUENTE:TRT Español y agencias