Estados Unidos ha reanudado los ataques contra Irán, mientras Teherán advierte de una respuesta militar más amplia y mantiene sus exigencias para reabrir el estrecho de Ormuz. Pese a la escalada, ambas partes continúan los contactos diplomáticos indirectos, con Qatar como mediador.
Este lunes, Estados Unidos atacó la isla iraní de Qeshm, según funcionarios estadounidenses citados por el diario The Wall Street Journal. Desde Washington, los funcionarios describieron la operación como "defensiva" y aseguraron que respondía a ataques iraníes con misiles tierra-aire contra objetivos estadounidenses.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció que Washington había llevado a cabo nuevos ataques contra objetivos iraníes, aunque restó importancia a la operación y descartó describirla como una guerra. En una entrevista con Fox News, afirmó que EE.UU. había atacado durante la noche una instalación antiaérea iraní que, según dijo, acababa de ser completada y llevaba más de dos meses bajo vigilancia.
"Fue un ataque menor. No fue una guerra", sostuvo Trump. Asimismo, aseguró que su Gobierno no busca matar a un gran número de personas, aunque advirtió de que recurrirá a la fuerza si considera que es necesario. "No buscamos matar a mucha gente, pero, si tenemos que hacerlo, tendremos que hacerlo", declaró.
En esa misma línea, Trump afirmó que Estados Unidos mantiene una ventaja militar decisiva sobre Irán y que ha neutralizado buena parte de sus capacidades navales y aéreas. "Los tenemos exactamente donde queremos. Podríamos acabar con ellos o ser amables y dejar vivir a miles de personas que morirían en una guerra", dijo.
Además, el mandatario comparó la situación con otros conflictos internacionales y aseguró que la confrontación con Irán es distinta de la guerra entre Rusia y Ucrania o de la Segunda Guerra Mundial. Estas declaraciones se producen mientras Washington mantiene la presión militar sobre Teherán y, simultáneamente, sostiene que las conversaciones diplomáticas siguen avanzando.

Irán advierte de una respuesta más amplia
Frente a las declaraciones de Trump, el presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador de Teherán, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó el martes que Irán había dado a Washington una respuesta "firme y racional". En este sentido, señaló que ahora correspondía a Estados Unidos decidir si quería evitar otra guerra.
Durante una sesión parlamentaria, Qalibaf aseguró que Irán está preparado tanto para la diplomacia como para una confrontación militar. A su vez, afirmó que las fuerzas armadas iraníes permanecen en el máximo nivel de preparación defensiva.
"Si Washington comete otro error estratégico, debe saber que esta vez se enfrentará a un nuevo campo de batalla y estará aún más desesperado por encontrar una salida", advirtió.
El dirigente también acusó a Estados Unidos de mantener una política histórica destinada a dominar Irán. Según Qalibaf, Washington ha pasado de apoyarse en gobiernos que obedecían sus intereses a recurrir a la presión militar, económica y psicológica contra Teherán.
En consecuencia, el presidente del Parlamento aseguró que Irán no se rendirá ante las amenazas y advirtió de que cualquier nuevo ataque estadounidense podría provocar una respuesta impredecible. Asimismo, añadió que la reacción militar iraní no estaría limitada por fronteras geográficas, aunque no ofreció más detalles sobre el alcance de esa advertencia.

Teherán condiciona la reapertura de Ormuz
Mientras aumentan las advertencias militares, Irán mantiene sus exigencias para permitir la reapertura del estrecho de Ormuz. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, afirmó que la respuesta de Estados Unidos a las demandas de Teherán no había sido convincente.
Según el dirigente, Irán exige una respuesta completa a siete condiciones antes de permitir la reapertura del paso marítimo.
Entre las exigencias iraníes figuran un alto el fuego en todo Oriente Medio, la liberación de los activos iraníes congelados, el levantamiento de las sanciones al sector petrolero, el fin del bloqueo naval estadounidense, el pago de reparaciones de guerra, la retirada de las fuerzas de EE.UU. de la región y el cese de las amenazas y de la injerencia estadounidense.
En este contexto, Teherán sostiene que la seguridad de la navegación en el estrecho depende de que Washington ponga fin a su bloqueo naval y atienda las demandas iraníes. De hecho, el paso marítimo se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción desde el inicio de los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Pese a las tensiones, los contactos diplomáticos continúan. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó el lunes que Teherán sigue intercambiando mensajes con Washington a través de mediadores.
Además, el portavoz señaló que la propuesta diplomática iraní revisada, estructurada en siete etapas, podría aplicarse plenamente en un plazo de dos días.
Qatar media entre Washington y Teherán
Paralelamente a las amenazas militares y a las exigencias iraníes, los esfuerzos diplomáticos continúan bajo la mediación de Qatar. En este sentido, fuentes próximas al equipo mediador citadas por el diario Al-Araby Al-Jadeed afirmaron que Washington había aceptado un borrador de memorando de entendimiento presentado por la delegación qatarí el lunes.
De acuerdo con esas fuentes, los mediadores informaron a Arabia Saudí y a Emiratos Árabes Unidos, que también habrían aprobado el borrador. El documento contempla concesiones de ambas partes sobre el programa nuclear iraní y los activos congelados de Teherán.
En concreto, el mecanismo discutido prevé que Irán anuncie una concesión en materia nuclear y que Estados Unidos comunique simultáneamente la liberación de una parte de los activos iraníes bloqueados.
Al mismo tiempo, las partes estarían negociando los mecanismos de aplicación y un posible acuerdo interino que permita dar los primeros pasos y reanudar las conversaciones.
No obstante, las informaciones sobre el borrador no implican que exista un acuerdo definitivo. Las negociaciones siguen condicionadas por las diferencias entre Washington y Teherán en torno a las sanciones, el programa nuclear, el bloqueo naval y la seguridad del estrecho de Ormuz.

Irán busca un marco de seguridad regional
Más allá de las negociaciones con Washington, Irán también busca establecer un marco de seguridad regional con los países del Golfo. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó el martes que Teherán mantiene contactos diplomáticos con Arabia Saudí y otros países de la región para avanzar hacia un sistema de seguridad dirigido por los propios Estados de Oriente Medio, sin la presencia de fuerzas militares extranjeras.
En un mensaje publicado en X, Araghchi aseguró que Irán no mantiene hostilidad hacia los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Asimismo, agradeció los esfuerzos de Qatar y Omán para facilitar el diálogo y señaló que Teherán continúa las conversaciones con Arabia Saudí.
Por otro lado, en una entrevista con Al Jazeera el lunes, el ministro afirmó que Irán había discutido posibles acuerdos de seguridad con Arabia Saudí, Türkiye y Pakistán durante las recientes visitas de delegaciones de esos países a Teherán.
Según Araghchi, los cuatro Estados acordaron mantener consultas a distintos niveles para abordar desafíos políticos, de seguridad y económicos.
El jefe de la diplomacia iraní insistió en que Teherán no pretende atacar a países amigos del Golfo. Sin embargo, advirtió de que, si Washington vuelve a atacar Irán, las bases militares y otros objetivos estadounidenses en la región podrían quedar incluidos en la respuesta iraní.
En consecuencia, instó a los Estados del Golfo a impedir una nueva confrontación y elogió el papel de Qatar, Omán y Arabia Saudí en los esfuerzos diplomáticos.
Ataques en Ormuz continúan
Mientras tanto, la tensión en el estrecho también se ha reflejado en los incidentes marítimos. La Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) afirmó el martes que tres petroleros habían golpeado minas navales y se habían incendiado mientras navegaban por rutas que Teherán considera "no autorizadas".
Según un comunicado difundido por la agencia iraní Tasnim, los buques sufrieron explosiones e incendios graves después de entrar en esas rutas con sus sistemas de navegación e identificación apagados. La Guardia Revolucionaria aseguró, además, que las reglas de navegación habían sido comunicadas mediante avisos y mensajes por radio.
A raíz de estos incidentes, el CGRI advirtió de que podrían producirse nuevos ataques contra embarcaciones que ignoren las reglas iraníes o colaboren con las fuerzas estadounidenses.
Asimismo, rechazó las declaraciones del comandante del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), al que acusó de utilizar imágenes de archivo en redes sociales para distorsionar la situación.
Sin embargo, la Guardia Revolucionaria no identificó los buques ni ofreció información sobre sus tripulaciones, posibles víctimas o daños. Además, sus afirmaciones no habían sido confirmadas de forma independiente.
El lunes, la Armada iraní también informó de que otro petrolero había sido alcanzado por una mina y se encontraba en llamas en una zona que describió como "prohibida e insegura" al este del estrecho.





















