La política exterior de Colombia hacia Oriente Medio está a punto de dar un giro de 180 grados. Apenas unos días antes de asumir la Presidencia, Abelardo de la Espriella confirmó este jueves que revertirá una de las decisiones más emblemáticas del Gobierno de Gustavo Petro: el restablecimiento de las relaciones con Israel y el traslado de la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén.
El anuncio escenifica un cambio de paradigma en la política exterior colombiana. Si el Gobierno de Gustavo Petro convirtió a Bogotá en una de las voces latinoamericanas más críticas con la ofensiva israelí en Gaza y con la actuación de Israel en la región, la llegada de Abelardo de la Espriella abre una nueva etapa de acercamiento diplomático y de reconstrucción de la alianza histórica entre ambos países. El anuncio llega después de que el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, adelantara la víspera un acuerdo alcanzado con el futuro canciller colombiano, Omar Bula Escobar.
Según informó la oficina de prensa del mandatario electo, el pacto fue sellado el miércoles durante una reunión celebrada en Washington y contempla "el intercambio inmediato de embajadores, la eliminación recíproca de visas y el avance para la apertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén, capital de Israel, con el acompañamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí".
La decisión supone un cambio radical respecto a la política impulsada por Gustavo Petro, quien el 1 de mayo de 2024 rompió relaciones diplomáticas con Israel en rechazo a la ofensiva militar israelí en Gaza tras los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023. Aquella medida convirtió a Colombia en uno de los pocos países latinoamericanos en cortar formalmente sus vínculos con Israel.
Sin embargo, el ahora presidente electo ya había anticipado ese giro durante la campaña electoral, cuando prometió restablecer esa relación.
"La relación histórica que el Gobierno Petro rompió de manera unilateral volverá a fortalecerse. Colombia recuperará sus aliados, su palabra diplomática y su lugar como socio confiable en el mundo", agregó el comunicado de De la Espriella.

Las relaciones entre Colombia e Israel
El acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos va más allá del restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Según la hoja de ruta pactada entre Sa’ar y el futuro canciller colombiano, Omar Bula Escobar, Colombia "retomará una posición seria y responsable en el escenario internacional, incluido el sistema de Naciones Unidas".
En esa línea, el país suramericano "retirará su intervención en el caso promovido por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia", procedimiento al que el Gobierno de Petro decidió adherirse.
Hasta la ruptura de relaciones, Israel había sido uno de los principales aliados de Colombia, especialmente en los campos de la seguridad y la tecnología, además de un importante proveedor de armas del país. A su vez, el Estado israelí compraba ingentes cantidades de carbón colombiano, exportaciones que Petro también suspendió.
"Colombia fue una de las grandes amigas de Israel, y esa amistad volverá a ser, más fuerte que nunca", escribió ayer Sa’ar en su cuenta de X, en una publicación en la que afirmó que ambos gobiernos trabajarán para fortalecer la alianza bilateral.

Petro y los países islámicos rechazan la decisión
El anuncio del futuro Gobierno colombiano no tardó en generar rechazo tanto dentro como fuera del país. El presidente saliente, Gustavo Petro, criticó la decisión de Abelardo de la Espriella de trasladar la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén y advirtió de que supone una afrenta para el mundo islámico.
"Mover la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén es de una grosería máxima a todos los pueblos islámicos del mundo, cuya religión, como la del judaísmo, debe respetarse", expresó en X el mandatario saliente.
La decisión también fue condenada por la secretaría general de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que consideró la intención de Colombia de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén como "un lamentable alejamiento de las posiciones históricas" del país suramericano en "apoyo de los derechos legítimos del pueblo palestino".
En un comunicado publicado en X, la organización, que agrupa a 57 países miembros musulmanes, advirtió de que, de producirse este movimiento, "perjudicará las relaciones e intereses comunes entre Colombia y los Estados miembros" de la organización.
Asimismo, la OCI enfatizó su rechazo a esta "medida ilegal", al considerar que constituye una "flagrante violación de las resoluciones de las Naciones Unidas, en particular las 476 y 478 del Consejo de Seguridad, que afirman que toda medida israelí destinada a alterar el carácter de la ciudad de Jerusalén o su estatus jurídico y demográfico es nula y sin efecto".
Por último, exhortó al Gobierno colombiano "a revertir esta decisión ilegal, a apoyar los esfuerzos internacionales encaminados a lograr la paz sobre la base de la solución de dos Estados y a cumplir con sus responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la ONU".
Con este movimiento, Colombia pasaría a formar parte del reducido grupo de países que han trasladado su embajada a Jerusalén, una ciudad cuyo estatus sigue siendo uno de los principales puntos de disputa del conflicto palestino-israelí. Actualmente, solo Estados Unidos, Paraguay, Guatemala, Honduras, Kosovo, Fiji y Papúa Nueva Guinea tienen su representación diplomática en Jerusalén, una decisión que rompe con el consenso internacional, que considera el estatus definitivo de la ciudad una cuestión que debe resolverse mediante negociaciones entre israelíes y palestinos.





















