Las fuerzas israelíes irrumpieron este lunes en el campo de Daraa, en el sur de Siria, apenas un día después de que delegaciones de alto nivel de Damasco y Tel Aviv se reunieran en Jordania bajo mediación de Estados Unidos para tratar de reducir la escalada tras los últimos ataques israelíes contra territorio sirio.
Según informó la televisión estatal siria Alikhbaria, las fuerzas de ocupación avanzaron con varios vehículos militares hasta la localidad de Maariya, en el oeste de la provincia de Daraa,
La incursión se produjo, además, un día después de que las fuerzas israelíes entraran en la localidad de Al-Rafid, en la provincia de Quneitra, donde detuvieron a un pastor, según el mismo medio.
De este modo, la operación vuelve a poner de manifiesto la distancia entre los esfuerzos diplomáticos para contener las tensiones y la realidad sobre el terreno, donde el sur de Siria continúa siendo escenario de incursiones y ataques israelíes prácticamente diarios. En particular, las provincias de Daraa y Quneitra han registrado operaciones que incluyen incursiones, registros, detenciones y la instalación de puestos de control militares.
La situación ha alimentado una creciente preocupación en Damasco por la posibilidad de que la escalada termine consolidándose como una nueva realidad en el sur del país.
En este contexto se celebró el domingo la reunión en Jordania. La delegación siria estuvo encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Asaad Al-Shaibani, y contó también con los máximos responsables de los servicios de Inteligencia General e Inteligencia Militar, según una fuente del Ministerio de Exteriores citada por la agencia estatal siria SANA.
Las conversaciones se produjeron después de los recientes bombardeos israelíes contra territorio sirio y del aumento de las tensiones en el sur del país, con el objetivo declarado de apoyar la estabilidad de Siria y de la región.
Según la fuente, las discusiones se centraron en establecer “mecanismos prácticos” para detener los ataques israelíes, las detenciones y las operaciones de objetivos contra Siria. Al mismo tiempo, las partes abordaron la posibilidad de reactivar las negociaciones destinadas a alcanzar un acuerdo de seguridad que pudiera servir posteriormente como base para un entendimiento más amplio.
Sin embargo, Damasco dejó claro que cualquier eventual acuerdo tendrá que partir del respeto a su soberanía. La delegación siria subrayó que Siria es “un Estado soberano” con pleno derecho a reconstruir y desarrollar su Ejército nacional, así como a determinar sus alianzas y asociaciones de acuerdo con sus propios intereses nacionales.
Por ello, la parte siria advirtió de que no aceptará “ningún acuerdo o mecanismo” que limite esos derechos soberanos. Asimismo, insistió en que cualquier fórmula de seguridad deberá respetar la soberanía, la integridad territorial y los derechos soberanos de Siria.
Los Altos del Golán, en el centro de la disputa
Además de la situación inmediata en el sur del país, las conversaciones abordaron una de las cuestiones territoriales más sensibles entre ambos países: los Altos del Golán.
Siria reiteró durante el encuentro que “el Golán ocupado es territorio sirio”, aunque señaló que abordar su estatus definitivo y el proceso para resolverlo resulta todavía “prematuro” en esta etapa.
En cambio, Damasco situó como prioridad inmediata la retirada de las fuerzas israelíes hasta las líneas que ocupaban antes del 8 de diciembre de 2024 y la reactivación y plena aplicación del Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974.
Cabe recordar que Israel ocupa desde 1967 la mayor parte de los Altos del Golán sirios. Además, tras la caída del régimen de Bashar Al-Assad a finales de 2024, Israel declaró colapsado el acuerdo de separación y avanzó sobre la zona de amortiguación establecida en virtud del pacto, además de hacerse con otras posiciones estratégicas, incluido el lado sirio del monte Hermón.
Por tanto, la cuestión territorial permanece estrechamente ligada a cualquier eventual acuerdo de seguridad entre Damasco y Tel Aviv.
Las conversaciones también abordaron una dimensión regional. En concreto, se planteó la necesidad de apoyar la estabilidad de Siria y preservar la seguridad regional, así como de acercar las posiciones de Türkiye e Israel para evitar que las tensiones entre ambos países terminen trasladándose al territorio sirio.
El objetivo declarado de las negociaciones fue, por tanto, avanzar hacia medidas prácticas de desescalada mientras se exploran las condiciones para reanudar las conversaciones sobre un acuerdo de seguridad.
No obstante, los acontecimientos sobre el terreno complican ese objetivo. El pasado 18 de agosto, aviones israelíes llevaron a cabo ocho ataques contra la pista de la base aérea militar de Abu Al-Duhur, en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, causando daños en sus infraestructuras.





















