El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció un amplio paquete de reformas con el que busca reactivar la economía, reducir la centralización y otorgar mayor autonomía a distintos sectores de la sociedad.
El anuncio llega en un momento especialmente delicado para la isla, que atraviesa una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas, marcada por la escasez de bienes básicos, los cortes de electricidad, la inflación y una caída sostenida de los ingresos procedentes del turismo.
En una intervención transmitida por la televisión estatal el sábado, Díaz-Canel aseguró que las medidas no responden a presiones de Washington, sino que forman parte de una estrategia para fortalecer el modelo económico del país.
"El país no está inmóvil. El país está enfrentando inteligentemente todas estas circunstancias. No podemos expresar abiertamente todo lo que hacemos porque el enemigo observa cada paso que damos. Nuestra respuesta debe ser la unidad y la solidaridad", afirmó el mandatario.
Díaz-Canel explicó que el paquete será presentado en las próximas semanas ante el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC), uno de los máximos órganos de decisión del país, antes de ser debatido en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el Parlamento unicameral cubano.
Entre las principales medidas figura una mayor flexibilidad para los productores agrícolas, la eliminación del papel obligatorio de las empresas estatales como intermediarias en el comercio exterior y el levantamiento de las restricciones a la importación de vehículos.
El presidente también adelantó que el Gobierno pretende impulsar la inversión extranjera y conceder a los cubanos residentes en el exterior los mismos derechos que a quienes viven en la isla.
Como parte de los esfuerzos para hacer más eficiente la administración pública y reducir la burocracia, el número de ministerios se reducirá de 27 a 20.
Asimismo, anunció la eliminación gradual de los subsidios a los productos, con el objetivo de dirigir la asistencia social exclusivamente a los sectores más vulnerables.

Una nueva etapa para el turismo
Dentro del paquete de reformas, Cuba planea abrir su sector turístico a nuevos modelos de negocio y operadores. La decisión llega después de que varias empresas extranjeras redujeran o pusieran fin a sus operaciones en la isla debido al impacto de las sanciones estadounidenses.
Cadenas hoteleras como la española Meliá Hotels International e Iberostar, la canadiense Blue Diamond Resorts y la indonesia Archipelago International anunciaron en junio el cese total o parcial de sus actividades en Cuba a causa de las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Estas salidas han generado incertidumbre sobre el futuro de cerca de 50 hoteles, la mayoría de propiedad estatal y gestionados a través de Gaviota, filial del conglomerado GAESA, controlado por las Fuerzas Armadas.

Un sector turístico en crisis
La industria turística cubana no ha logrado recuperarse plenamente desde la pandemia de coronavirus. Sin embargo, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses desde enero ha agravado la situación, provocando una fuerte caída en la llegada de visitantes extranjeros.
El deterioro del sector ha llevado a numerosas empresas internacionales, incluidas cadenas hoteleras y aerolíneas, a abandonar el país.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 328.608 turistas extranjeros durante los primeros cuatro meses de 2026, lo que representa una caída del 55,8% respecto al mismo periodo del año anterior. Solo en abril, el país registró la llegada de 30.551 visitantes extranjeros.






















