El presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, intervendrá este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en un discurso en el que se espera que centre su atención en el genocido de Israel en Gaza, y las posibles acciones contra Tel Aviv, así como el reconocimiento del Estado palestino. Su visita a Nueva York estará marcada, además, por las relaciones con Estados Unidos y las negociaciones para resolver las diferencias entre Ankara y Washington en materia de defensa.
Erdogan participará en el debate general de alto nivel de la 81ª sesión de la Asamblea General, una cita en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros exponen ante la comunidad internacional sus principales prioridades y posiciones sobre los asuntos que marcan la agenda internacional.
Gaza y el reconocimiento de Palestina
En primer lugar, el genocidio en Gaza se perfila como uno de los principales ejes de la intervención del mandatario turco. Erdogan abordará previsiblemente las acciones de Israel en el enclave palestino y defenderá la necesidad de avanzar hacia el reconocimiento de Palestina como Estado.
Asimismo, su discurso podría poner el foco en las posibles medidas que la comunidad internacional puede adoptar frente a Israel, en un momento en el que la cuestión palestina continúa ocupando un lugar central en la agenda internacional.
La intervención supondrá la decimosexta comparecencia de Erdogan ante la Asamblea General de la ONU.
Se tratará, además, de la decimosexta intervención de Erdogan ante la Asamblea General de la ONU. El mandatario turco será el cuarto orador de la primera jornada, después de Jordania.
Como establece la tradición de Naciones Unidas desde 1955, Brasil abrirá el debate general, con las excepciones de 1983 y 1984. A continuación intervendrá Estados Unidos, país anfitrión de la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

La relación con Estados Unidos, sobre la mesa
Más allá de la agenda multilateral, la visita de Erdogan a Nueva York se produce en un momento de negociaciones entre Türkiye y Estados Unidos para resolver algunos de los principales desacuerdos bilaterales en materia de defensa.
El ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan, señaló el sábado que Ankara está trabajando para lograr el levantamiento de las sanciones estadounidenses impuestas en virtud de la ley estadounidense para contrarrestar a adversarios a través de sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés) y encontrar una solución al conflicto provocado por la adquisición turca de los sistemas de defensa aérea rusos S-400.
Según Fidan, Ankara y Washington están estudiando "ideas creativas" para resolver el desacuerdo antes de una esperada reunión entre Erdogan y el presidente estadounidense, Donald Trump, al margen de la Asamblea General.
"Las sanciones CAATSA son un obstáculo para nosotros, particularmente para nuestra Presidencia de Industrias de Defensa. Estamos trabajando para que sean levantadas", afirmó Fidan en declaraciones a la cadena turca NTV.
El ministro añadió que también existen propuestas para resolver la cuestión de los S-400 que dio lugar a las sanciones, aunque no detalló el contenido de las alternativas que están siendo estudiadas. Fidan aseguró que Ankara y Washington tratan de avanzar sobre la base de la voluntad mutua de resolver sus diferencias.

¿Qué son las sanciones CAATSA?
La ley estadounidense para contrarrestar a adversarios a través de sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés) fue aprobada en 2017 con el objetivo de penalizar determinadas operaciones con los sectores de defensa e inteligencia de países considerados adversarios de Estados Unidos, entre ellos Rusia.
En el caso de Türkiye, Washington recurrió a esta legislación después de que Ankara adquiriera el sistema ruso de defensa aérea S-400. Estados Unidos consideró que la incorporación de este sistema al arsenal de un miembro de la OTAN podía generar riesgos para la seguridad de los cazas F-35, cuya tecnología estaba siendo desarrollada y operada junto con países aliados.
La disputa tuvo consecuencias directas para la cooperación militar entre ambos países. En 2019, Washington excluyó a Türkiye del programa de los F-35 y, en diciembre de 2020, impuso las primeras sanciones bajo CAATSA.
Las medidas, sin embargo, no fueron dirigidas contra las Fuerzas Armadas turcas ni contra la economía del país en su conjunto, sino principalmente contra la Presidencia de Industrias de Defensa (SSB) y varios de sus altos funcionarios. Entre otras restricciones, Estados Unidos limitó la concesión de licencias y autorizaciones de exportación a la SSB y estableció restricciones sobre determinados mecanismos de financiación y sobre los visados de funcionarios afectados.
Ankara ha defendido desde entonces que la compra de los S-400 fue una decisión soberana destinada a reforzar su defensa aérea y ha rechazado las objeciones de Washington. Türkiye también ha planteado la creación de una comisión para analizar la compatibilidad de los sistemas y encontrar una salida al desacuerdo.
Ahora, el levantamiento de las sanciones se ha convertido en uno de los asuntos pendientes de la relación bilateral. Su eliminación permitiría reducir las restricciones que afectan a la industria de defensa turca y podría facilitar una mayor cooperación entre ambos países en materia de tecnología, financiación y proyectos de defensa.
En este contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el 7 de julio, antes de sus conversaciones con Erdogan en Ankara durante la cumbre de la OTAN de 2026, que Washington levantaría las sanciones contra Türkiye.
"Vamos a levantar las sanciones. Es hora de hacerlo", afirmó Trump, quien añadió que Estados Unidos no quería imponer sanciones a sus aliados.
Una intensa agenda diplomática
Al margen de su intervención ante la Asamblea General, Erdogan mantendrá una intensa agenda de reuniones y encuentros durante su estancia en Nueva York. El mandatario turco tiene previsto reunirse con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, así como con distintos jefes de Estado y de Gobierno que participarán en la semana de alto nivel de la Asamblea General.
Asimismo, mantendrá encuentros con representantes de la comunidad turca en Estados Unidos, miembros del sector empresarial turco-estadounidense y representantes de centros de estudios y grupos de análisis.
Su programa continuará el miércoles con su participación en la Cumbre del Clima del secretario general de la ONU, donde pronunciará un discurso. La intervención de Erdogan ante la Asamblea General tendrá un carácter amplio y abordará diferentes desafíos globales, entre ellos los riesgos futuros asociados a la inteligencia artificial y la necesidad de una respuesta internacional coordinada.
La cuestión climática tendrá, además, una relevancia especial para Türkiye en los próximos meses. El país acogerá en noviembre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como COP31, que se celebrará en Antalya.
La ciudad mediterránea será así el escenario de una de las principales citas de la agenda climática internacional, mientras Türkiye asume un papel central en las negociaciones sobre cambio climático.





















