Las elecciones intermedias celebradas el martes en Estados Unidos dieron a los demócratas el control del Congreso y llevaron a la Cámara de Representantes a varios socialistas democráticos, muchos de ellos abiertamente críticos de las acciones de Israel en Gaza, Cisjordania ocupada, Líbano e Irán.
Los nuevos legisladores de esta corriente política no se han limitado a cuestionar las políticas israelíes. Algunos incluso han participado en manifestaciones propalestinas para exigir el fin de la ayuda estadounidense a Israel y la imposición de sanciones contra ese país.
Entre las figuras destacadas se encuentra Abdul El-Sayed, quien se convertirá en el primer senador musulmán de Estados Unidos tras su victoria en Míchigan. El dirigente también ha cuestionado abiertamente las acciones israelíes y ha pedido suspender la venta de armas estadounidenses a Tel Aviv.
Como reflejo del respaldo electoral que han conseguido algunos de estos candidatos, cuatro de los nuevos integrantes de la Cámara de Representantes superaron el 75% de los votos en sus respectivos distritos.
En Nueva York, Claire Valdez, quien fue detenida durante una protesta propalestina, obtuvo el 83% de los sufragios. En otro distrito del mismo estado, Darializa Avila Chevalier, estudiante de posgrado, alcanzó el 87%.
En Colorado, Melat Kiros, abogada y estudiante de posgrado de 29 años, consiguió el 78% de los votos. Según reportes, Kiros había sido despedida de un bufete de abogados por una publicación propalestina posterior al 7 de octubre.
Por su parte, Chris Rabb, legislador estatal de Pensilvania que promueve la retirada de fondos públicos invertidos en Israel, logró el 93% de los sufragios. Rabb también ha impulsado una iniciativa legislativa para reconocer la Nakba y el derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Nimrod Goren, presidente del Instituto Mitvim, un centro de estudios israelí, considera que la llegada al Congreso de una nueva generación de demócratas antisionistas no tendrá necesariamente “un impacto significativo” en las relaciones entre Estados Unidos e Israel a corto plazo. Sin embargo, advierte que “a los israelíes les preocupa que formen parte de una tendencia en evolución” contra su país.
Las señales de cambio también llegan desde el Partido Republicano. El lunes, un día antes de las elecciones intermedias, el presidente Donald Trump anunció inesperadamente un recorte de la ayuda estadounidense a Israel. Una señal de que el mandatario republicano ha empezado a ver a Tel Aviv no como un activo, sino como un lastre para el futuro político de su partido.
“Lo que Trump anunció ayer sobre la ayuda militar es solo la punta del iceberg de lo que puede cambiar: podrían bloquearse las ventas de armas, se propondrán sanciones y se dejarán de financiar programas económicos conjuntos”, escribió Yaakov Katz, exdirector del periódico israelí The Jerusalem Post, en la red social X.
Su advertencia refleja la preocupación de algunos sectores israelíes por las posibles consecuencias de los cambios políticos en Washington.
A este escenario se suma la situación política interna de Israel. En las elecciones celebradas el mes pasado, una semana antes de las intermedias estadounidenses, el primer ministro Benjamín Netanyahu y sus aliados de extrema derecha perdieron la mayoría en la Knéset, el Parlamento israelí.
Netanyahu, quien aseguró sin aportar pruebas que le habían robado las elecciones, todavía no se ha pronunciado sobre los resultados de los comicios estadounidenses.
Aunque Trump expresó su respaldo a Netanyahu poco antes de las elecciones israelíes, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se negó a apoyar al líder del Likud. Según analistas, esta diferencia podría reflejar diferencias dentro del gobierno respecto de su relación con Israel.
Críticas a Israel: “Una cuestión bipartidista”
Tras la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato, descrita por algunos analistas como un “tsunami azul”, Vance señaló cuatro factores que, a su juicio, explican la derrota republicana, entre ellos el respaldo de su partido a Israel. Y reconoció que los votantes estadounidenses querían “cambiar” la relación de Washington con Tel Aviv.
“Las críticas a la coalición de extrema derecha de Israel están muy extendidas en la política estadounidense en este momento, e incluso están presentes entre algunos republicanos destacados”, declara Goren a TRT World.
“Ya hay figuras republicanas clave que culpan de la derrota de su partido a la guerra contra Irán y a la defensa que hizo Netanyahu de esa guerra. Esto demuestra lo amplias y diversas que son las críticas”, añade.
No obstante, Goren considera que un resurgimiento de las fuerzas liberales podría contribuir a mejorar las relaciones de Washington no solo con Israel, sino también con el resto de la comunidad internacional.
Históricamente, Israel ha contado con el respaldo tanto del Partido Demócrata como del Republicano en Estados Unidos. Sin embargo, la devastadora ofensiva israelí contra Gaza desde el 7 de octubre de 2023, que ha asesinado a decenas de miles de palestinos y desplazado a millones, ha contribuido a intensificar las críticas a Israel en todo el espectro político estadounidense.
En julio, en medio de las tensas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, JD Vance advirtió a Israel que no diera por sentado el respaldo de Washington. Figuras conservadoras como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene también han acusado al Gobierno de Netanyahu de interferir en la política estadounidense y socavar la agenda de “Estados Unidos primero” del movimiento MAGA.
“Está claro que Trump y Vance ven lo que se avecina, y por eso ambos han hecho declaraciones sobre la necesidad de que la relación cambie, lo que demuestra que esto va más allá de los demócratas antisionistas”, declara a TRT World Zaha Hassan, abogada de derechos humanos e investigadora del Carnegie Endowment for International Peace.
“Se ha convertido en una cuestión de ‘Estados Unidos Primero’ y en una preocupación en materia de derechos humanos que trasciende las divisiones partidistas”, agrega.
Sus declaraciones reflejan el creciente cuestionamiento a Israel en la política estadounidense, en un contexto en el que organismos internacionales han acusado a las autoridades israelíes de genocidio y limpieza étnica en los territorios palestinos ocupados.
Este cambio en el escenario político también ha despertado preocupación entre exfuncionarios israelíes.
“La única cuestión bipartidista en este momento son las críticas a Israel”, afirmó Michael Oren, exembajador israelí en Estados Unidos, en una entrevista con la cadena de noticias CNN. “Es un principio organizador para el Partido Demócrata. Y se está convirtiendo en un principio organizador para gran parte del Partido Republicano”, agregó.
Por su parte, Yair Golan, líder de un partido israelí de oposición de izquierda que defiende un gobierno de coalición con partidos palestinos, culpa a Netanyahu de haber convertido a Israel en un Estado paria a ojos de muchos estadounidenses.
“Los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos dejan al descubierto lo tóxico que es Netanyahu tanto entre los demócratas como entre los republicanos”, afirmó Golan.
En este contexto, las crecientes críticas a Netanyahu en los dos principales partidos de EE.UU. podrían complicar sus esfuerzos por formar una nueva coalición de gobierno en Israel, mientras aumentan los cuestionamientos a su liderazgo dentro y fuera del país.
















