La guerra entre Washington y Teherán se intensificó el jueves con una nueva oleada de ataques estadounidenses contra objetivos militares en territorio iraní. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que sus fuerzas habían completado nuevos bombardeos contra capacidades de vigilancia militar, sistemas de comunicación y emplazamientos de defensa antiaérea en distintos puntos del país.
Según CENTCOM, medios de la Infantería de Marina, la Fuerza Aérea y la Armada emplearon munición de precisión contra objetivos que, según Washington, suponían una amenaza para las fuerzas estadounidenses y para la navegación comercial internacional en la región. La operación fue ejecutada por orden del presidente Donald Trump y presentada como una respuesta al derribo, días antes, de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense sobre el estrecho de Ormuz.
Poco después del anuncio, medios iraníes informaron de nuevas explosiones en Bandar Abbas y Sirik, así como de otra detonación cerca de Minab, en la provincia meridional de Hormozgán. También se reportó actividad de defensa antiaérea en las inmediaciones de Shiraz y sobre sectores del oeste de Teherán.
La ofensiva había sido anticipada el miércoles por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien afirmó que Washington estaba dispuesto a atacar "instalaciones clave" iraníes. Ese mismo día, Trump anunció que Estados Unidos reanudaría los ataques tras considerar insuficientes los avances en las negociaciones con Teherán y aseguró que Washington golpearía a Irán "muy duramente".
Denuncias por daños a infraestructura civil en el sur de Irán
Horas después de los ataques, comenzaron a surgir denuncias sobre el impacto de los bombardeos en infraestructuras civiles iraníes. Una investigación publicada por The New York Times señaló que uno de los ataques estadounidenses cerca del estrecho de Ormuz habría destruido una instalación de agua potable en la provincia de Hormozgán.
Según el análisis realizado por el equipo de Investigaciones Visuales del periódico a partir de imágenes satelitales y videos, los bombardeos alcanzaron dos pequeñas estructuras de almacenamiento de agua en la aldea de Bemani. Medios iraníes habían informado previamente de que dos depósitos de agua fueron alcanzados durante los ataques, mientras que un funcionario local aseguró que la interrupción del suministro afectó a más de 20.000 personas.
La agencia de noticias Tasnim difundió imágenes de restos de armamento recuperados en el lugar. Especialistas del Open Source Munitions Portal determinaron que los fragmentos correspondían a una bomba guiada GBU-39 de fabricación estadounidense. Según el diario, esa conclusión coincide con los daños observados en los edificios afectados.
Mientras Washington sostiene que sus operaciones están dirigidas contra objetivos militares, las autoridades iraníes y diversos observadores cuestionan el impacto de los bombardeos sobre instalaciones civiles. Según la Convención de Ginebra, de la que Estados Unidos es parte, atacar deliberadamente infraestructuras civiles constituye un crimen de guerra.

Trump asegura que Irán pidió detener los bombardeos mientras Teherán lo desmiente
Mientras continuaban las operaciones militares, Trump aseguró que altos cargos iraníes se habían puesto en contacto directamente con él para solicitar el cese de los ataques estadounidenses. Según informó Fox News, el presidente afirmó que Washington había llevado a cabo bombardeos "violentos" y aseguró que la presión militar estaba empujando a Teherán a buscar una salida a la crisis.
Trump señaló que la operación incluyó el lanzamiento de 49 misiles Tomahawk y el empleo de cazas contra sistemas de radar y defensa antiaérea. Según sus declaraciones, los ataques alcanzaron posiciones situadas a unos 65 kilómetros de Teherán y en la costa suroccidental iraní junto al golfo Pérsico.
El mandatario también advirtió que Estados Unidos está preparado para intensificar rápidamente la campaña militar si Irán no firma un acuerdo para poner fin a la crisis. Según Fox News, Trump afirmó que los bombardeos continuarían al día siguiente si no se alcanzaba un memorando de entendimiento.
Sin embargo, Teherán rechazó categóricamente la versión estadounidense. La televisión estatal iraní citó a un alto funcionario que calificó de "falsas" las afirmaciones de Trump sobre una supuesta petición iraní para detener los bombardeos. Según esa fuente, las declaraciones del presidente estadounidense buscaban encubrir lo que describió como una retirada de Washington de la confrontación con Irán.

Irán amenaza con convertir la región en un "infierno"
Con la confrontación ya extendida más allá del territorio iraní, Teherán anunció ataques contra instalaciones militares estadounidenses en varios países de la región y endureció su retórica sobre esta estratégica vía marítima.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que 18 importantes objetivos militares estadounidenses fueron atacados en Kuwait y Bahréin. Entre ellos mencionó las bases Ali Al Salem y Ahmad Al Jaber, en Kuwait, y la base Sheikh Isa, en Bahréin. Por separado, el Ejército iraní aseguró haber atacado sistemas Patriot, instalaciones de comunicaciones y la Quinta Flota estadounidense en Bahréin, además de lanzar drones suicidas contra esa fuerza naval.
La Guardia Revolucionaria anunció también un ataque contra la base aérea de Al-Azraq, en Jordania, donde se encuentran desplegados cazas estadounidenses F-35, F-15 y F-16. Según el cuerpo militar, su Fuerza Aeroespacial lanzó 12 misiles balísticos contra la instalación y otras infraestructuras militares estadounidenses.
La organización aseguró que estas operaciones respondían a los recientes bombardeos de Washington contra distintas zonas de Irán, incluidas áreas cercanas a Karaj y Nazarabad, al oeste de Teherán, así como una base local de la Guardia Revolucionaria en el condado de Pishva. Además, advirtió que sus operaciones continuarán mientras persista lo que calificó como "agresión enemiga".
Paralelamente, el comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Seyed Majid Mousavi, lanzó una advertencia sobre el estrecho de Ormuz. "Si hacen inseguro el estrecho de Ormuz, convertiremos la región en un infierno para ustedes desde todo Irán", afirmó en declaraciones difundidas por la agencia de noticias Mehr.
Bahréin activa las alarmas y Kuwait intercepta objetivos aéreos
Durante la madrugada del jueves, las consecuencias de la escalada comenzaron a sentirse en otros países del Golfo. Bahréin informó de que una niña de 11 años sufrió heridas leves y varias viviendas y vehículos resultaron dañados después de que restos de drones iraníes interceptados cayeran sobre zonas residenciales.
El Ministerio del Interior bareiní indicó que varios vehículos se incendiaron y que algunas viviendas sufrieron daños materiales en Hamad Town y en la capital, Manama. Equipos de defensa civil y servicios de emergencia fueron desplegados en las zonas afectadas.
La tensión también se hizo sentir en Kuwait. El Ejército kuwaití informó de que sus sistemas de defensa aérea estaban interceptando objetivos aéreos "hostiles" de acuerdo con los procedimientos operativos vigentes.
Irán anuncia el cierre de Ormuz y eleva la tensión en las rutas comerciales
También el jueves, Irán anunció el cierre total del estrecho de Ormuz a todo tipo de embarcaciones, una decisión que elevó la preocupación sobre la seguridad de una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía.
En un comunicado difundido por la televisión estatal iraní, el cuartel general militar Khatam Al-Anbiya afirmó que la vía marítima quedaba cerrada al tránsito de petroleros y buques comerciales debido a la inseguridad generada por la escalada militar en la región. El mando militar advirtió además que "cualquier movimiento" a través del estrecho sería considerado un objetivo.
En paralelo, la Embajada de India en Mascate informó de un incidente que involucró a una embarcación cerca del puerto omaní de Shinas. Según medios locales y organismos de seguridad marítima, se declaró un incendio a bordo del petrolero MT Jalveer cerca de la costa de Omán.
Se trata del tercer incidente que involucra a embarcaciones vinculadas a India desde el recrudecimiento de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. El día anterior, CENTCOM informó de que sus fuerzas habían inutilizado un petrolero tras acusarlo de violar un bloqueo marítimo al intentar transportar petróleo iraní.
Al mismo tiempo, Nueva Delhi condenó el ataque contra el buque comercial Settebello frente a las costas de Omán. 21 tripulantes fueron rescatados, mientras que tres marineros indios que inicialmente figuraban como desaparecidos fueron hallados muertos. El ministro indio de Transporte Marítimo, Sarbananda Sonowal, confirmó posteriormente que los cuerpos habían sido localizados e identificados.
Pakistán pide preservar el alto el fuego y dar una oportunidad a la diplomacia
Tras el deterioro de la situación militar en la región, Pakistán reiteró sus llamamientos a la contención y pidió a Estados Unidos e Irán que respeten el alto el fuego alcanzado meses atrás.
El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores pakistaní, Tahir Andrabi, afirmó que Islamabad sigue "profundamente preocupado" por la situación en Oriente Medio, marcada por una reciente escalada de las hostilidades.
Pakistán desempeñó un papel relevante en los esfuerzos diplomáticos previos al mediar en el alto el fuego anunciado el 8 de abril. Desde entonces, Islamabad ha actuado como intermediario entre las partes y acogió una ronda de conversaciones de alto nivel entre representantes estadounidenses e iraníes los días 11 y 12 de abril.























