Las autoridades de Türkiye y la Interpol han desmantelado una red global de fraude de divisas vinculada a Israel, la cual estafó a inversores de todo el mundo, por un valor estimado de alrededor de 266 millones de dólares.
Las operaciones se dirigieron a más de 40 oficinas fraudulentas en Türkiye. Durante los allanamientos nocturnos, fueron detenidos 201 sospechosos de alto nivel y se incautó material digital de las instalaciones. Entre los capturados se encontraban 15 ciudadanos israelíes que ocupaban puestos clave de gestión dentro de la red.
Las autoridades lanzaron operaciones simultáneas contra 28 empresas, 42 centros de llamadas (conocidos como “call centers” en inglés) y 248 sospechosos en 286 direcciones en las ciudades de Estambul y Mugla, con la participación de unidades de Interpol.

El ministro de Justicia de Türkiye, Akin Gurlek, anunció este viernes una importante operación contra la red internacional de fraude vinculada a Israel.
Gurlek afirmó que esta organización operaba bajo la apariencia de centros de llamadas, y seleccionaba como víctimas a ciudadanos extranjeros a los que atraía con anuncios publicados en redes sociales que prometían altos rendimientos a través de inversiones en divisas y criptomonedas.
Según la información compartida por funcionarios turcos, esta red fraudulenta ha operado un vasto “imperio global de estafas” durante más de una década.
Sus orígenes se remontan a principios de la década de 2010, un momento que fue denominado con el nombre de “Los Lobos de Tel Aviv” por Simona Weinglass, periodista de investigación del diario The Times of Israel.
Su reveladora serie de 2016 expuso una industria nacional multimillonaria de opciones binarias, la cual operaba desde centros comerciales israelíes de alta tecnología.
Tras una fuerte presión internacional, el Parlamento de Israel prohibió formalmente la industria nacional de opciones binarias en octubre de 2017.
Sin embargo, expertos destacaron que esta prohibición no desmanteló las redes, sino que las obligó a trasladar sus operaciones fraudulentas a otros países. Mientras tanto, la sede principal de la organización de estafas permaneció en Tel Aviv.
El Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP, por sus siglas en inglés) ya había expuesto dos células de la red, revelando que estafó a al menos 32.000 personas por un total superior a los 275 millones de dólares.
La red apuntaba como víctimas a inversores inocentes en Europa, Asia y África, robándoles miles de millones de dólares en ahorros.
Según la información de inteligencia descifrada por funcionarios turcos, la sede central israelí de la organización fraudulenta prohibió explícitamente a sus redes timar a ciudadanos israelíes y estadounidenses. Mientras tanto, inversores de todo el mundo eran blanco fácil para los estafadores.
Funcionarios de Türkiye compartieron detalles adicionales con la prensa sobre las operaciones de esta red.
Proceso de reclutamiento
Según funcionarios turcos, operadores regionales designados, en contacto con redes israelíes, establecieron las estrategias de fraude.
Se instalaron empresas falsas de centros de llamadas en centros comerciales con nombres extranjeros para ocultar la verdadera propiedad de la red.
También se publicaron anuncios de empleo dirigidos a personas que hablaban diversos idiomas, como japonés, hindi, francés y español.
Los reclutas fueron contratados como “agentes de conversión” para captar inversiones iniciales y como “agentes de retención” para maximizar las pérdidas de las víctimas.
Los solicitantes completaron un programa de capacitación de una semana donde se les asignaron nombres en clave e historias ficticias, como “graduado de Oxford”, para generar confianza con las víctimas.
Antes de comenzar a trabajar, los candidatos debían pasar pruebas de polígrafo para descartar cualquier vínculo con fuerzas policiales, y el personal se sometía a repetidos exámenes periódicos.
Mecanismos operativos
Los funcionarios turcos añadieron que las oficinas de la red operaban bajo estrictos protocolos de reserva para mantener la confidencialidad.
Los teléfonos móviles personales estaban prohibidos dentro de las instalaciones, y se reproducía música a alto volumen de forma continua para enmascarar las conversaciones de fondo.
Los empleados tenían estrictamente prohibido hablar hebreo dentro de las oficinas del centro de llamadas.
Los visitantes externos, incluido el personal de limpieza, tenían prohibido el acceso a las oficinas en todo momento.
Las llamadas a las víctimas utilizaban números de teléfono falsificados que coincidían con el código de país de la víctima para evitar la identificación del usuario.
Los estafadores dirigían a las víctimas a plataformas fraudulentas que operaban con licencias financieras de pago obtenidas en países como Sudáfrica.
Cuando se acumulaban las quejas contra una plataforma, la red abandonaba la marca y migraba a las víctimas a otros portales fraudulentos recién registrados.
Para engañar a los inversores, las interfaces mostraban ganancias de mercado ficticias y permitían retiros iniciales pequeños para generar confianza.
Una vez que los depósitos alcanzaban niveles óptimos, se bloqueaban los retiros, se manipulaban los saldos hasta convertirlos en cifras negativas y se amenazaba a las víctimas con acciones legales si no pagaban fondos adicionales.
En realidad, no se realizó ninguna transacción financiera real, ya que todas las operaciones y saldos del mercado eran escenarios simulados.
¿Cuál es la participación de Israel?
De acuerdo a lo que informaron funcionarios turcos a la prensa, la red se originó en Israel y en el sur de Chipre administrado por Grecia, a principios de la década de 2000.
Una ley israelí de 2017 prohibió las estafas nacionales, trasladando estas actividades ilegales a lugares como el sur de Chipre, Georgia, Ucrania, Bielorrusia, Bulgaria, Azerbaiyán, Grecia y, finalmente, Türkiye.
Las fuentes de Türkiye señalaron que miles de millones de dólares procedentes del fraude fueron canalizados de vuelta a Israel a través de plataformas de intercambio de criptomonedas y monederos.
Los funcionarios turcos también señalaron que los servicios de inteligencia israelíes y grupos mafiosos afiliados aprovecharon la infraestructura global para sus necesidades operativas y logísticas.





















