En su primer discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente Chile, José Antonio Kast reclamó este martes una reforma de la organización para adaptarla a los desafíos internacionales de 2026 y cuestionó su capacidad para responder con eficacia a las crisis actuales.
“Esta organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos. No es solamente un problema de liderazgo, presente o futuro, sino también un problema de acción”, afirmó Kast durante el debate general del 81º período de sesiones de la Asamblea General, que se celebra en Nueva York.
En este sentido, el mandatario sostuvo que Naciones Unidas debe responder con mayor determinación a los conflictos internacionales y exigir responsabilidades a quienes considera responsables de los mismos.
“Las Naciones Unidas deben exigir responsabilidades a quienes las tienen, y deben hacerlo con la determinación y energía que no hemos visto hasta ahora”, afirmó. “Esta organización no ha estado a la altura de los desafíos de estos acontecimientos”.
Para Kast, por tanto, el problema no se limita al liderazgo de la organización, sino que afecta también a su capacidad para actuar frente a las crisis internacionales.
De hecho, uno de los principales argumentos de su intervención fue que la estructura de Naciones Unidas continúa respondiendo a una realidad internacional configurada tras la Segunda Guerra Mundial.
“No es posible mantener vigente el orden mundial del año 1945 en un mundo del 2026”, sostuvo. A su juicio, se ha construido “una arquitectura que delibera en exceso y ejecuta con lentitud”.
A partir de este diagnóstico, el presidente chileno puso el foco especialmente en el Consejo de Seguridad, cuya composición, según planteó, ya no refleja el actual escenario internacional.
“Un Consejo de Seguridad que refleja el escenario político de 1945 y no la realidad de 2026. Una burocracia que crece hacia adentro, al igual que en muchos países”, afirmó.
Por ello, Kast propuso reducir la burocracia dentro de Naciones Unidas y redirigir su presupuesto hacia áreas “donde las vidas están en juego”. Del mismo modo, planteó suspender las agendas que considera no prioritarias para que la organización pueda concentrarse en los asuntos que requieren una mayor atención.
Asimismo, defendió una reforma del Consejo de Seguridad con el objetivo de que sus decisiones “sean respetadas nuevamente”.

Chile reafirma su adhesión al Escudo de las Américas
Más allá de la reforma de Naciones Unidas, Kast dedicó buena parte de su intervención a la seguridad y al avance del crimen organizado transnacional.
En este ámbito, reclamó una mayor coordinación internacional contra las organizaciones vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas y los homicidios.
Según planteó, estos grupos deberían ser tratados como organizaciones terroristas y considerados amenazas contra los Estados democráticos.
En este contexto, destacó la participación de Chile en la iniciativa Escudo de las Américas, al considerar que refleja el compromiso de su país con la cooperación internacional para combatir el crimen transnacional.
A nivel interno, el presidente también presentó cifras de seguridad de su Gobierno. Según afirmó, la tasa de homicidios ha caído un 11,5%, mientras que los cruces irregulares de la frontera han disminuido un 86% y las expulsiones han aumentado un 50% respecto al año anterior.
“Las personas entran a Chile por la puerta, no por la ventana, con sus documentos en orden”, afirmó Kast.
Este énfasis en la seguridad enlazó con otro de los ejes centrales de su discurso: el diagnóstico sobre la situación de Chile antes de su llegada al Palacio de La Moneda.
Al abordar esta cuestión, Kast aseguró que el país había atravesado un período de estancamiento y responsabilizó de ello a decisiones adoptadas durante el Gobierno de Gabriel Boric.
“Chile se estancó. Chile tomó malas decisiones. Se impulsaron políticas públicas que aumentaron los impuestos, las regulaciones y los obstáculos para emprender”, afirmó.
Asimismo, el presidente recordó la revuelta social iniciada en octubre de 2019, que posteriormente quedó interrumpida por la pandemia.
“Chile se quebró y se instaló en nuestras calles, por meses, un estallido de violencia, donde reinó el caos y se impuso el desorden”, sostuvo.
A partir de ahí, vinculó aquel período con una serie de consecuencias económicas y sociales para el país.
“Todo lo anterior, trajo consecuencias. La inversión se marchó. El empleo se estancó. La violencia homicida escaló a niveles que Chile no conocía en su historia moderna, por el avance del crimen organizado. Hasta ahora”, afirmó.
De este modo, el mandatario recuperó uno de los principales ejes de su campaña presidencial de 2025, cuando prometió un Gobierno de emergencia y situó el orden y la seguridad entre sus prioridades.
Y, en ese mismo sentido, cerró su mensaje dirigido a los inversores con una declaración destinada a presentar a Chile como un país que vuelve a ofrecer condiciones de estabilidad.
“Chile está de vuelta. Y no es una consigna. Es la constatación de un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo”, afirmó.
“Nuestro gobierno partió de una convicción: el orden no es contrario a la libertad. El orden es una de las condiciones de la libertad (...) Libertad para invertir y no enfrentar el continuo cambio de las reglas del juego”, añadió.

Una agenda internacional marcada por la seguridad
Por otra parte, el discurso ante la Asamblea General se produjo durante el segundo día de la gira de Kast por Nueva York, donde el presidente chileno mantiene una intensa agenda diplomática.
Además de su intervención ante Naciones Unidas, Kast tenía previsto acudir, si su agenda se lo permitía, a una reunión de Escudos de las Américas, una iniciativa de gobiernos coordinada por Estados Unidos para impulsar acciones contra el crimen organizado en el hemisferio. Chile no forma parte oficialmente de esta alianza.
En paralelo, el mandatario tenía programadas reuniones bilaterales con sus homólogos de Vietnam, To Lam; Finlandia, Alexander Stubb; y Ucrania, Volodímir Zelenski.
Kast mantuvo además un encuentro con el primer ministro de Canadá, Mark Carney. Durante la reunión, ambos abordaron las posibilidades de ampliar y diversificar la presencia canadiense en nuevos sectores de la economía chilena.
Según la Presidencia de Chile, la cita permitió abordar también la cooperación antártica y polar, “así como las posibilidades de profundizar una asociación en materias estratégicas de interés común, incluyendo ámbitos vinculados a la ciencia, la energía, los recursos naturales, la innovación y el desarrollo sostenible”.
Finalmente, la agenda del presidente chileno en Nueva York incluía una rueda de prensa y, posteriormente, una cena de recepción organizada por el presidente estadounidense Donald Trump, a la que estaban invitados otros mandatarios, entre ellos la presidenta de Perú, Keiko Fujimori.
El debate general del 81º período de sesiones de la Asamblea General comenzó este martes y se prolongará hasta el 28 de septiembre bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplen para todos”.



















