En medio de una crisis energética que asfixia a la isla, impulsada por el cerco de Estados Unidos, el Gobierno de Cuba confirmó este lunes que recientemente mantuvo una reunión con funcionarios de Washington. Justamente, La Habana señaló que el levantamiento del bloqueo al suministro de petróleo fue una prioridad y lo denunció como un castigo injustificado contra toda la población cubana.
“Recientemente se celebró aquí en Cuba un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos”, aseguró Alejandro García del Toro, subdirector general para asuntos de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, en declaraciones al periódico Granma.
García, quien se refirió a las negociaciones como "un tema sensible" que se maneja con "discreción", señaló que la reunión tuvo lugar a un alto nivel diplomático. Precisó que la delegación estadounidense incluyó a subsecretarios de Estado, mientras que la parte cubana estuvo representada por funcionarios de alto rango.
"La eliminación del cerco energético contra el país fue un tema de máxima prioridad para nuestra delegación. Este acto de coerción económica, es un castigo injustificado a toda la población cubana", añadió García.
También denunció el "chantaje" de Washington contra los países que desean exportar petróleo a Cuba. “También es una forma de chantaje global contra Estados soberanos, que tienen todo el derecho de exportar combustible a Cuba, bajo las normas que rigen el libre comercio”.
Conversaciones no incluyeron plazos ni exigencias de EE.UU., aclara Cuba
El viernes, según medios estadounidenses que citaron a funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. bajo condición de anonimato, señalaron que diplomáticos del país viajaron a la isla a comienzos de abril. Según Axios, durante el encuentro en La Habana los diplomáticos estadounidenses plantearon varias exigencias para continuar el diálogo, entre ellas la liberación de prisioneros políticos.
No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba negó esas afirmaciones en las declaraciones de este lunes.
"En el marco de la reunión, ninguna de las partes estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios, como ha sido mencionado por medios de prensa estadounidenses. Todo el intercambio se produjo de forma respetuosa y profesional", sostuvo García.
Cuba enfrenta una prolongada crisis económica marcada por escasez de combustible, apagones y dificultades en el acceso a alimentos y medicinas. Funcionarios en La Habana atribuyen gran parte de estas dificultades a décadas de sanciones estadounidenses.
Esta situación empeoró cuando el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, comenzó a aplicar, en enero, una política de máxima presión sobre Cuba, que incluyó restricciones al suministro de petróleo y sanciones económicas. Incluso amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo, lo que llevó a que desde entonces solo un buque de Rusia – que quedó exento de esta medida, según Trump– llegara a la isla.
Asimismo, Trump ha advertido sobre una posible intervención. Ante este escenario, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó semanas atrás que no renunciará ante la presión de la Casa Blanca y reiteró su disposición al diálogo.








