Un documental de investigación de The Guardian sobre los asesinatos masivos de civiles en Gaza y el uso de inteligencia artificial por parte del Ejército israelí ha provocado una reacción del Gobierno de Benjamin Netanyahu, que busca identificar y procesar a los militares que testificaron en la película, según reportes de medios israelíes.
En una carta dirigida al jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir; al director del Shin Bet, David Zini; y a la fiscal general, Gali Baharav-Miara, Netanyahu acusó a los participantes de cometer "graves infracciones de seguridad de la información y difamación criminal". Asimismo, sostuvo que su intervención en el documental perjudica "los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel", según el diario Haaretz.
Galardonada con varios premios, la película examina cómo Israel utiliza la inteligencia artificial y los sistemas automatizados de vigilancia para ejecutar asesinatos selectivos y llevar a cabo ofensivas militares durante su ofensiva genocida contra Gaza. La investigación arroja luz sobre el papel de estas tecnologías en las operaciones militares israelíes contra la población palestina.
El propio título del documental, NAZA, remite a un acrónimo empleado por la inteligencia militar israelí para designar el número de civiles que se prevé que mueran en un ataque aéreo. Se trata de un término que pone de relieve cómo las estimaciones de víctimas civiles forman parte de los cálculos asociados a las operaciones militares.
Cabe recordar que desde octubre de 2023, el Ejército israelí ha matado a más de 74.000 palestinos y herido a más de 175.000 en Gaza. La ofensiva ha devastado el enclave palestino y reducido amplias zonas de su territorio a escombros.
Frente a las revelaciones del documental, Netanyahu sostiene que la película presenta un "relato falso, engañoso y sesgado" que difama tanto a Israel como a sus fuerzas armadas y perjudica la imagen internacional del país. El mandatario ha centrado así sus críticas en el impacto de la investigación sobre la reputación del Estado israelí.
En la misma carta, el primer ministro expresó su preocupación por la posible divulgación de información militar confidencial y reclamó que se investigue a los participantes. "Existe la preocupación de que los implicados en la película difamatoria hayan cometido graves delitos al revelar información altamente clasificada y provocar una brecha en la seguridad de la información de una unidad de inteligencia extremadamente sensible", afirmó.
El documental, basado en los testimonios de 24 soldados y miembros de los servicios de inteligencia israelíes, recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia el pasado mes.
El reconocimiento desató nuevas críticas dentro del Gobierno israelí. Tras la concesión del galardón, el ministro de Cultura, Miki Zohar, pidió al Ministerio del Interior que estudiara la posibilidad de retirar la ciudadanía a los creadores de la película, a la que calificó de "vil" y cuyos responsables acusó de "traición".
Por su parte, el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, ordenó a la Inteligencia Militar, al Cuerpo de la Fiscalía Militar y a la Fuerza Aérea que identificaran a los soldados que aparecen en el documental. La investigación interna también debía determinar si se trataba de militares en activo, oficiales de carrera o reservistas, según Haaretz.
Durante las deliberaciones sobre el caso, el fiscal general militar, Itai Ofir, señaló que no existiría fundamento jurídico para procesar penalmente a los participantes salvo que se demostrara que habían cometido infracciones de seguridad de la información o revelado material clasificado. No obstante, precisó que podrían adoptarse medidas disciplinarias o de mando si se constataba que habían incumplido órdenes militares.
Mientras tanto, el Ejército israelí cuestionó el contenido de la investigación y aseguró que la representación de sus procedimientos para seleccionar objetivos militares en Gaza contiene "errores fácticos sustanciales".
The Guardian defiende la investigación
Por su parte, The Guardian, responsable de la producción del documental, defendió la solidez de la investigación y aseguró que el proceso para evaluar la credibilidad de los testimonios fue "riguroso". Según el diario, la verificación incluyó el análisis de documentos clasificados, la comprobación de ataques concretos y el contraste de la información con otras fuentes confidenciales.
Además, el periódico afirmó haber entrevistado a más de 100 personas familiarizadas con los sistemas militares israelíes empleados durante la ofensiva contra Gaza, entre ellas altos mandos que participaron en la autorización de ataques.
Las revelaciones del documental se producen en un contexto de creciente presión judicial internacional sobre los dirigentes israelíes. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en Gaza.
A su vez, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de Naciones Unidas, examina una demanda presentada por Sudáfrica y respaldada posteriormente por varios países que acusa a Israel de cometer genocidio contra la población palestina de Gaza.






















