Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes y dejó al menos 27 heridos leves, edificios dañados y carreteras colapsadas, mientras más de un centenar de réplicas mantienen aún en alerta a la población. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado víctimas mortales.
El movimiento sísmico, que se prolongó durante cerca de un minuto, se sintió en buena parte de este país de América Central y desató escenas de pánico en Ciudad de Panamá, la capital, donde miles de personas evacuaron edificios y rascacielos por temor a derrumbes. En las zonas más afectadas, los daños alcanzaron viviendas, centros educativos, hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, puentes y carreteras.
Ante la magnitud de los destrozos, el presidente panameño, José Raúl Mulino, se desplazó a una de las zonas afectadas para coordinar la respuesta. "El desastre que estamos enfrentando es grande", afirmó el mandatario, quien advirtió de que algunas carreteras habían quedado "totalmente colapsadas", dificultando tanto las tareas de emergencia como el acceso a las comunidades más golpeadas.
Tonosí, una localidad incomunicada por los daños
Las provincias de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé, situadas en el centro y el sur de Panamá, concentran los mayores daños. Entre las zonas más afectadas se encuentra Tonosí, una localidad de unos 9.000 habitantes situada a aproximadamente 360 kilómetros de la capital, que quedó incomunicada por tierra debido al deterioro de las carreteras y otras infraestructuras.
En este contexto, el ministro de Salud, Fernando Boyd, explicó que las autoridades buscaban alternativas para llegar a la población, mientras evaluaban los daños y coordinaban la respuesta de emergencia. "Estamos tratando de averiguar cómo llegar allí por aire, porque por tierra es imposible", señaló, según las declaraciones recogidas por la agencia de noticias AFP.
La situación complica el acceso a una zona donde muchas viviendas son de una sola planta y donde los residentes trataban de conocer el alcance de los destrozos. La interrupción de las comunicaciones terrestres dificulta también la llegada de ayuda a las comunidades afectadas.
"Fue algo muy grande, nunca visto, sentimos miedo", relató a AFP Benjamín González, de 52 años, quien se encontraba en una finca cercana a La Miel cuando se produjo el terremoto. El hombre vive en una pequeña localidad situada a unos 40 kilómetros de Tonosí y regresó a su pueblo después del temblor.
Al regresar, encontró "muchas casas devastadas" y a los vecinos aterrorizados, reunidos en la plaza del pueblo, que se había quedado sin electricidad. Su vecino, David Castillo, explicó que los habitantes permanecían en vela y no querían regresar a sus viviendas por miedo a que el terremoto volviera a repetirse.
Los daños también afectaron a edificios de otras localidades del interior del país. En Penonomé, capital de la provincia de Coclé, situada en el centro de Panamá y a unos 150 kilómetros al suroeste de Ciudad de Panamá, una iglesia y un hotel sufrieron desperfectos importantes, según imágenes difundidas por medios locales.
Incluso el expresidente panameño Ricardo Martinelli publicó, además, fotografías en Instagram de su casa en Soná, una localidad de la provincia de Veraguas, en el centro-oeste del país, que quedó derrumbada.
Pánico en los rascacielos de la capital
Mientras las comunidades del interior afrontaban los daños materiales y las dificultades de acceso, en Ciudad de Panamá el terremoto provocó evacuaciones masivas y escenas de angustia. La capital, situada a unos 200 kilómetros del epicentro, sintió con fuerza el movimiento, que llevó a miles de personas a abandonar edificios y rascacielos.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el sismo se registró a las 12:56 hora local (17:56 GMT), con epicentro a unos 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, una localidad de la provincia de Herrera, en el centro-sur del país. El organismo revisó la magnitud del terremoto hasta situarla en 7,7, después de una estimación inicial de 8,0 y una segunda de 7,6.
Entre quienes vivieron esos momentos de incertidumbre se encuentra Juana Alveo, de 38 años, cajera en un almacén de Penonomé. "Fue horrible, algo que no habíamos vivido. Mi hija quedó atrapada en el colegio. Gracias a Dios estamos bien"
También en la capital, Salomón Andión, de 46 años, explicó que tuvo que evacuar por segunda vez su edificio de 15 plantas después de las réplicas. "Sentí miedo porque el movimiento fue muy fuerte y largo. Se movieron objetos de gran peso como cómodas, la cama y todos los objetos de la cocina, y los animales estaban muy alterados", relató.
Las imágenes difundidas en redes sociales dieron cuenta de la intensidad del temblor. En una de ellas, el agua de la piscina situada en la azotea de un edificio de más de 20 plantas se desbordaba hacia el exterior. En otra, un puente sobre el canal de Panamá se sacudía violentamente mientras los vehículos seguían circulando.
Aunque los efectos se sintieron en amplias zonas del país, los terremotos suelen concentrarse en la provincia de Chiriquí, en el extremo occidental de Panamá, junto a la frontera con Costa Rica. Por ello, las sacudidas en la capital, donde este tipo de fenómenos son inusuales, aumentaron la alarma entre la población.
Alerta de tsunami y afectaciones al transporte
Además de los daños en edificios y carreteras, el terremoto tuvo consecuencias inmediatas para el transporte. Tras el sismo, las autoridades emitieron una alerta de tsunami para el Pacífico oriental, que fue retirada posteriormente.
Como medida preventiva, el aeropuerto internacional de Tocumen, situado en las afueras de Ciudad de Panamá y uno de los principales centros de conexión aérea de América Latina, cerró temporalmente. La Autoridad de Aeronáutica Civil informó de que varios vuelos fueron desviados a otros aeropuertos mientras se evaluaba la situación.
En cambio, el canal de Panamá mantuvo su actividad sin interrupciones. Las autoridades de esta infraestructura estratégica, que atraviesa el istmo panameño y conecta los océanos Atlántico y Pacífico, confirmaron que el tránsito marítimo continuaba con normalidad. Por esta vía transita alrededor del 5% del comercio marítimo internacional.
Por otro lado, el Ministerio de Educación anunció la suspensión de las clases en las escuelas de todo el país como medida preventiva, ante los daños registrados en centros educativos y la persistencia de las réplicas.
Más de 100 réplicas y ayuda internacional
A los daños iniciales se sumó la actividad sísmica posterior. Las autoridades panameñas registraron más de 100 réplicas, incluida una de magnitud superior a 6,0. Estas nuevas sacudidas mantuvieron la preocupación entre los residentes, especialmente en las localidades donde las viviendas habían sufrido daños y la población temía regresar a sus hogares.
En cuanto al balance humano, el jefe del Centro de Operaciones de Emergencias, René García, declaró a AFP que, hasta ese momento, no había reportes de víctimas mortales. Por su parte, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) contabilizó al menos 27 heridos leves en todo el país.
La emergencia también movilizó a gobiernos extranjeros y organismos financieros. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció en la red social X que su departamento estaba movilizando rápidamente recursos y personal para prestar asistencia a Panamá, a petición de las autoridades panameñas.
Asimismo, los presidentes de Colombia, Ecuador y Guatemala expresaron su solidaridad con el país centroamericano y se declararon dispuestos a enviar ayuda si fuera necesaria.
A estas muestras de apoyo se sumó el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que anunció una donación de 250.000 dólares para atender las necesidades humanitarias inmediatas. Además, puso a disposición de Panamá una línea de financiación de hasta 50 millones de dólares para responder a la emergencia.
El terremoto se suma a otros grandes movimientos sísmicos registrados este año en América Latina. En junio, dos terremotos consecutivos sacudieron La Guaira, en la costa norte de Venezuela, mientras que en agosto otro sismo de gran intensidad afectó al oeste de Colombia.






















