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Donald Trump aterriza en China: las claves del esperado encuentro con Xi
El presidente estadounidense inicia una visita clave a China para reunirse con el lider Xi Jinping en plena tensión por Irán, el comercio y la rivalidad tecnológica entre las dos mayores economías del mundo.
Donald Trump aterriza en China: las claves del esperado encuentro con Xi
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visita China.

El presidente estadounidense Donald Trump aterriza esta semana en China para una cumbre de alto voltaje con el mandatario chino Xi Jinping, en un momento de creciente tensión global marcado por la guerra de Irán, la rivalidad tecnológica y las disputas comerciales entre las dos mayores economías del mundo.

La visita, que se desarrolla del 12 al 15 de mayo, es una de las más importantes del segundo mandato de Trump y llega mientras Washington y Pekín intentan evitar un nuevo deterioro de unas relaciones golpeadas por años de enfrentamientos arancelarios, sanciones y competencia estratégica.

Las reuniones clave entre ambos líderes, previstas para los días 14 y 15 de mayo, estarán centradas en contener las tensiones y mantener abiertos los canales de diálogo. Sin embargo, pese a la magnitud de la cumbre, las expectativas están puestas más en acuerdos prácticos y gestos políticos que en grandes avances diplomáticos.

Estas son algunas de las claves de la visita de Trump a China.

Primera visita presidencial en casi una década

La visita de Trump a Pekín marca la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a China desde el propio viaje del mandatario republicano en 2017.

Antes de ello, el expresidente Barack Obama viajó a China en 2016 para asistir a la cumbre del G20, mientras que George W. Bush estuvo en el país en 2008 durante los Juegos Olímpicos de Pekín.

Este tipo de visitas siguen siendo poco frecuentes debido a la complejidad de las relaciones entre ambos países, donde la cooperación económica convive con la competencia estratégica en ámbitos como seguridad, tecnología e influencia regional.

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Una poderosa delegación empresarial acompaña a Trump

Trump llega a Pekín acompañado por algunos de los empresarios más influyentes de Estados Unidos, en una señal del peso económico y comercial que tendrá la cumbre con Xi.

El mandatario aseguró que buscará una mayor apertura del mercado chino para las compañías estadounidenses.

“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió en redes sociales en referencia a los directivos que forman parte de la delegación.

Entre las empresas representadas figuran Nvidia, Apple, Boeing, Goldman Sachs, Tesla y BlackRock.

La lista de ejecutivos incluye a Elon Musk, Tim Cook, Larry Fink y Kelly Ortberg.

Se espera que varios de ellos participen en encuentros destinados a cerrar acuerdos comerciales y contratos de compra con Pekín, en sectores estratégicos como tecnología, manufactura e inteligencia artificial.

Algunas de las compañías presentes buscan además resolver disputas regulatorias con China. Entre ellas destaca Nvidia, que ha enfrentado obstáculos para obtener autorización para vender en el mercado chino sus chips de inteligencia artificial H200.

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Rubio aterriza en Pekín pese a las sanciones de China

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio acompaña a Trump en su viaje a China pese a seguir oficialmente sancionado por Pekín, en uno de los episodios más llamativos y simbólicos de la cumbre.

Rubio, de 54 años y de ascendencia cubana, ha sido durante años una de las figuras más combativas de Washington frente al gobierno chino. Sus críticas a Pekín por derechos humanos, Taiwán y comunismo llevaron a China a sancionarlo en dos ocasiones cuando todavía era senador.

Sin embargo, poco antes de que asumiera como secretario de Estado en enero de 2025, las autoridades y medios estatales chinos comenzaron a utilizar un carácter diferente para transliterar la primera sílaba de su apellido. Según diplomáticos citados por medios internacionales, el cambio habría servido para sortear técnicamente las sanciones previas, que incluían restricciones de entrada al país.

La embajada china evitó pronunciarse sobre el asunto, mientras que el Departamento de Estado únicamente confirmó que Rubio formaba parte de la delegación estadounidense. El jefe de la diplomacia estadounidense fue visto abordando el Air Force One antes de la salida hacia Pekín.

Durante su audiencia de confirmación, Rubio llegó a describir a China como un adversario “sin precedentes”. Desde entonces, sin embargo, ha respaldado la estrategia de Trump de mantener abiertos los canales de diálogo con el presidente chino Xi Jinping, especialmente en materia comercial.

Pese a ello, Rubio ha mantenido una línea dura sobre Taiwán y aseguró el año pasado que la administración Trump no negociaría el futuro de la isla como parte de ningún acuerdo económico con Pekín.

El comercio vuelve al centro de la cumbre

El comercio bilateral vuelve a situarse en el núcleo de las conversaciones entre Washington y Pekín, en un momento en que ambas potencias intentan contener años de fricciones económicas y tecnológicas.

La Casa Blanca presiona para que China aumente sus compras de productos estadounidenses, especialmente soja, carne de res, productos energéticos y aviones de Boeing. Pekín, por su parte, busca que Estados Unidos flexibilice las restricciones impuestas a la exportación de semiconductores y otras tecnologías avanzadas.

La agenda económica de la cumbre también estará marcada por asuntos especialmente sensibles, como los controles de exportación, las restricciones tecnológicas, las tensiones en torno a los chips de inteligencia artificial y las exportaciones de tierras raras, consideradas estratégicas para la industria tecnológica global.

A ello se suman otros focos de disputa, como Taiwán y la competencia por el liderazgo tecnológico, que continúan condicionando la relación entre las dos mayores economías del mundo.

Según analistas citados por la agencia de noticias Reuters, las posibilidades de lograr avances significativos siguen siendo reducidas, ya que ambas partes priorizan preservar la frágil tregua comercial alcanzada el año pasado.

La guerra contra Irán proyecta su sombra en la cumbre

Aunque el comercio concentra buena parte de la agenda, la guerra de Irán se perfila como uno de los asuntos más delicados de las conversaciones entre Washington y Pekín.

Antes de partir hacia China, Donald Trump aseguró que mantendrá una “larga conversación” con el presidente chino Xi Jinping sobre el conflicto, aunque descartó depender de la ayuda de Pekín.

“No creo que necesitemos ayuda con Irán. Ganaremos de una forma u otra, pacíficamente o no”, declaró Trump ante periodistas antes de abandonar la Casa Blanca rumbo a Pekín.

Pese a ello, el mandatario estadounidense reconoció que la influencia de China sobre Teherán y la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el suministro energético mundial convierten el conflicto en un tema inevitable durante la cumbre.

“Vamos a tener una larga conversación al respecto. Para ser honesto, creo que se ha portado bastante bien. Si nos fijamos en el bloqueo, no ha habido problemas. Obtienen gran parte de su petróleo de esa zona”, afirmó Trump sobre Xi.

China continúa siendo el principal comprador de petróleo iraní y absorbe cerca del 90% de las exportaciones de crudo de Irán, según datos de la firma de inteligencia marítima Windward. En paralelo, Pekín ha mostrado una creciente disposición a desafiar las sanciones estadounidenses vinculadas al comercio petrolero iraní.

La guerra llega además en un momento de bloqueo diplomático. Pakistán ha tratado de mediar entre Washington y Teherán para reactivar una nueva ronda de conversaciones directas tras el alto el fuego alcanzado en abril, aunque hasta ahora los esfuerzos no han logrado avances concretos.

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FUENTE:TRT Español y agencias