Siete días. Ese es el plazo que Teherán pone ahora sobre la mesa para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del mundo, si Estados Unidos acepta una propuesta que Irán ha trasladado a Washington a través de Qatar.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha explicado desde Nueva York que la cuenta atrás comenzaría en el momento en que Estados Unidos diese su visto bueno al plan. Durante los primeros cuatro o cinco días, Washington tendría que adoptar una serie de medidas; en el sexto, el estrecho podría volver a abrirse y, al séptimo, comenzarían las conversaciones entre Teherán y Washington para negociar un acuerdo definitivo.
Araghchi ha detallado este calendario al hablar con periodistas al margen de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas. Sus declaraciones llegan, además, en un momento en el que las señales diplomáticas vuelven a ganar espacio después de semanas marcadas por la confrontación.
Según el ministro de Relaciones Exteriores iraní, las condiciones que Teherán reclama a Washington ya estaban recogidas en el memorando de entendimiento firmado en Pakistán el pasado mes de junio.
"Si existe seriedad por parte de Estados Unidos para alcanzar un acuerdo y reabrir el estrecho de Ormuz, todo está preparado", ha afirmado.
En este sentido, el mensaje de Teherán combina una oferta diplomática con una condición previa: garantías creíbles de que Estados Unidos no volverá a atacar Irán. Araghchi ha asegurado que su país mantiene su compromiso con la navegación segura por el estrecho, pero ha acusado a Washington de haber dejado en suspenso la aplicación del acuerdo tras emprender nuevas acciones militares.

Pezeshkian reclama reconstruir la confianza
En paralelo a las declaraciones de Araghchi, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha insistido en que Teherán mantiene abierta la puerta a una salida negociada con Washington. Sin embargo, ha situado la reconstrucción de la confianza como condición indispensable para avanzar.
En una entrevista con CBS News a su llegada a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, Pezeshkian ha reclamado que ambas partes cumplan los compromisos que ya han puesto por escrito y ha exigido a Estados Unidos garantías de que no pretende derrocar al Gobierno iraní.
"Tenemos que cumplir lo que hemos escrito", ha afirmado. Estados Unidos, ha añadido, "tiene que demostrar que no pretende derrocar nuestro Gobierno o nuestra Administración".
Para explicar la desconfianza de Teherán, el presidente iraní ha pedido a los estadounidenses que contemplen la situación desde la perspectiva de su país.
"Pónganse en nuestra posición. Imaginen que alguien viene y asesina a su líder supremo. Y después no cumple todo lo que habían acordado. ¿Cuál sería su reacción?", ha planteado.
A partir de ahí, Pezeshkian ha cuestionado las intenciones de Washington y ha acusado a Estados Unidos de buscar un cambio de Gobierno en Irán. "La intención de Estados Unidos es derrocar nuestra Administración", ha afirmado, al tiempo que ha señalado a Israel y a sus declaraciones como parte de lo que Teherán interpreta como una estrategia para neutralizar al Gobierno iraní en lugar de negociar.
Asimismo, ha cuestionado los ataques estadounidenses durante el propio proceso diplomático.
"¿Creen que Estados Unidos está realmente interesado en resolver los problemas con nosotros? ¿Por qué entonces nos bombardea en medio de las negociaciones? ¿Por qué viene y mata a nuestros científicos, funcionarios y ciudadanos?", ha preguntado.
En su opinión, mientras continúen las sanciones, las amenazas y los ataques, será difícil recuperar la confianza. "Mientras no dejen de hacer lo que nos imponen cada día, es difícil confiar en ellos", ha señalado.
Pezeshkian ha puesto también el foco en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados. Washington, ha sostenido, "no respeta lo que ha puesto por escrito". Y, a partir de esa desconfianza, ha planteado una duda sobre el futuro de cualquier eventual negociación: "Entonces, si participan en conversaciones, ¿realmente cumplirán lo acordado?".
Con todo, el mandatario iraní ha expresado su esperanza de que pueda alcanzarse la paz en la región. Para ello, ha pedido a Estados Unidos que ponga fin a su apoyo a Israel, al que ha acusado de llevar a cabo lo que Teherán considera un genocidio, y que actúe sobre la base de la "justicia y la equidad".
En esa línea, ha rechazado el desplazamiento de personas de sus hogares y los ataques contra "personas inocentes", además de señalar como objetivos especialmente sensibles a "niños, hospitales y científicos".

Una negociación marcada por la escalada
Las posiciones expresadas por los dirigentes iraníes llegan después de meses de una escalada que ha dejado miles de muertos. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán, a la que Teherán respondió con ataques contra Israel y contra instalaciones estadounidenses situadas en distintos países de la región.
Posteriormente, Washington llevó a cabo nuevos ataques contra objetivos en territorio iraní, mientras las negociaciones entre Teherán y Washington quedaban bloqueadas.
A pesar de ello, ambas partes habían firmado un memorando de entendimiento a mediados de junio. Sin embargo, las conversaciones terminaron estancándose por las diferencias en torno a la navegación por el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes del mundo para el suministro de energía y mercancías.
Es precisamente en este punto donde vuelve a aparecer el estrecho como pieza central de la negociación. Teherán plantea ahora reabrirlo en siete días si Washington acepta sus condiciones, mientras reclama garantías que permitan evitar que el proceso vuelva a quedar atrapado en una nueva escalada.

Washington habla de conversaciones "positivas y constructivas"
Desde Washington, entretanto, la Casa Blanca ha descrito como "positivas y constructivas" las conversaciones que funcionarios estadounidenses mantienen con mediadores sobre la guerra con Irán.
Además, la Administración estadounidense ha señalado que está facilitando importantes exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula una parte fundamental del comercio energético mundial.
La propuesta trasladada por Qatar presenta similitudes con el acuerdo provisional alcanzado en junio, aunque incorpora un calendario mucho más rápido para su aplicación. De este modo, la diplomacia vuelve a moverse en torno a un estrecho cuya apertura se ha convertido en una de las principales piezas de la negociación.
Las señales de acercamiento se han sucedido en las últimas horas. A primera hora del viernes, Pezeshkian recibió al primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani, en un nuevo gesto que apunta al papel de Doha como intermediario entre Teherán y Washington.
Poco antes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también había dejado abierta la puerta al intercambio de mensajes con Irán.
"Si existe una oportunidad para intercambiar ideas y mensajes, lo haremos", afirmó.





















