El luto se extendió por España en las primeras horas de este miércoles, tras una tragedia ferroviaria que dejó al menos 64 muertos y 50 heridos graves, según las autoridades regionales. Dos trenes de alta velocidad colisionaron en Urda, en la provincia de Toledo, en un accidente cuyas causas todavía se investigan y que ha provocado una profunda conmoción en el país, donde se suspendieron actividades oficiales y actos políticos en señal de solidaridad con las víctimas.
El accidente a las 8:54 de la mañana, cuando un tren AVE de Renfe, que viajaba hacia Sevilla con 378 pasajeros registrados, embistió a otro de la compañía Iryo que transportaba a 174 personas, entre ellas un bebé, y que aparentemente se encontraba detenido sobre la vía. Ocurrió a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, la capital.
Según fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible citadas por la agencia de noticias EFE, el impacto provocó el descarrilamiento de dos vagones del tren Iryo, que cayeron por un terraplén. Como consecuencia, las autoridades suspendieron la circulación ferroviaria en toda la línea de alta velocidad afectada.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar porque los equipos de emergencia todavía no habían conseguido acceder a todos los vagones.
En el lugar del accidente, ocurrido en una larga recta con aparente buena visibilidad, se vivieron escenas de caos y luto, con helicópteros sobrevolando la zona y un importante despliegue de los servicios de emergencia. El Ministerio del Interior desplegó asimismo efectivos de la Unidad Militar de Emergencias.
Los primeros heridos comenzaron a ser trasladados a hospitales de Toledo, Ciudad Real y Alcázar de San Juan, donde se suspendieron temporalmente las operaciones no urgentes para priorizar la atención a las víctimas. Además, las autoridades habilitaron el pabellón polideportivo de Urda como centro de primera asistencia para los afectados.
García-Page ha advertido, en declaraciones a los medios de comunicación, que los servicios de emergencia siguen buscando cuerpos con ayuda de perros entrenados y pueden "aparecer aún más" cadáveres entre los viajeros de los dos trenes siniestrados.
"Lo siento muchísimo por las familias y por toda la gente", ha indicado el García-Page, quien ha detallado que por el momento se han confirmado 40 fallecidos en el tren de Iryo y 24 en el de Renfe, mientras que el número de heridos, de diversa consideración, se sitúa en 58.
Según ha detallado en una comparecencia ante los medios visiblemente emocionado, "todavía están pendientes los trabajos para desescombrar" la zona y "remover los amasijos del vagón".
"La previsión es que, según los bomberos, vayan a aparecer aún más", ha lamentado el político, quien ha definido el suceso como "una tragedia sin paliativos".
El accidente ocurre 10 meses después de la tragedia de Adamuz, cuando en enero un tren de Iryo descarriló antes de chocar con otro de Renfe que venía en sentido contrario, dejando al menos 39 muertos y más de 120 heridos.

España suspende actos oficiales y políticos tras la tragedia
La magnitud del accidente también alteró la agenda política e institucional del país. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su participación en un acto organizado por el Ministerio de Sanidad, mientras varios ministros cancelaron sus actividades previstas para este miércoles.
En un mensaje publicado en X, Sánchez se declaró "consternado" por el grave accidente y aseguró que mantenía contacto permanente con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y con García-Page.
Luego, se anunció que se desplazaría al lugar del accidente ferroviario en la provincia de Toledo para conocer sobre el terreno detalles de lo sucedido y la evolución de la situación.

Por su parte, el rey de España suspendió los compromisos de su agenda oficial previstos para el miércoles y el jueves. Desde Bétera, en Valencia, donde asistía a unas maniobras, el monarca calificó el accidente de "terrible".
"Lo primero es lamentar esa desgracia terrible. Transmitir a las familias nuestro pésame, nuestra tristeza, nuestro apoyo, nuestro cariño en un momento tan duro, tan difícil", aseguró el rey de España, Felipe VI, en la televisión española desde cerca de Valencia, donde realizaba un acto.
La tragedia también llevó a cancelar los principales actos de la precampaña electoral previstos para este miércoles, así como sesiones parlamentarias y plenos en distintas comunidades autónomas y ayuntamientos del país.





















