¿Cómo remontó Lula para ganar las elecciones en Brasil y qué papel tuvieron las redes sociales?
AMÉRICA LATINA
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¿Cómo remontó Lula para ganar las elecciones en Brasil y qué papel tuvieron las redes sociales?El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, desafió los pronósticos en la segunda vuelta de las elecciones y logró una histórica reelección. Estas son las claves que le permitieron imponerse sobre su rival, Flávio Bolsonaro.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ondea una bandera tras ganar la segunda vuelta electoral en Sao Paulo, Brasil, el 26 de octubre de 2026.

Tras perder por 2,2 millones de votos la primera vuelta de las elecciones en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva logró superar la desafiante diferencia y vencer a su rival, el senador derechista Flávio Bolsonaro, por una diferencia de 4,4 millones de votos en la jornada de este domingo. 

Esta remontada histórica –la primera de su tipo desde el retorno del país a la democracia en 1989– ha llevado a medios como el diario The Financial Times a calificar al mandatario de “uno de los grandes estrategas políticos de los últimos tiempos”. Ahora, tras casi cinco décadas en la vida pública, Lula se prepara para asumir su cuarto mandato, también histórico. 

Este martes, Lula cumple 81 años y lo hace colgándose la medalla de haber desafiado no solo las encuestas, sino también el consenso de la opinión experta, que anticipaba una victoria de la derecha en el balotaje del 25 de octubre, tras una primera vuelta marcada también por el reciente giro de América Latina hacia esa tendencia política. 

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Ante este panorama, ¿con qué claves se puede leer el triunfo de Lula? Para analistas como Daniel Morales Ruvalcaba, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Sun Yat-sen (China), en "la remontada histórica" del brasileño intervinieron diversos factores decisivos. 

En conversación con TRT Español, resalta, entre los más destacables, el reajuste de la estrategia de campaña digital, la capacidad de movilización electoral en zonas clave y las limitaciones estructurales de Flávio Bolsonaro para ampliar su base electoral más allá de su núcleo de línea dura.

Desde la perspectiva de André Luiz Reis da Silva, catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, el Partido de los Trabajadores de Lula siempre "ha tenido una fuerte presencia en las calles y en la militancia de izquierda tradicional”. 

En ese sentido, añade en diálogo con TRT Español que “las calles fueron tomadas por la militancia, incorporando a los jóvenes de manera más intensa. Hubo una fuerte campaña callejera que se retroalimentaba de las redes sociales"

Las redes como campo de batalla

En su primer discurso tras ganar las elecciones, Lula agradeció la generosidad del pueblo brasileño, denunció la interferencia de plataformas digitales extranjeras y afirmó que regulará estas redes durante su nuevo mandato.“No podemos tener empresas monstruosamente grandes, que ganan miles de millones, no pagan ningún impuesto en este país e intentan orientar el resultado electoral”, sostuvo. 

Sus palabras aluden a la denuncia que, días antes de la contienda decisiva, hizo el Partido de los Trabajadores contra Meta –propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp– por limitar el contenido promocional de la campaña de Lula y, en sus palabras, favorecer Flávio Bolsonaro. Meta negó cualquier injerencia e informó al Tribunal Superior Electoral de Brasil que implementó revisiones humanas obligatorias para supervisar las restricciones automatizadas en las cuentas publicitarias de campaña.

Y es que, justamente, en las redes sociales, Lula tenía mucho en juego. Según Reis da Silva, su equipo de campaña consiguió romper con una dinámica consolidada donde la derecha "utiliza con mucha habilidad las redes sociales; ya había descubierto el nuevo lenguaje, los métodos y los medios, y hace un uso más efectivo que la izquierda".

Asimismo, resalta esta "preponderancia" que la derecha afianzó en las redes sociales “desde hace ya una década”. Y explica que este fenómento “quedó en evidencia en la primera vuelta de Brasil, con candidatos de derecha completamente desconocidos en la esfera pública logrando votaciones expresivas al utilizar algunas consignas de poca profundidad en las redes sociales".

Por eso, previo a la cita electoral definitiva del domingo, Lula reconoció en una columna publicada un día antes en el diario Folha de S.Paulo, la fuerza de las "plataformas digitales", que han transformado las dinámicas electorales.

En esa línea, el experto latinoamericano Ruvalcaba señala "una notable adaptación de su equipo de campaña, que apostó por estrategias de comunicación digital novedosas, incluyendo videos hechos con inteligencia artificial y estéticas poco convencionales”.

Por ejemplo, con un formato de anime que muestra la lucha del bien contra el mal –donde Lula enfrenta a “el enemigo” de Bolsonaro con el estilo enérgico propio del género– y, en otra ocasión, con un estilo de Lego que muestra el giro de la región, la alianza de la derecha y sus vínculos con el sionismo.

Para Ruvalcaba, estos esfuerzos están “dirigidos especialmente al público joven, que había mostrado niveles importantes de abstención. Incluso el propio Lula, tradicionalmente poco familiarizado con estas plataformas, comenzó a participar más activamente mediante selfies y contenidos personales”.

El arquitecto digital

Y detrás de esta estrategia hay un nombre: el diputado André Janones, de 42 años. Un rostro "poco conocido" en Brasil y miembro del partido de izquierda Rede hasta la primera vuelta electoral, quien acabó por transformarse en el arquitecto digital de la victoria de Lula.

Tras lo que Reis da Silva califica como "fuertes sospechas" que deben ser investigadas sobre la denuncia de "manipulación deliberada de los algoritmos de interacción (engagement), los cuales favorecían a la derecha", insiste en que, bajo ese panorama, Janones estuvo orientado a "forzar los algoritmos a partir de la acción coordinada de los militantes”. Para explicar señala que esto, por ejemplo, serían “simpatizantes de Lula comentando e interactuando con publicaciones de la campaña”, con el objetivo de “romper las burbujas de las redes sociales y hacer llegar el mensaje a un público mayor”. Así, “se estimuló a los simpatizantes a producir y hacer circular contenido, en diversos formatos y lenguajes, para publicarlo en redes sociales".

Agrega que, poco después de la primera vuelta, Janones organizó un canal de WhatsApp que actualmente cuenta con más de 10 millones de seguidores. El canal se llama "Ejército de Lula", un grupo cuyo nombre, según el medio Politico, hace referencia al libro de fantasía de Harry Potter y, específicamente, al "Ejército de Dumbledore" –el grupo de estudiantes de Hogwarts que lucha contra "las fuerzas del mal"--, al que la BBC califica como "responsable de una de las remontadas más improbables en la política brasileña reciente".

En esta línea, Janones asumió la figura de "general" que, según explica Reis da Silva, "asignaba tareas a los seguidores para superar las barreras de los algoritmos y 'ganar la batalla narrativa de las redes'”. El experto añade que el diputado además realizaba “transmisiones en vivo (lives) y propuso que el presidente Lula tuviera una participación más activa en las redes, empleando también nuevos formatos de lenguaje".

Durante una transmisión el 22 de octubre, según el medio Poder360, Lula declaró: "Soy mariscal en el ejército del general Janones".

De hecho, el grupo fue suspendido dos veces después de que el presidente del tribunal electoral de Brasil, Kassio Nunes Marques, cercano a Bolsonaro, argumentara que el grupo difundía desinformación. Sin embargo, en ambas ocasiones, sus compañeros jueces revocaron la decisión.

Soberanía, autodeterminación y recursos

Además, poco después de ganar las elecciones, Lula reiteró una de las frases clave de su campaña: "Nuestro país no va a ser el patio trasero de nadie". Asimismo, expresó su intención de que Brasil ocupe un lugar "central" y no "periférico" en las discusiones globales.

Esta reivindicación de soberanía y autodeterminación ya formaba parte de su discurso de campaña. En ese contexto, el equipo de Lula adaptó al portugués la canción "Lo que le pasó a Hawai", del artista Bad Bunny, con su previa autorización. 

El tema aborda la pérdida de territorio e identidad cultural bajo la influencia de Washington a través de versos como "quieren tomar el río, y también la playa, quieren las tierras raras", y no tardó en tener repercusión tanto en Brasil como en el exterior.

El video de la campaña resaltó el arraigo indígena del continente y el patrimonio cultural que representa la Amazonía. Además, contó con la narración del destacado actor Wagner Moura para reivindicar la soberanía nacional frente a las presiones externas, mostrando las diversas facetas del país.

Y para el experto brasilieño, Reis da Silva, el fenómeno resultante de estas elecciones es que "la izquierda parece haber encontrado formas de lidiar con las nuevas maneras de hacer comunicación política y haber logrado contrarrestar el poder de la derecha en este terreno. La tendencia indica que las redes sociales serán objeto de un creciente enfrentamiento. Está por verse, en el futuro cercano, el resultado de estas nuevas disputas."

Movilizar a los votantes

A esto se suma, “una importante movilización electoral, especialmente de ciudadanos que no habían participado en la primera vuelta”, explica Ruvalcaba.

En las últimas semanas, ambos candidatos intensificaron sus campañas con estrategias diferentes: Lula buscó movilizar a quienes no votaron y amplió su presencia en las redes sociales, mientras que Bolsonaro apostó por propuestas de reformas constitucionales y acercamientos con líderes de derecha de la región.

Y, según Ruvalcaba, otro de los factores que ayudó a Lula fueron "los límites que encontró Bolsonaro para ampliar su base electoral. Mientras Bolsonaro parecía acercarse a su techo, Lula todavía tenía margen para crecer justo entre los jóvenes y los abstencionistas de la primera vuelta".

Entonces, el equipo de Lula apostó por la comunicación digital para dar mayor protagonismo a políticos jóvenes e influencers de izquierda, además de aumentar la presencia del candidato en las redes sociales. 

Asimismo, el líder brasileño, quien por primera vez –tras declarar que no tenía un teléfono celular– grabó su primer video selfie, instó a sus seguidores a movilizarse y trasladar la campaña a las calles. “Vamos todos, salgamos a las calles y hablemos con la gente. Con aquellos que aman a Brasil, la educación y la democracia, que quieren empleos de calidad, seguir estudiando y ver crecer a Brasil”, expresó en un mensaje difundido en la red social X.

En palabras de Lula en su columna posterior: “Vivimos un raro momento de movilización popular en Brasil. Miles de movimientos callejeros ocurren sin organización partidaria, de manera viva y espontánea. El pueblo se unió y tomó la campaña para sí”.

Superar barreras

El hito de la remontada de Lula viene a sumarse como un nuevo capítulo de resistencia dentro de su historia, esa que empezó con sus orígenes humildes en el noreste de Brasil y en la que logró salir de la pobreza. 

De hecho, su experiencia obrera la utilizó a su ventaja durante el último debate televisivo, en el que articuló un discurso centrado en la falta de experiencia de su rival, Flávio Bolsonaro, y en sus presuntos vínculos con figuras del crimen organizado en Río de Janeiro. Además, durante ese intercambio político, el propio Bolsonaro hizo referencia a los "nueve dedos" de Lula –una alusión al dedo que perdió en un accidente laboral en una fábrica–, un rasgo que forma parte de su identidad política y de su imagen como representante de la clase trabajadora. 

Tras las declaraciones de Flávio, Lula le exigió una disculpa e hizo hincapié en que su oponente “nunca había trabajado en su vida”.

Asimismo, la prensa resalta cómo, a pesar de las circunstancias, tras llegar al Congreso brasileño en 1986, Lula atravesó tres intentos presidenciales fallidos (1989, 1994 y 1998) antes de ganar finalmente en 2003 con la promesa de reducir la pobreza y mantener la estabilidad económica. 

Durante sus dos primeros mandatos (2003-2010), impulsó un importante crecimiento económico y programas sociales decisivos como Bolsa Família, reduciendo notablemente la pobreza y finalizando su gestión con una alta popularidad, a pesar de los escándalos de corrupción que salpicaron a su administración.

Años después, la Operación Lava Jato –la mayor investigación por corrupción y lavado de dinero en la historia de Brasil, cuyo impacto se extendió a múltiples países de América Latina– afectó gravemente su carrera: fue encarcelado en 2018 por cargos de corrupción, lo que le impidió postularse en los comicios de ese año.

Tras pasar 580 días en prisión, quedó en libertad en 2019 y, en 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas debido a la falta de jurisdicción. Con sus derechos políticos restituidos, Lula volvió a gobernar Brasil tras ganar las elecciones de 2022 frente a Jair Bolsonaro, padre del que sería su rival cuatro años después.

Brasil bajo Lula en el ámbito internacional y regional

Para Reis da Silva, en esta coyuntura, la victoria de Lula tiene un gran impacto dentro y fuera de un Brasil que está "dividido, con una sociedad más conservadora que votó masivamente por la derecha en las elecciones parlamentarias”. 

Sin embargo, el experto destaca que “la victoria de Lula logró contrarrestar el avance de la derecha y bloquear su proyecto de poder, el cual estaba comprometido con intereses orientados a reducir los derechos y avances sociales de las últimas décadas, con una agenda conservadora en lo moral y neoliberal en la economía y en la gestión del Estado".

Mientras tanto, a nivel internacional asegura que Brasil continuará defendiendo la multipolaridad, el multilateralismo, la reforma de las instituciones internacionales y los intereses de los países del Sur Global.

Asimismo, Reis da Silva resalta cómo a nivel regional "Brasil actúa como un freno y un contrapeso frente a los intereses del Gobierno del (presidente de EE.UU.) Trump en América Latina, el cual está imponiendo una fuerte agenda de securitización, como el proyecto del Escudo de las Américas. Intentará mantener una América del Sur con cierto grado de integración y cooperación, a pesar de un contexto regional más desafiante, con la mayoría de los gobiernos alineados a la derecha".

FUENTE:TRT Español
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