A medida que las empresas tecnológicas amplían su influencia sobre la vida de los niños, primeras damas y cónyuges de líderes mundiales han reclamado un marco internacional común para proteger a los menores en internet. En este contexto, la primera dama de Türkiye, Emine Erdogan, pidió a Naciones Unidas establecer estándares compartidos de seguridad digital.
Durante una reunión de alto nivel celebrada el 21 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York, Erdogan sostuvo que las regulaciones nacionales, por sí solas, no bastan para hacer frente a los desafíos planteados por las grandes empresas tecnológicas globales. Por ello, defendió una respuesta internacional coordinada.
El encuentro, titulado "La arquitectura invisible: construir sistemas digitales seguros para los niños", se celebró al margen de la semana de alto nivel del 81º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, bajo los auspicios de Erdogan y en cooperación con UNICEF y la Oficina del Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia contra los Niños.
La reunión congregó a primeras damas y cónyuges de jefes de Estado y de Gobierno de 13 países. En conjunto, los participantes pusieron el foco en los crecientes riesgos a los que se enfrentan los menores en internet y defendieron que su protección debe convertirse en una responsabilidad internacional compartida.
De las restricciones nacionales a los estándares globales
En primer lugar, Erdogan advirtió contra la idea de considerar la tecnología como una amenaza en sí misma. Sin embargo, señaló que las plataformas digitales han dejado de ser simples herramientas de comunicación para convertirse en sistemas capaces de orientar a las sociedades y transformar la vida cotidiana.
"No podemos limitarnos a observar cómo la tecnología que nosotros mismos hemos inventado crea ante nuestros ojos un nuevo tipo de ser humano que estará al servicio de sus propios fines", afirmó.
A partir de esta preocupación, la primera dama turca cuestionó los modelos de negocio que anteponen los beneficios y la interacción de los usuarios al bienestar de los niños. En su opinión, la presión que estos sistemas ejercen sobre los menores requiere una respuesta que vaya más allá de la responsabilidad individual de las familias.
"Garantizar la seguridad de los niños no es responsabilidad exclusiva de los padres; es responsabilidad de todos. Debemos construir un ecosistema digital saludable y garantizar que la seguridad no sea una función adicional que se incorpora posteriormente a los sistemas digitales, sino el punto de partida de su diseño", sostuvo.
En este sentido, Erdogan recordó que Türkiye introdujo desde una etapa temprana medidas legales y técnicas relacionadas con el uso de las redes sociales por parte de los menores. No obstante, señaló que las diferencias entre las regulaciones nacionales pueden dificultar la creación de estándares comunes cuando las empresas operan a escala global.
"Por ello, debemos unir nuestros esfuerzos", afirmó Erdogan, quien reclamó estándares globales comunes bajo el paraguas de la ONU, acompañados de mecanismos periódicos de seguimiento y presentación de informes.
La propuesta encontró respaldo entre otros participantes. Desde distintas perspectivas, coincidieron en que el carácter transfronterizo de las plataformas digitales exige una respuesta que no quede limitada a las legislaciones nacionales.
Así, la esposa del primer ministro libanés, Sahar Salam, respaldó la creación de un marco internacional común que establezca estándares mínimos para la seguridad infantil, delimite las responsabilidades de las empresas tecnológicas y refuerce la cooperación entre países.
"Ningún país puede proteger por sí solo a sus niños en el mundo digital. La tecnología cruza las fronteras de inmediato. Nuestros sistemas de protección no", afirmó.
En la misma línea, la primera dama de Rumania, Mirabela Gradinaru, comparó la situación con la seguridad vial. Mientras los países cuentan con sus propias normas y mecanismos para hacerlas cumplir, señaló, internet carece de fronteras equivalentes.
"El problema ya no es local; por tanto, la solución tampoco puede ser únicamente local", afirmó.
Por su parte, la primera dama de Chile, María Pía Adriasola Barroilhet, puso el foco en el papel de los adultos y llamó a predicar con el ejemplo. Según sostuvo, los padres deben estar dispuestos a apartarse de sus propias pantallas si esperan que sus hijos hagan lo mismo.
Los riesgos que acechan a los niños detrás de la pantalla
Más allá de la necesidad de establecer reglas comunes, las intervenciones pusieron de relieve los riesgos concretos que los menores encuentran en los entornos digitales. Entre ellos figuran la explotación, la manipulación, el ciberacoso, los contenidos perjudiciales y las vulneraciones de la privacidad.
En este punto, la reina Matilde de Bélgica centró su intervención en los derechos de los niños y defendió que los menores no pueden ser tratados como una variable más dentro de los modelos de negocio de las empresas tecnológicas.
"Tenemos una responsabilidad colectiva de actuar para proteger los derechos, la seguridad y el bienestar de los niños", afirmó.
Al mismo tiempo, la primera dama de Burundi, Angeline Ndayishimiye, reconoció las oportunidades que las tecnologías digitales ofrecen a los jóvenes, especialmente en África. Sin embargo, advirtió de que estos beneficios vienen acompañados de riesgos crecientes para la seguridad y la dignidad de los menores.
Precisamente, la dimensión global de estas amenazas fue destacada por la primera dama de Kenia, Rachel Ruto, quien describió internet como un espacio digital compartido en el que los riesgos no respetan las fronteras nacionales.
"Los datos, la imagen, la ubicación y el comportamiento en internet de un niño no son mercancías que puedan recopilarse; forman parte de su dignidad, sus derechos y su futuro", afirmó.
Pero el debate no se limitó a las redes sociales. Con la expansión de la inteligencia artificial, esta tecnología se ha convertido también en una nueva preocupación en materia de protección infantil.
En este sentido, Diana Fox Carney, esposa del primer ministro de Canadá, advirtió de que la IA representa la próxima frontera en este ámbito.
"Nuestros hijos no deberían tener que renunciar a su infancia por las tecnologías que creamos", afirmó.
Ante este nuevo escenario, la primera dama de Serbia, Tamara Vucic, reclamó que los niños reciban los conocimientos necesarios para comprender la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, defendió estándares seguros para su utilización en la educación y una mayor cooperación internacional.
Por otro lado, la primera dama de Lituania, Diana Nausediene, instó a los países a explorar soluciones tecnológicas que permitan verificar de manera efectiva la edad de los usuarios. No obstante, subrayó que estos mecanismos deben proteger los datos personales frente a filtraciones, rastreo y elaboración de perfiles.
La seguridad infantil como responsabilidad compartida
A medida que avanzó el debate, las intervenciones coincidieron en que establecer estándares internacionales no será suficiente si estos no van acompañados de obligaciones concretas para las empresas tecnológicas y de apoyo para las familias, los centros educativos y las comunidades.
En esta línea, la primera dama de Guatemala, Lucrecia Eugenia Peinado Villanueva, pidió a las empresas que sitúen los derechos y la seguridad de los niños en el centro de sus operaciones. Asimismo, reclamó a los gobiernos que establezcan y hagan cumplir normas claras.
Pero, además de las responsabilidades de empresas y gobiernos, Peinado Villanueva destacó la necesidad de incorporar a los propios menores al debate. Los niños, señaló, deben tener voz en las decisiones que afectan a su vida digital.
Desde otra perspectiva, la primera dama de Gambia, Fatoumatta Bah Barrow, planteó que el progreso tecnológico no debería medirse únicamente por el nivel de innovación alcanzado. También debería valorarse si los niños pueden beneficiarse de estos avances de manera segura.
"Dentro de unos años, la pregunta más importante no será hasta dónde llega la inteligencia de nuestra tecnología. Será si nuestros niños pudieron experimentar sus promesas de manera segura", afirmó.
En paralelo, la primera dama de Senegal, Marie Khone Faye, pidió a los cónyuges de los líderes mundiales que utilicen sus plataformas públicas para movilizar apoyos y convertir los compromisos políticos en acciones concretas.
Para la primera dama de Sierra Leona, Fatima Maada Bio, el principio rector debe ser que los avances tecnológicos fortalezcan, en lugar de menoscabar, los derechos y el bienestar de los niños.
Así, aunque las participantes abordaron el problema desde diferentes ángulos, sus intervenciones convergieron en una misma idea: proteger a los niños en un mundo cada vez más conectado exige algo más que regular su acceso a la tecnología.
También implica exigir responsabilidades a las empresas que diseñan los entornos digitales, reforzar la cooperación entre gobiernos y reconocer a los niños como titulares de derechos cuya seguridad debe situarse por encima de los intereses comerciales.






















