Nuevas amenazas y más sanciones forman parte del escenario que trazó la Casa Blanca sobre Cuba este viernes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Washington podría tomar el control de Cuba “casi de inmediato” y amenazó con trasladar uno de sus portaaviones más grandes hacia las costas de la isla una vez que “termine el trabajo” en la guerra contra Irán. Y sus declaraciones se conocieron justo horas después de que Washington ordenara imponer nuevas sanciones contra la isla.
Durante su intervención en una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida, Trump dijo que primero terminará con el "trabajo" en Irán, antes de dirigir su atención a Cuba. “De regreso desde Irán, tendremos uno de nuestros grandes, quizá el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo; lo haremos llegar y se detendrá a unos 100 metros de la costa”, afirmó.
También sugirió que una demostración de fuerza sería suficiente para forzar la “rendición” de Cuba: “Dirán: muchas gracias. Nos rendimos”.
Este mismo viernes, el Gobierno de Trump redobló las sanciones contra la isla, con medidas dirigidas a sectores clave de la economía cubana, especialmente energía, defensa, minería y servicios financieros.
Las sanciones apuntan en particular a bancos extranjeros que colaboran con el Gobierno cubano e incluyen restricciones migratorias. Según la orden ejecutiva firmada, cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con La Habana enfrentará el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos. También prevé sancionar a funcionarios cubanos considerados responsables de “graves abusos de derechos humanos” o corrupción.
La decisión marca un endurecimiento del sistema de sanciones, al extenderse no solo a miembros del Gobierno, sino también a ejecutivos, líderes, funcionarios e individuos de distintos niveles.
Estas medidas se suman a una larga lista de sanciones impuestas por Estados Unidos desde 1962. A ello se añade el bloqueo petrolero implementado en enero, que permitió la entrada al país únicamente de un buque cargado con crudo ruso. Desde entonces, el presidente ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de un cambio de régimen en la isla, con referencias similares a la que hizo este viernes sobre la posibilidad de tomar el control.
Asimismo, este escenario se conoce semanas después de que se confirmara que ambos países mantienen conversaciones. El 10 de abril se celebraron reuniones diplomáticas de alto nivel en La Habana, según confirmaron ambos gobiernos.
Cuba denuncia sanciones
Ante esto, Cuba afirmó que las nuevas sanciones constituyen un “castigo colectivo”.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó las medidas y calificó el bloqueo como "genocida" en un mensaje en la red social X: "Hoy, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal bloqueo genocida, como evidencia de su pobreza moral...". Y acusó a Washington de mantener una "conducta intimidatoria y arrogante".
"Nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza para ese país", agregó. Washington asegura que La Habana representa una "amenaza extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció las nuevas sanciones y dijo que constituyen "un castigo colectivo al pueblo cubano".
“Rechazamos firmemente las recientes medidas coercitivas unilaterales adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos”, escribió en X. “Estas acciones demuestran la intención de imponer, una vez más, un castigo colectivo al pueblo cubano”.
"El Gobierno de Estados Unidos se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba", añadió. “Estas medidas tienen carácter extraterritorial y violan la Carta de las Naciones Unidas. Estados Unidos no tiene ningún derecho a imponer sanciones contra Cuba ni contra terceros países o entidades”, sostuvo.
La ONU advierte sobre el deterioro de la situación humanitaria
Ya inmersa en una situación de estancamiento económico por sanciones anteriores, agravada por el bloqueo petrolero, la isla enfrenta escasez de suministros y cortes de electricidad que se han vuelto habituales. El turismo, uno de los sectores más importantes para su economía, también ha sufrido una fuerte caída.
En ese contexto, la ONU advirtió el viernes sobre el empeoramiento de la situación humanitaria debido a la crisis energética, que afecta a los servicios esenciales en todo el país. “La atención sanitaria, la recolección de residuos, el suministro de agua a zonas remotas, la distribución de alimentos y otros servicios esenciales se están viendo gravemente interrumpidos”, señaló el portavoz adjunto Farhan Haq.

Según autoridades sanitarias, más de 96.000 pacientes —incluidos 11.000 niños— han tenido cirugías pospuestas debido a la falta de electricidad. “Las personas que necesitan diálisis y los recién nacidos que dependen de incubadoras también tienen dificultades para recibir tratamiento a tiempo o ser trasladados”, agregó.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a los Estados miembros a facilitar la entrega “oportuna y sin obstáculos” de ayuda vital, incluido combustible con fines humanitarios, y a aumentar las contribuciones financieras al plan de asistencia.
















