En declaraciones que han generado rechazo y condena, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, defendió públicamente matar a “30 o 40” personas cada noche en Gaza y llegó a afirmar que hay palestinos que “no son dignos de vivir” y que “ni siquiera son personas”.
Ben-Gvir hizo estas afirmaciones durante una conversación con Rom Braslavski, quien estuvo como rehén en Gaza. Sus palabras se suman a una larga lista de declaraciones extremistas del funcionario, que forma parte del Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu y tiene bajo su órbita la Policía y los servicios penitenciarios de Israel.
“Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando a entre 30 y 40 cada noche. No solo a quienes representan una amenaza inmediata: allí hay personas que no son dignas de vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”.
Las declaraciones circularon ampliamente en redes sociales y provocaron una ola de condena. Los medios israelíes, sin embargo, apenas se hicieron eco de ellas, en momentos en que posiciones que alguna vez estuvieron en los márgenes de la política israelí, como las defendidas por Ben-Gvir, ganan terreno de cara a las elecciones del próximo 27 de octubre.
El ministro ha defendido reiteradamente posturas más extremas que las del propio primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tanto sobre el futuro de Gaza como sobre el trato a la población palestina.
“Considero que toda Gaza es nuestra”
Ben-Gvir fue aún más lejos durante la misma entrevista y defendió la emigración masiva de palestinos de Gaza, una propuesta que, según juristas internacionales, podría constituir una limpieza étnica. También pidió que Israel vuelva a establecer asentamientos en el enclave palestino.
“Considero que toda Gaza es nuestra”, afirmó Ben-Gvir. “Asentamientos no solo en Gush Katif, sino en toda Gaza; fomentar tanta emigración como sea posible, enviarlos a sus países y, para los terroristas, nada de emigración, nada: simplemente matarlos uno por uno”.
Pena de muerte y condiciones de los presos palestinos
Durante la misma conversación, Ben-Gvir también prometió a Braslavski que intentaría permitirle participar personalmente en eventuales ejecuciones de prisioneros en virtud de la recientemente promulgada ley israelí que establece la pena de muerte para palestinos condenados por tribunales militares por ataques mortales contra israelíes.
Como ministro de Seguridad Nacional, Ben-Gvir ha defendido la pena capital como condena predeterminada para palestinos declarados culpables de ataques mortales. También se ha jactado públicamente de haber empeorado deliberadamente las condiciones en las cárceles israelíes donde permanecen detenidos palestinos.

No es la primera vez que las palabras de Ben-Gvir generan rechazo. Declaraciones similares suyas y de otros funcionarios israelíes han sido ampliamente condenadas y muchas de ellas han sido presentadas ante la Corte Internacional de Justicia como pruebas de una intención genocida.
Asimismo, su historial ha provocado críticas internacionales, aunque sin consecuencias que hayan modificado sus acciones. Reino Unido y algunos Estados de la Unión Europea han impuesto sanciones contra el ministro israelí, pero estas medidas no han alterado su postura.
En octubre de 2023, Israel lanzó una ofensiva devastadora contra Gaza que asesinó al menos a 73.000 palestinos e hirió a más de 174.000.
Pese a la tregua vigente desde octubre de 2025, Tel Aviv ha continuado sus ataques contra el enclave palestino. Desde entonces, mataron a 1.260 personas y más de 4.100 resultaron heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Mientras tanto, la propuesta más reciente del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla que Hamás entregue gradualmente sus armas, mientras las fuerzas israelíes detienen sus ataques y comienzan a retirarse de Gaza. Netanyahu, por su parte, sostiene que Israel no abandonará ninguna de sus posiciones en Gaza hasta que Hamás haya sido completamente desarmado. Esa postura mantiene paralizados otros componentes del alto el fuego, entre ellos el despliegue de fuerzas internacionales y cualquier avance en la reconstrucción del devastado territorio palestino.



















