En Gaza, hasta los lugares donde las familias buscan refugio pueden terminar convertidos en lugares de muerte. Al menos 21 personas, entre ellas 12 niños, murieron este miércoles cuando un edificio de seis plantas se desplomó durante la noche en Tal Al-Hawa, en Ciudad de Gaza, sepultando a quienes habían encontrado allí un techo bajo el que protegerse.
Según afirmaron las autoridades del enclave palestno, el inmueble, que albergaba a más de 100 personas desplazadas, había sido bombardeado varias veces por Israel en 2024 y nuevamente en marzo de 2025. Sus paredes habían quedado dañadas, pero para quienes habían perdido sus casas seguía siendo una de las pocas opciones disponibles.
El inmueble se desplomó durante la noche, cuando decenas de personas dormían en su interior y en las tiendas de campaña instaladas en los alrededores. La estructura cayó sobre viviendas y refugios cercanos, dejando a numerosos residentes atrapados bajo los escombros.
Horas después, en el hospital Al-Shifa, periodistas de AFP presenciaron escenas de profundo dolor. Hombres cargaban los cuerpos de niños envueltos en mortajas blancas, mientras familiares se arrodillaban en el suelo para despedirse de sus seres queridos. Algunos besaban los rostros de los fallecidos entre sollozos.
Mientras tanto, los equipos de rescate continuaban buscando supervivientes entre los restos del edificio. La Defensa Civil de Gaza, aseguró que sus equipos trabajaron durante horas para localizar a las víctimas con "equipos limitados y herramientas rudimentarias” y acusó a Israel de "impedir la entrada de maquinaria pesada" a Gaza.
"Mi amigo y mis vecinos viven en este edificio. Vine a ayudarle a recuperar algo de ropa y unos colchones. Ya no tiene ningún refugio ni casa", relató Mohannad Al Mashharawi, un joven que observaba las labores de búsqueda.
Para Ahmed Al-Ajla, cuyo tío y otros familiares murieron en el derrumbe, lo ocurrido pone de manifiesto el peligro que representan los edificios dañados que continúan siendo utilizados como refugio. El hombre describió estas estructuras como "bombas de relojería".
"La guerra no terminó, porque aún quedan bombas de tiempo en forma de viviendas al borde del colapso", afirmó.

"No tienen otra opción"
De acuerdo con la Defensa Civil, el edificio había sufrido daños durante ataques israelíes anteriores y sus habitantes habían recibido advertencias para no regresar.
Sin embargo, esas advertencias chocan con la realidad a la que se enfrentan muchas familias desplazadas. Según Mahmud Bassal, portavoz de la Defensa Civil, la falta de viviendas y refugios disponibles obliga a numerosos gazatíes a permanecer en estructuras dañadas.
"No tienen otra opción. Sin carpas ni hogares disponibles, viven en edificios agrietados y dañados a pesar del riesgo de derrumbe", afirmó Bassal.
Según Bassal, el edificio había sido alcanzado varias veces durante 2024 y nuevamente en marzo de 2025. Tras esos ataques, se había advertido a los residentes de que no regresaran.
En este contexto, la Defensa Civil señaló que sus equipos, "tras horas de arduo trabajo... recuperaron los cuerpos de 21 personas que habían quedado atrapadas bajo los escombros".
Además, la Defensa Civil indicó que otras 45 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales.
Una amenaza entre las ruinas
El derrumbe de Tal Al-Hawa pone de manifiesto, asimismo, una amenaza que permanece incluso después de los ataques: miles de estructuras dañadas que continúan en pie pese al riesgo de colapso y que, ante la falta de alternativas, siguen siendo utilizadas por familias desplazadas.
En este sentido, la oficina de prensa de Gaza ha señalado que la magnitud de la destrucción en Gaza ha obligado a numerosas familias a ocupar inmuebles parcialmente destruidos. En un comunicado, responsabilizó a Israel y a la comunidad internacional de la situación humanitaria en el territorio.
"Consideramos a la ocupación israelí y a la comunidad internacional plena y directamente responsables de esta catástrofe que afecta a nuestro pueblo", acusó la oficina de prensa.
"También los responsabilizamos de todas las consecuencias y repercusiones del deterioro humanitario continuo, peligroso y sin precedentes que sufren más de 2,4 millones de personas en la Franja de Gaza", agregó.
La dimensión de esta destrucción se enmarca en la brutal ofensiva israelí iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Desde entonces, Israel mató a más de 73.000 palestinos en Gaza, según datos avalados por Naciones Unidas.
No obstante, el balance de la devastación va más allá de las víctimas mortales. La destrucción de viviendas ha dejado a miles de familias sin un hogar y ha multiplicado el número de estructuras que representan un peligro para quienes todavía las ocupan. La Defensa Civil asegura haber identificado alrededor de 2.000 edificios en Gaza que corren riesgo de derrumbarse.
A esta situación se suma la dificultad para avanzar en la reconstrucción. La oficina de prensa del Gobierno de Gaza, ha atribuido el deterioro de las estructuras a los retrasos en la reconstrucción del territorio.
En este contexto, la oficina de prensa del gobierno de Gaza, responsabilizó del suceso a los retrasos en la prometida reconstrucción del territorio.



















