Desde las primeras palabras que pronunció, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, marcó el tono de su discurso para abrir el debate de alto nivel en la Asamblea General de la ONU este martes. Denunciando los “excesos de las superpotencias” de los que ha sido testigo ese foro internacional, el mandatario hizo una defensa acérrima de la soberanía de las naciones, empezando por la suya.
Y en una frase tan corta como contundente, con la que no necesitó mencionar a quién iba dirigida para que el público la entendiera, sentenció: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. Una expresión que alude a la política internacional mediante la que Washington ha marcado el ritmo de sus relaciones con América Latina por décadas, y que llega en un momento álgido en el que el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, busca afianzar –a como dé lugar– su influencia en la región.

Justamente, Lula advirtió sobre las "tentaciones hegemónicas" en América Latina de "la mayor potencia del mundo", en alusión a EE.UU., recalcando que tanto la región como Brasil necesitan de "socios con una agenda positiva" y no de presiones externas.
Brasil, en específico, lleva meses bajo la presión de la Casa Blanca de Trump que le ha impuesto aranceles a sus importaciones, con motivaciones que desde el país latinoamericano han denunciado como políticas.
Alerta sobre “enemigos de la democracia” en elecciones
Este podría ser el último discurso de Lula ante la ONU como presidente de Brasil, si en las elecciones del próximo 4 de octubre pierde el pulso para reelegirse. En la contienda su principal opositor es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado Jair Bolsonaro, que a su vez es un gran aliado de Trump.
Y retomando lo que durante meses ha denunciado como “injerencias externas” a un país soberano como el suyo, el mandatario brasileño prometió impedir que "enemigos de la democracia", ya sean extranjeros o nacionales, se inmiscuyan en los próximos comicios.

"Tenemos un sistema electoral moderno y robusto", subrayó Lula antes de añadir que “bajo la atenta mirada de una ciudadanía plural y de una prensa libre, no permitiremos que los enemigos de la democracia, internos o externos, atenten contra la voluntad popular", agregó.
"La democracia está nuevamente en jaque. Volvemos a presenciar la injerencia extranjera en los procesos electorales. La división del mundo en zonas de influencia para incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos constituye un gesto anacrónico", dijo Lula.
Aunque en ese momento no nombró directamente a Trump, el izquierdista dijo la semana pasada que tenía previsto decirle en Nueva York al republicano que no se inmiscuyera en las elecciones de Brasil.
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