Un profundo cambio de rumbo llegó este viernes a Colombia. Abelardo de la Espriella juró como nuevo presidente del país tras ganar la segunda vuelta de las elecciones de junio, poniendo fin a cuatro años de Gobierno del exmandatario Gustavo Petro y abriendo una etapa marcada por la promesa de endurecer la lucha contra los grupos armados y redefinir las principales alianzas internacionales, empezando por Estados Unidos e Israel.
El abogado y empresario de 48 años, apodado "El Tigre", aprovechó su investidura para anunciar desde Cali el inicio de un periodo que, según sus palabras, estará orientado a recuperar "el orden, la autoridad y la libertad".
De La Espriella basó buena parte de su campaña anticipando un endurecimiento en la forma de actuar contra el crimen. Entre sus propuestas están poner fin a las conversaciones de paz con los grupos armados y construir megacárceles similares a las de El Salvador.
Ese mensaje también marcó su primera jornada como presidente. Tras la ceremonia, se trasladó en helicóptero a una guarnición militar, donde pronunció un discurso ante cientos de soldados. Allí reiteró que buscará "derrotar sin tregua al narcoterrorismo" y sostuvo que "la opción del diálogo está completamente agotada", en referencia a las negociaciones de paz que impulsó el gobierno anterior con grupos armados.
"Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública. Que no se equivoquen, el Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano", declaró.
Una investidura que rompió con dos siglos de tradición
De la Espriella también rompió con una tradición de más de un siglo. En lugar de realizar su investidura en el Congreso, en la capital, Bogotá, trasladó la ceremonia a Cali, en el suroeste del país.
Al acto asistieron alrededor de una decena de jefes de Estado y varias figuras de la derecha regional, entre ellas el presidente argentino, Javier Milei. También acudieron delegaciones internacionales, incluida una de la Casa Blanca, así como varios ministros de Relaciones Exteriores, entre ellos el de Israel.
El expresidente Petro, líder de izquierda y antecesor de De la Espriella, no participó de la ceremonia. Horas antes dejó la residencia presidencial en Bogotá acompañado por algunos miembros de su familia y de su equipo. "Espero que se acuerden de nosotros. Adiós, libertad y vida", dijo desde allí.
La ausencia de Petro reflejó además la profunda distancia entre los proyectos políticos de ambos dirigentes. Mientras el anterior mandatario apostó en el plano interno por las negociaciones con grupos armados dentro de su política de "paz total", De la Espriella asume con la promesa de dar prioridad a la acción de las fuerzas de seguridad.
Una "nueva etapa" con Israel tras la ruptura de Petro
El giro impulsado por el nuevo gobierno también alcanza la relación con Israel. Incluso antes de que De la Espriella asumiera formalmente el cargo, su Administración comenzó a avanzar en la reconstrucción de los vínculos bilaterales, rotos durante la Presidencia de Petro por la ofensiva israelí en Gaza, y anunció su intención de trasladar la embajada a Jerusalén.

En el marco de su juramentación, el mandatario mantuvo un intercambio con el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar.
Además, este viernes, su gobierno anunció la creación de la Comisión Económica Binacional Colombia-Israel y los planes para una visita oficial de una delegación colombiana en octubre.
El vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, informó que funcionarios colombianos se reunieron este viernes con el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, y con una delegación de ese país. Restrepo describió las conversaciones como el comienzo de "una nueva etapa" en las relaciones bilaterales y dijo que el nuevo mecanismo permitirá "abrir nuevas puertas para la inversión, la tecnología, la innovación y el talento colombiano".
Estos pasos suponen un alejamiento claro de la política del Gobierno anterior. Petro rompió las relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024, después de meses de tensiones por la ofensiva israelí en Gaza, y se convirtió en una de las voces latinoamericanas más visibles en apoyo a la causa palestina.
Al anunciar la ruptura del vínculo con Tel Aviv, Petro sostuvo que Colombia no podía mantener relaciones diplomáticas con un gobierno que calificó de genocida. Además, su gobierno también intervino en el caso por genocidio presentado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), una demanda respaldada por varios países.
Colombia vuelve a acercarse a Estados Unidos
La reorientación de la política exterior también se refleja en los vínculos con Estados Unidos. De la Espriella ha mostrado una fuerte cercanía con el presidente Trump y ha prometido reforzar la cooperación con Washington, después de los constantes choques entre Petro y el mandatario estadounidense.
"Consolidaré de manera especial las alianzas estratégicas con aquellas naciones que comparten valores de democracia", afirmó De La Espriella.
Como una de sus primeras decisiones, anunció que Colombia se sumará al Escudo de las Américas, una iniciativa regional impulsada por Trump para reforzar la coordinación contra el crimen organizado transnacional.

De La Espriella, quien tiene nacionalidad colombiana y estadounidense, también se ha mostrado dispuesto a realizar operaciones militares conjuntas e incluso a recibir tropas estadounidenses en territorio colombiano.
Trump respaldó al abogado y empresario durante su camino hacia la Presidencia y lo describió como el candidato capaz de restablecer el orden público en Colombia.
Y esa sintonía ya comenzó a traducirse en compromisos concretos. Funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. anunciaron que buscarán trabajar con el Congreso estadounidense para aprobar un paquete de asistencia de 1.000 millones de dólares para el nuevo gobierno.
"Como piedra angular de esta asociación renovada, Estados Unidos, trabajando con el Congreso, tiene la intención de anunciar 1.000 millones de dólares en asistencia como parte de un paquete de seguridad para apoyar a la Administración del presidente De la Espriella en el logro de nuestros objetivos compartidos", indicó el Departamento de Estado este viernes.
Washington señaló que trabajará con Colombia para fortalecer sus fuerzas de seguridad mediante tecnología estadounidense, una mayor eficiencia del gasto en defensa, más interoperabilidad militar y operaciones coordinadas con las fuerzas de Estados Unidos. Añadió que la Administración Trump espera trabajar estrechamente con la nueva Administración para garantizar la seguridad “de nuestro hemisferio".
















