El departamento del Chocó, en el noroeste de Colombia, es una de las regiones con mayor diversidad en el planeta. Sin embargo, esta región, con una alta población afrodescendiente e indígena, es también la más vulnerable de todo el país. Y allí, específicamente en el municipio de San José del Palmar, se ubicó el epicentro del terremoto de magnitud 7,4 que tiene a Colombia viviendo la peor emergencia nacional en décadas.
El territorio chocoano tiene costas en los dos océanos, una compleja red hídrica que constituye una de las mayores reservas de agua dulce del mundo y es uno de los lugares donde más llueve sobre la Tierra. Además, cuenta con enormes reservas de codiciados minerales como oro y platino.
Pero las necesidades de su población son directamente proporcionales a esa diversidad y enorme patrimonio natural. De las casi 600.000 personas que habitan los 46.530 kilómetros cuadrados de esta tierra, el 65,3% viven bajo la línea de pobreza. Más del 70% de los hogares no tienen servicio de acueducto y el 80% no tienen servicio de alcantarillado.
Chocó registra, además, uno de los índices de analfabetismo más altos de Colombia, le falta infraestructura vial clave que lo conecte con el resto del país y carece de centros de salud adecuados para atender la población. Gran parte de las personas habitan viviendas inadecuadas o hacinadas. Hay explotación minera, pero no empresas ni desarrollo económico significativo.
Y ahora, tras el terremoto, Chocó enfrenta un desafío por encima de otro: atender lo urgente y lo importante. Reconstruir este departamento profundamente afectado puede quedarse en la asistencia inmediata, o puede ser una oportunidad para un cambio estructural.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se trasladó a Quibdó, capital de Chocó, horas después del terremoto y regresó un par de días después. Anunció ayuda para las familias damnificadas y luego dijo que implementaría un “Plan Marshall” para recuperar la región, una expresión tomada del programa que puso en marcha Estados Unidos para apoyar la reconstrucción de Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial.

“Este es un departamento fundamental para el gobierno de la patria milagro. Hay que meterle la mano al Chocó y a estos departamentos que han sido abandonados a su suerte y que merecen que el Estado haga presencia”, afirmó De la Espriella en su segunda visita, al analizar la situación con las autoridades.
De hecho, Chocó se vuelve muy popular cada cuatro años en campaña presidencial. Los candidatos prometen y visitan. Hay que decir que todos los gobiernos, desde hace décadas han implementado en alguna medida planes de acción para el departamento. Pero lo cierto es que se quedan cortos, por una razón u otra, y que la pobreza y la desigualdad permanecen.
“Hay una deuda histórica”
Astrid Sánchez se aferró a una columna con todas su fuerzas durante el tiempo que duró el terremoto. Estaba en un quinto piso, en su apartamento en Quibdó, junto a su hijo. Las paredes a su alrededor se caían, la gente gritaba.
Sánchez, miembro de la Cámara de Representantes por Chocó y una política experimentada, salió de su hogar cuando dejó de temblar y empezó a recorrer la ciudad. Más de una semana después del sismo, habló con TRT Español sobre la situación que viven en la capital de Chocó.
“La gente está atemorizada. Al lunes 17 de agosto, los reportes mostraban más de 12.252 familias afectadas, eso son 43.258 personas. De los 31 municipios de Chocó, 29 sufrieron daños. Hay unas 3.100 viviendas destruidas y cada día van apareciendo más. Hay más o menos 10 puentes vehiculares afectados y cientos de instituciones educativas también sufrieron daños”, dice.
Sánchez señala que lo más urgente ahora son las reparaciones. Sobre la promesa de De la Espriella es cauta: dice que quiere verla volverse realidad.
“Es una oportunidad para que el Chocó pueda ser atendido por el gobierno nacional. Hay una deuda histórica. Queremos pensar en un Chocó restaurado, con dignidad”, afirma.
¿Por qué el Chocó es vulnerable?
“Nosotros no somos pobres”, dice tajantemente ante la pregunta de por qué hay pobreza en Chocó. “Tenemos materia prima, tenemos cómo desarrollarnos”, agrega, citando la larga lista de recursos naturales del departamento y su potencial turístico.
Y, sin embargo, las cifras muestran una realidad de pobreza. Entonces, ¿cuál es la razón?
La respuesta es compleja. Un estudio del Banco de la República de Colombia, realizado por el investigador Jaime Bonet, identifica cinco factores: el legado colonial que resulta en instituciones débiles, las condiciones geográficas, la falta de formación del recurso humano, una economía especializada en el sector minero, y la desintegración del departamento en la economía nacional.
Dillon Martínez, líder social y director del Comité Cívico por la Salvación y Dignidad del Chocó, suma otros factores más.
“Hay racismo estructural. Hay violencia y economías ilegales. Falta liderazgo de la región para el desarrollo. No estamos transformando la materia prima, el privado no invierte y no hay vías de conexión”, afirma en conversación con TRT Español.
La compleja geografía de Chocó, la misma que le da su riqueza natural, la ha aislado históricamente del resto del país. La cordillera, los manglares, la selva profunda y los bosques nubosos hacen que el departamento solo se pueda conectar a otros por vía aérea, a través de los ríos, y por unas vías terrestres limitadas.
La corrupción también tiene un triste legado en el departamento. Decenas de gobernadores y alcaldes locales han sido investigados en las últimas décadas por desvío de recursos públicos y falta de transparencia. Es decir, los preciados recursos que se destinan al departamento terminan en los bolsillos personales o invertidos en otros asuntos.

Las promesas de los gobiernos para Chocó
En la política colombiana hay una frase tristemente célebre con respecto a Chocó. En 2012, un diputado de Antioquia dijo que invertir recursos en Chocó era como “perfumar un bollo”. Simbólicamente: un esfuerzo en vano, una solución cosmética para querer arreglar algo estructuralmente malo.
La frase causó rechazo e indignación por su connotación despectiva, y puso sobre la mesa de nuevo la situación del departamento. ¿Por qué, aunque hay mejoras puntuales, nada cambia?
El Gobierno del expresidente Gustavo Petro (2022-2026) lanzó iniciativas para reformas sociales, mayor conectividad e inversión en agua potable y soluciones de vivienda. Antes, Iván Duque (2018-2022) prometió fortalecer la seguridad y terminar las carreteras que conectaran el departamento con Antioquia. También Juan Manuel Santos (2010-2018) creó un plan y asignó recursos específicos para desarrollar las zonas rurales y transformar la infraestructura vial.
Transformar un territorio con profundas carencias estructurales no se hace de la noche a la mañana. Por ejemplo, la vía Ánimas-Nuqui, que pretende conectar el interior de Chocó con la costa del Pacífico, avanza, según las autoridades viales, a buen paso y ya supera el 50% de ejecución. La vía Quibdó-Medellín, que conectaría la capital con la segunda ciudad más importante de Colombia, tiene retrasos de décadas y enfrenta constantes deslaves que dificultan las obras. En 2024, las fuertes lluvias causaron un derrumbe masivo en esa vía y 38 personas murieron.
“Se han quedado cortos, ni Petro le cumplió a Chocó”, dice Martínez. “Debe haber criterios diferenciales, si no hay, va a ser difícil”.
“Falta voluntad política. Esas carreteras hace años, yo podría decir que hace más de 100 años que están en construcción y todavía faltan kilómetros para terminar. Entonces, si hay voluntad política de un gobierno, si hay responsabilidad con otros departamentos de Colombia, no se justifica que nosotros aún en pleno siglo XXI tengamos que estar dependientes todavía de carreteras destapadas”, agrega Sánchez.
El representante a la Cámara por la curul de las víctimas en Chocó y el Urabá antioqueño, James Mosquera Torres, coincide en la falta de voluntad.
“Al Chocó tiene que darse un trato diferente, a mirarlo de manera diferente con sus potencialidades naturales y de turismo, aprovechando la biodiversidad. Sin embargo, en este momento la gran mayoría de nuestros pueblos no tienen ahora mismo energía eléctrica, no tienen conectividad. Por eso no hemos sabido la magnitud de la tragedia, porque la gente no ha podido tener una llamada telefónica como la que estamos haciendo usted y yo para comunicar los daños reales”, explica Mosquera Torres en conversación con TRT Español.
¿Cómo sacar de la pobreza a Chocó?
Según el Banco de la República, la solución pasaría por un plan de crecimiento sostenido, inversión de recursos para infraestructura social y física e integrar a Chocó en la economía colombiana. Es una labor titánica.
Los expertos consultados por TRT Español señalan no solo la importancia de las vías, sino también de los servicios básicos, la educación y de la explotación de los recursos que ya tiene el departamento.
En tanto, De la Espriella anunció su “Plan Marshall” sin mayores detalles. Dijo que habría un gerente para gestionar las acciones y recursos, y poco más. La gobernadora de Chocó, Nubia Carolina Córdoba, agradeció el apoyo del gobierno nacional y estuvo de acuerdo con la designación del gerente especial. Por el momento, no se conoce quién sería esa persona.
Tampoco se ha mencionado de dónde vendrán los recursos. Colombia atraviesa una compleja situación fiscal por aumento de la deuda y problemas con el recaudo.
Para la comunidad local, la respuesta a la tragedia del terremoto podría marcar al Gobierno de De la Espriella, sumado a los retos de seguridad y salud que tiene Colombia.
“Necesitamos un proyecto macro para cambiar a Chocó”, dice el líder Martínez. Entre ellos cita el del Puerto de Tribugá, un megapuerto en el golfo que promete desarrollo económico y comercial, pero enfrenta un debate por el impacto ambiental. También está la promesa del Canal interoceánico que pretende unir el océano Pacífico con el mar Caribe atravesando el Chocó con unos 200 kilómetros de vía férrea. Este proyecto, impulsado por Petro, aún está en fase de estudio.
Es improbable que De la Espriella retome las iniciativas de Petro. Pero en el Chocó hay expectativa por sus acciones.
“Si esta promesa de reconstruir se hace desde la justicia, la igualdad y la equidad, es una oportunidad. Si actúa desde la venganza, como han actuado 200 años de gobiernos de derecha que nos han mantenido en la pobreza, no puede ser”, concluye Martínez.
“El presidente ya estuvo dos veces en Quibdó, eso nos da esperanza. Y quiera Dios que no sea, digamos, palabras, porque ya no está en campaña. Él ya es el presidente de la República. Él ya tiene con qué ejecutar, él ya tiene con qué ejercer”, concluye la representante Sánchez.





















