Con poco tiempo para conquistar nuevos apoyos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival Flavio Bolsonaro rearman sus campañas de cara a la segunda vuelta de las elecciones, el 25 de octubre. Ambos intensifican sus actividades, pero con estrategias diferentes: Lula busca movilizar a quienes no votaron y ampliar su presencia en las redes sociales, mientras Bolsonaro apuesta por propuestas de reformas constitucionales y acercamientos con líderes de derecha de la región.
El margen de cara al balotaje es estrecho en porcentajes: Bolsonaro obtuvo 47% de los votos en la primera ronda del domingo, frente a 45% de Lula. Una diferencia de unos 2,2 millones de sufragios.
Lula: convencer a los que no votaron
A sus casi 81 años, Lula enfrenta el desafío de recuperar terreno para lograr un cuarto mandato, tras unos comicios que dejaron un duro revés para la izquierda en las elecciones legislativas, donde se impuso una ola conservadora.
En cuanto a números, Lula busca ahora movilizar a los abstencionistas. Más de 33 millones de brasileños, el 21% del electorado, no acudieron a las urnas el domingo. Estos representan una oportunidad de recortar los votos que lo separan de Bolsonaro.
En contraste, le será más difícil atraer el voto de los candidatos eliminados: los que sacaron alrededor del 8% de los sufragios restantes fueron en su mayoría conservadores, lo que dificulta que Lula pueda captar apoyos entre ellos.
En las calles, pero también en las redes sociales
Además, su equipo de campaña decidió reforzar la comunicación digital, un terreno en el que la derecha brasileña lleva años de ventaja. La estrategia contempla dar mayor protagonismo a políticos jóvenes e influencers de izquierda, además de aumentar la presencia del presidente en las redes sociales y otras plataformas, según los encargados de la campaña de Lula, citados por medios locales.
Lula no tiene teléfono celular y suele bromear sobre la “generación del dedito”, en referencia al tiempo que pasan los jóvenes en las pantallas, pero finalmente grabó este miércoles su primer video selfie de la campaña.
En la grabación, el mandatario llama a sus seguidores a movilizarse y trasladar la campaña a las calles. “Vamos, todos, salgamos a las calles y hablemos con la gente. Con aquellos que aman Brasil, la educación y la democracia, que quieren empleos de calidad, seguir estudiando y ver crecer a Brasil”, expresó en un mensaje difundido este miércoles en la red social X.

El presidente también reunió a jóvenes influencers de su espacio político que acaban de obtener escaños legislativos. Entre ellos estuvo Ana Elisa Santos Silva, quien, con 21 años, se convirtió en la diputada federal más joven del país. “Hoy nuestro mayor panfleto está en el celular”, afirmó la legisladora, que reúne casi tres millones de seguidores. También advirtió que “quien domina todas las narrativas en las redes sociales es la extrema derecha”.
El discurso sobre los Bolsonaro
Precisamente, el legado del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), condenado por intento de golpe de Estado, se ha convertido en otro de los ejes de la campaña de Lula, que intensificó sus advertencias sobre el posible regreso de la familia al poder.
Durante la primera vuelta, el mandatario había concentrado buena parte de su campaña en la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones del Gobierno de Estados Unidos, relacionado al apoyo que había demostrado Washington al exmandatario durante su juicio, al que consideró una “caza de brujas” y que derivó en la imposición de aranceles sobre el país latinoamericano.
Ahora, además de estos hechos, el foco se concentra en Bolsonaro. En un video reciente, Lula repasó episodios de la administración de su antecesor y llamó a los ciudadanos a “defender a Brasil de la familia Bolsonaro”.
El rechazo a Bolsonaro también se manifestó en las calles. Miles de personas participaron el miércoles en una marcha estudiantil en Río de Janeiro para expresar su descontento con la candidatura de Flávio Bolsonaro y respaldar la continuidad del Gobierno de Lula.
Bajo los lemas “Bolsonaro nunca más” y “No al padre, no al hijo”, los manifestantes defendieron las instituciones democráticas y la educación pública, al tiempo que expresaron su rechazo a una posible amnistía para Jair Bolsonaro.
Aunque cumple prisión domiciliaria, el expresidente sigue ocupando un lugar central en la contienda. La izquierda busca movilizar a sus votantes con advertencias sobre el regreso de la extrema derecha, recordando, entre otros aspectos, su gestión durante la pandemia.
Flávio Bolsonaro: reformas constitucionales y judiciales
Mientras tanto, Flávio Bolsonaro intenta consolidar la ventaja obtenida en la primera vuelta. Su campaña combina propuestas de reformas constitucionales, un discurso de mano dura contra el crimen organizado y acercamientos con líderes de derecha de América Latina.
Uno de sus principales ejes es la modificación de la Constitución. El candidato del Partido Liberal afirmó este miércoles que, si gana el balotaje, impulsará una serie de enmiendas para prohibir la reelección presidencial, reducir la edad de imputabilidad penal y modificar la reforma tributaria.
“Llevo mucho tiempo apoyando la reducción de la edad de responsabilidad penal; esto debe hacerse mediante una enmienda constitucional. Hay aspectos de la reforma tributaria que deben modificarse mediante una enmienda constitucional”, declaró a periodistas en Brasilia, según el medio CNN Brasil.
Bolsonaro justificó sus propuestas al sostener que Brasil no vive una “democracia plena” y aseguró que los cambios contribuirían a “redemocratizar” el país.
Sus planes también alcanzan al Poder Judicial, con el que la familia Bolsonaro mantiene una larga disputa. El candidato propone una reforma que incluye un mayor control sobre el Supremo Tribunal Federal, y a su vez un proceso de destitución contra Alexandre de Moraes, juez instructor de la mayoría de los casos judiciales contra su familia.
Sus adversarios lo acusan de intentar debilitar las instituciones democráticas, pero Bolsonaro rechazó las críticas y pidió “realismo”. También acusó a Lula, sin presentar pruebas, de “amenazar” a directores de medios de comunicación y de colaborar con un juez del Supremo para investigar las fuentes de un periodista.
El debate sobre la reforma judicial coincide con una crisis en el Supremo Tribunal Federal por la investigación sobre el Banco Master, que desató una disputa entre los jueces Alexandre de Moraes y André Mendonca. El caso también salpica a Flávio Bolsonaro, investigado por presunta corrupción en la financiación de una película sobre su padre, apoyada por el banquero Daniel Vorcaro, principal implicado en la trama.

Mano dura contra el narcotráfico y acercamiento con Colombia
En tanto, Bolsonaro prometió este miércoles endurecer la lucha contra el narcotráfico y busca cooperación internacional para impulsar sus propuestas.
En ese contexto, mantuvo el martes una videollamada con el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, a quien pidió colaboración para combatir el crimen organizado. Ambos países comparten una frontera de 1.600 kilómetros que atraviesa la selva amazónica.
“Voy a implementar un régimen muy duro aquí en Brasil. Voy a necesitar conversar con usted mucho para que tengamos ese intercambio de información” sobre narcotraficantes, afirmó Bolsonaro.
De la Espriella, quien asumió la presidencia en agosto, coincidió en la necesidad de cooperación. “La droga es un problema global (...), nosotros producimos el 75%-80%, tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos fronteras comunes”, respondió.
Bolsonaro propuso, por su parte, que "cuando un delincuente de Colombia esté en Brasil será un gran placer para mí, como presidente de la República, detenerlo y entregárselo, así como quiero que usted entregue a los bandidos brasileños”.
El apoyo de referentes de la derecha
El acercamiento con De la Espriella se suma a los vínculos de Bolsonaro con otros dirigentes de derecha de América Latina, en un contexto de crecimiento de estas fuerzas políticas en la región.
En el plano económico, el candidato ha prometido drásticos recortes presupuestarios y llegó a mostrar unas tijeras para emular la motosierra del presidente de Argentina, Javier Milei, cuyas reformas ha elogiado.
Milei, por su parte, celebró el resultado de la primera vuelta con un mensaje en redes sociales en el que aseguró que “la libertad avanza en Brasil”. También festejó el desempeño de su “querido amigo” Flávio Bolsonaro y calificó los comicios como una “elección histórica ante el comunista de Lula”.
A estos vínculos se suma el respaldo político que ha representado la relación de su familia con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado de Jair Bolsonaro.
Aunque evitó apoyar directamente a Flávio, Trump celebró el lunes su resultado en la primera vuelta y lo calificó de una “gran victoria”. También anticipó que el balotaje del 25 de octubre será “muy reñido”.






















