Los patios de colegio en La Habana están extrañamente silenciosos este junio. Sin transporte ni alimentos para los comedores, el fin del curso escolar se ha adelantado a la fuerza por la intensificación de la crisis derivada del bloqueo petrolero de EE.UU.
"Soy abuela de un niño de 10 años y ya estamos disfrutando de estas vacaciones apresuradas", señala escéptica a la agencia de noticias EFE Amalia Acosta, de 65 años, mientras recorre a media mañana con su nieto el Paseo del Prado, en La Habana Vieja.
Con los padres trabajando, Acosta ha quedado al cuidado del infante. Explica que "desafortunadamente" las evaluaciones finales tuvieron que adelantarse y se realizaron en un contexto muy complicado, pues "no había corriente" ni conexión a internet para "buscar la información". "La afectación fue bien seria", remata.
Su caso no es una excepción. Por las calles de Cuba se ven estos días, desde primera hora de la mañana, a niños de la mano de familiares saliendo a cumplir mandados, acompañando a sus padres en el trabajo o jugando a fútbol y pelota en plena calzada con amigos del barrio.
La ministra de Educación, Naima Trujillo, explicó recientemente que el fin de curso debía adelantarse en el actual contexto y que se llevaría a cabo "de forma gradual del 15 al 30 de junio" por la crisis energética. Pero parece que la realidad se ha impuesto de forma acelerada.

Crisis energética agravada en los últimos meses
La crisis energética, que comenzó a mediados de 2024, se ha agravado en los últimos meses de la mano del bloqueo petrolero de EE.UU. La economía estatal está casi en su totalidad paralizada y se estima que se va a contraer al menos un 6,5% este ejercicio (tras una caída acumulada de más del 15% en los cinco años previos).
El transporte público ha desaparecido. Las basuras se acumulan en las calles sin equipos de recogida. La industria no produce. Los hospitales apenas ofrecen algunos servicios mínimos y las oficinas gubernamentales están en modo contingencia.
La educación, uno de los pilares de los beneficios sociales que ofrecía el sistema cubano de forma universal y gratuita, no podía ser ajena al profundo deterioro general.
"No hay luz, no hay agua, no hay nada", asegura a la agencia de noticias EFE Norki Rigondeaux, una habanera de 57 años al recoger antes de tiempo a su nieto en una escuela primaria de la capital cubana. "No se puede dar clase así", zanja.
Dificultades para los niños y educadores
Algunos padres explican que los apagones, de hasta 22 horas al día en La Habana y peores aún en el resto del país, impiden dormir en condiciones a los niños, especialmente con el calor, lo que hace difícil la asistencia a la escuela al día siguiente.
Rigondeaux explica que muchas veces los educadores "llegan tarde por el problema del transporte", si es que no desaparecen a medio curso porque se marchan del país y hay que sustituirlos, como le sucedió a la clase de su nieto, de primer grado.
Según cifras recopiladas por la agencia de noticias EFE al inicio del actual curso escolar en septiembre pasado, ninguna provincia de la isla alcanzó una cobertura docente del 100% y en algunos lugares, como Sancti Spíritus (centro) y La Habana, las autoridades no lograron cubrir una de cada tres plazas de profesor.
Una generación en riesgo
La situación del sistema educativo cubano ha encendido las alarmas de organismos internacionales como la Unesco, que ya advirtió sobre un riesgo sistémico para el aprendizaje y el futuro de toda una generación en la isla.
La directora de la Oficina Regional de la Unesco en La Habana, Anne Lemaistre, alertó el pasado 29 de mayo que "la educación en Cuba está en riesgo debido a la actual crisis energética" y que "esto dificulta que docentes y estudiantes asistan a clases, aprendan eficazmente y disfruten de una vida social normal con sus amigos".
Recalcó que, en ese contexto, se "pone en peligro el futuro de toda una generación, con consecuencias a largo plazo", y advirtió que ese porvenir debe "protegerse por el bien de todos".

Washington aumenta la presión sobre La Habana
La crisis que atraviesa la isla coincide con un aumento de la presión de Washington sobre el Gobierno cubano. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este miércoles que "todas las opciones están sobre la mesa" al ser preguntado por la prensa sobre si el Pentágono contempla una operación para capturar al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
"Tenemos opciones por todos lados", respondió Hegseth durante una visita al Comando Central de Estados Unidos (Centcom), en Florida, al ser consultado sobre si una operación de "capturar y matar" a Díaz-Canel era una posibilidad.
"En nuestro edificio, literalmente nos ganamos la vida planificando. Así que, aparte del Pentágono, nadie planifica mejor que el Comando Central de Estados Unidos. Para volver al punto central de por qué estamos aquí, todas esas opciones están sobre la mesa", agregó.
El jefe del Pentágono sostuvo además que "hay un montón de presión sobre el régimen de Cuba en este momento y con justa razón" y aseguró que las autoridades cubanas afrontan "grandes decisiones" en un contexto de creciente tensión.
Aun así, evitó responder de forma explícita si el Ejército estadounidense planea una operación similar a la que, según dijo, ejecutó el 3 de enero en Caracas para capturar al entonces gobernante venezolano Nicolás Maduro.
"Todo lo que diría es: opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones en diferentes escalas, dependiendo de adónde quiere ir el comandante en jefe, el presidente de Estados Unidos", manifestó.
Durante una visita a la Bahía de Guantánamo, Hegseth reiteró además su mensaje a La Habana de "no entrar a un juego en el que esté amenazando a Estados Unidos" y declaró que "sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a armas que pudieran alcanzar esta base o al territorio estadounidense".
El funcionario afirmó que "siempre hay un riesgo", aunque aclaró que no se refería a información de inteligencia específica al ser preguntado si Washington había detectado que China o Rusia estuvieran armando a Cuba.
Asimismo, señaló que "lo que pase en el futuro de Cuba está en manos del presidente de Estados Unidos", Donald Trump, y aseguró que el Departamento de Guerra estará preparado para cualquier contingencia.
Desde enero, la Administración Trump ha aumentado la presión sobre Cuba con un bloqueo petrolero y amenazas del mandatario republicano de hacerse con el control de la nación caribeña. La visita de Hegseth se produjo además una semana después de que Washington anunciara nuevas sanciones contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros altos cargos del Gobierno de La Habana.
























