Lo que comenzó como una iniciativa discreta en Türkiye bajo la guía de la primera dama Emine Erdogan hace casi una década ahora se ha convertido en uno de los movimientos medioambientales más ambiciosos y con mayor impacto del mundo.
El lunes, mientras muchos países conmemoran el cuarto Día Internacional de Residuo Cero, Türkiye se sitúa en el centro de un cambio a nivel global frente a la manera en que la humanidad aborda la gestión de desechos.
El Proyecto Residuo Cero fue lanzado en 2017 bajo el impulso de Emine Erdogan, ahora presidenta honoraria de la Fundación Residuo Cero y presidenta del Consejo Consultivo de Alto Nivel sobre Residuo Cero de la ONU. Desde entonces, la iniciativa evolucionó de ser una política nacional sobre reciclaje hasta consolidarse en un marco global reconocido por el organismo mundial.
La conmemoración de este año, coordinada desde la sede de la ONU en Nueva York y simultáneamente en las misiones permanentes de Türkiye en Ginebra, Nairobi, París, Bruselas, Roma, Londres, Berlín, Viena, Bakú y otros lugares, pone en primer plano el desperdicio de alimentos, así como la presidencia de la COP31 que el país liderará.

Desde el lanzamiento del proyecto en 2017, Türkiye ha recuperado 90 millones de toneladas de residuos y los ha reincorporado a la economía, generando 365.000 millones de liras turcas en valor económico.
La tasa de reciclaje del país pasó del 13% en 2017 al 37,53% en 2025, con objetivos del 60% para 2035 y del 70% para 2053.
Los analistas se maravillan ante el crecimiento de este movimiento.
“Türkiye está implementando actualmente el Proyecto Residuo Cero, lanzado por la primera dama Emine Erdogan, y su alcance se ha expandido mucho más allá de la reducción de residuos… el ahorro energético se ha convertido en un eje igualmente central de la agenda”, afirma Klaus Jurgens, analista político y estratega de comunicación.
“La ambición es significativa: una tasa de reciclaje del 60% para 2035, ahorro de energía y agua en más de 50 millones de hogares, y una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, cada uno de los cuales constituye ahora un pilar fundamental del programa”, declara Jurgens a TRT World.

El daño ambiental evitado es igualmente impresionante: ahorros de energía equivalentes a las necesidades eléctricas anuales de 54 millones de hogares, ahorros de agua equivalentes al consumo de Estambul durante dos años, y la prevención de 180 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que equivale a retirar aproximadamente 36 millones de automóviles de las carreteras durante un año.
Un movimiento global
El camino hacia el reconocimiento internacional fue en sí mismo un hito diplomático.
El 14 de diciembre de 2022, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución propuesta por Türkiye y respaldada por 105 naciones, declarando formalmente el 30 de marzo como el Día Internacional de Residuo Cero.
En esa primera conmemoración en 2023, Erdogan se dirigió a una sesión especial de la Asamblea General de la ONU, marcando así la primera vez que una primera dama turca habla en el escenario principal de las Naciones Unidas.
En esa misma sesión, el secretario general de la ONU, António Guterres, anunció la creación del Consejo Consultivo de Personas de Alto Nivel sobre Residuo Cero e invitó personalmente a Erdogan a presidirlo.
La primera dama aceptó, y el consejo quedó formalmente constituido el 12 de abril de 2023, reuniendo a miembros de Estados Unidos, India, Brasil, Marruecos, Bélgica, los Países Bajos, Chile, Colombia, Bangladesh y Sierra Leona, junto con altos representantes de la ONU.

Su quinta reunión se celebró en Estambul en octubre de 2025, en el marco del inaugural Foro Internacional de Residuo Cero. El encuentro de tres días reunió a representantes de más de 100 países, más de 60 ponentes y 118 instituciones.
“Con la COP31 llegando a Antalya a finales de este año, Türkiye tiene la oportunidad de aprovechar lo que Azerbaiyán demostró en la COP29: que las cumbres climáticas pueden producir resultados tangibles. Türkiye apuntará más alto, marcando tendencias no solo para la región sino para el mundo”, afirma Jurgens.
“Al convertir la COP31 en un hito para la energía limpia y la acción medioambiental, Türkiye tiene la posibilidad de ganar nuevos socios a nivel global y exportar sus propias mejores prácticas en este campo”, explica.
Generar conciencia pública
A nivel nacional, el movimiento ya se ha integrado en la vida cotidiana turca.
Más de 217.000 edificios y campus han adoptado el Sistema de Gestión de Residuo Cero. Además, con 28 millones de personas capacitadas bajo el programa, el proyecto ha sido tanto una campaña para generar conciencia pública como una iniciativa medioambiental.
Un sistema nacional de depósito y devolución, lanzado como proyecto piloto en enero de 2025, ya se ha extendido a 53 provincias, con más de 12,5 millones de unidades de envases devueltas a través de 834 máquinas de venta inversa.
El país ocupó el tercer lugar a nivel mundial en 2025, con 577 playas con Bandera Azul, lo que refleja su iniciativa paralela Residuo Cero Azul, orientada a combatir la contaminación marina.
“Türkiye también podría plantearse extender la filosofía de residuo cero a la forma en que construye y rehabilita su parque de viviendas; las casas pasivas y energéticamente eficientes y los barrios sostenibles, algunos calefaccionados con agua reciclada, son un paso natural a seguir”, afirma Jurgens.
“Residuo Cero será pronto una realidad, no un mito”, añade.
El proyecto también ha sido reconocido internacionalmente en siete ocasiones, recibiendo galardones de la FAO, el PNUD, ONU-Hábitat, el Banco Mundial, la Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo y, más recientemente en 2026, de la Organización Verde.
El éxito del movimiento radica tanto en la comunicación como en las políticas, según Jurgens.
Promover la protección de nuestro medio ambiente no consiste únicamente en aprobar leyes, sino en explicar el razonamiento que subyace a esas leyes e iniciativas de políticas públicas a la ciudadanía en general", declara Jurgens a TRT World, hablando en el marco de la 5ª Cumbre Stratcom en Estambul.
“Si el electorado y la población no están informados y se les mantiene al margen, existe una alta probabilidad de que las medidas bien intencionadas por parte de las empresas y los gobiernos pasen desapercibidas”.
El presidente Recep Tayyip Erdogan fue el primer signatario de la Declaración Global de Buena Voluntad por el Residuo Cero.
Hoy, más de 438.000 voluntarios de 131 países han añadido sus nombres a través de la plataforma en línea, a los que se suman más de 50 primeras damas y altos representantes de organizaciones internacionales.
Desde un contenedor de reciclaje en el pasillo de un edificio gubernamental hasta una resolución en la Asamblea General de la ONU, el camino de Türkiye hacia el residuo cero es la prueba de que la transformación medioambiental puede comenzar en casa y, con el liderazgo adecuado, alcanzar al mundo.














