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Abdul El-Sayed gana la candidatura demócrata en Michigan y reescribe la estrategia de su partido
La contienda en Michigan por la candidatura del Partido Demócrata al Senado de EE.UU. enfrentó a El-Sayed y su rival, Stevens, sobre dos ejes clave: Israel y la salud. Este resultado podría influir en la estrategia demócrata para la votación de 2028.
Abdul El-Sayed gana la candidatura demócrata en Michigan y reescribe la estrategia de su partido
Abdul El-Sayed (centro), ganador de las primarias demócratas para el Senado de Estados Unidos por Michigan.

Washington D.C. — Abdul El-Sayed, un exfuncionario de salud pública de 41 años, derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens en las primarias demócratas de Michigan por la candidatura al Senado, en una victoria que marca el fin de una de las contiendas internas más costosas y disputadas en el ciclo de las elecciones de medio término en Estados Unidos.

La carrera electoral enfrentó a los dos candidatos en torno a dos grandes ejes: Israel y la salud. El triunfo de El-Sayed representa hasta ahora la mayor victoria del ala progresista del Partido Demócrata en un estado clave, y podría incluso redefinir la estrategia colectiva de cara a las elecciones presidenciales de 2028.

El resultado tuvo un margen extremadamente estrecho. Decision Desk, una plataforma que proporciona resultados electorales, proyecciones de ganadores y datos en tiempo real, declaró que El-Sayed se había impuesto en la contienda con el 48,52% de los votos, frente al 47,47% obtenido por Stevens. 

Sin embargo, el mensaje político que dejó este desenlace fue mucho más contundente que la diferencia en las urnas.

Por un lado, Stevens entró en la campaña respaldada por 62 millones de dólares en publicidad financiada por grupos externos, de los cuales 31,9 millones venían del United Democracy Project, un comité de acción política vinculado al Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés).

Así que la contienda, seguida muy de cerca desde Washington hasta Dearborn, terminó convirtiéndose en algo más que una competencia por un escaño en el Senado de EE.UU.

Fue una prueba sobre el rumbo que debe seguir el Partido Demócrata, aún golpeado por las derrotas sufridas en 2024: si necesita desplazarse hacia posiciones más progresistas para reconectar con votantes desencantados o si esa estrategia podría convertirse en una trampa para las elecciones generales.

Michigan es un estado que los demócratas no pueden permitirse perder.

El-Sayed se enfrentará ahora al excongresista republicano Mike Rogers, quien superó sin oposición las primarias de su partido para las elecciones al Senado de noviembre.

Becario Rhodes y médico formado en la Universidad de Columbia, El-Sayed optó por la salud pública en lugar del ejercicio de la medicina. Construyó su campaña en torno a Medicare para Todos –una propuesta que busca crear un sistema nacional de seguro de salud de pagador único en Estados Unidos–, así como un impuesto anual del 7% sobre las grandes fortunas, y una crítica al modelo económico estadounidense, que considera diseñado para beneficiar a los más poderosos.

"No se trata de Mike Rogers. Ni siquiera de Donald Trump. Se trata de quiénes somos como país. Sé lo que Estados Unidos me dio, pero también sé lo que sigue negando a demasiados de sus propios hijos", afirmó El-Sayed tras imponerse en las primarias demócratas.

Israel, la principal línea de división

Ahora bien, ningún asunto marcó tanto la campaña en Michigan como Israel.

En esa línea, El-Sayed se negó a moderar su postura y acusó reiteradamente a Stevens de respaldar la continuidad de la ayuda militar de Washington a Tel Aviv.

Durante toda la campaña arremetió contra los vínculos que su rival tiene con AIPAC y, en los días previos a la votación, los anuncios publicitarios de Stevens llegaron a insinuar que El-Sayed era antisemita. 

AIPAC destinó cerca de 32 millones de dólares para apoyar la candidatura de Stevens. Aun así, la participación superó los 1,5 millones de votantes, la cifra más alta registrada en unas primarias demócratas sin elecciones presidenciales desde 1998.

A lo largo de la campaña, El-Sayed criticó abiertamente a Israel y reivindicó su identidad musulmana.

La disputa sobre Israel no fue un elemento secundario en su victoria: pudo haber sido decisiva.

De hecho, Michigan alberga algunas de las comunidades árabe-estadounidenses más numerosas del país, concentradas precisamente en distritos del área de Detroit, donde la movilización electoral resultó determinante.

Mientras Stevens recibió el respaldo del ala tradicional de su partido –incluidos el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer–, El-Sayed reforzó su alianza con el ala progresista, haciendo campaña junto al senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. 

En su discurso de victoria, El-Sayed también quiso lanzar un mensaje de unidad.

"A mis hermanas y hermanos judíos estadounidenses: uno de los recuerdos más imborrables de esta campaña será la oportunidad de compartir el pan con ustedes, rezar junto a ustedes, abrazarlos y sentir su abrazo", declaró el miércoles. 

"La autodeterminación de un pueblo no exige sofocar la autodeterminación de otro. Mientras no seamos todos libres, ninguno de nosotros será verdaderamente libre", añadió.

Lo que viene ahora

Hijo de inmigrantes egipcios y nacido en Michigan, El-Sayed está ahora cerca de hacer historia. Si derrota a Mike Rogers en noviembre, se convertirá en el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos.

"Mi historia en Estados Unidos es tan improbable como puede serlo. Eso es lo que Estados Unidos me dio", afirmó.

En este sentido, para muchos musulmanes estadounidenses el resultado representó más que una simple victoria electoral.

"Muchos musulmanes estadounidenses ven este momento como una señal alentadora para la representación política. Demuestra que los candidatos pueden ser juzgados más por sus ideas que por su religión", declaró Layla Yusuf Al-Hassan, residente de Hamtramck, Michigan, en conversación con TRT World-

Para el ala progresista, la victoria de El-Sayed supone una reivindicación y una prueba de que los votantes demócratas están dispuestos a respaldar candidatos que desafían directamente a la dirección tradicional del partido.

En cambio, dentro del ala tradicional demócrata, el resultado constituye una advertencia de que el electorado de las primarias podría estar alejándose de los votantes que el partido necesita conquistar en noviembre. 

Michigan es un estado que los demócratas no pueden permitirse perder si aspiran a recuperar el control del Senado. 

De cara a su contienda con el republicano Mike Rogers en las elecciones intermedias de noviembre, El-Sayed afirmó: "Mike es un hombre que pasó 14 años en el Congreso con un único objetivo: descubrir cómo enriquecerse cuando abandonara el cargo... Les prometo que, en noviembre, lo enviaremos de vuelta a Florida".

Michigan dedicará los próximos tres meses a comprobar si esa promesa puede hacerse realidad.


FUENTE:TRT World